Publicado el 2. marzo 2019 In JMJ Panamá 2019

Experiencias e impresiones de un hogar lejos de casa en la JMJ 2019

CÓMO VIVÍ LA JMJ2019, Justin Muller y Zachary Erick Larson •

El Centro de Espiritualidad de Schoenstatt en la parroquia de San Francisco de la Caleta, en la ciudad de Panamá, fue la contribución de la juventud de Schoenstatt a la Jornada Mundial de la Juventud, con el especial patrocinio de los miembros de la rama masculina de la Universidad de Texas en Austin y del P. Jesús Ferrás. Dos de esos miembros, Justin Muller y Zachary Erick Larson, comparten sus experiencias e impresiones.  

Preparando todo

 

Justin Muller comparte:

¿Qué significa el Centro de Espiritualidad de Schoenstatt para la juventud masculina y para mí? Me parece, y hablo solamente por mí, que tener un lugar, un centro en la JMJ me dio la oportunidad de realmente echar raíces aquí en la comunidad de Panamá.

Mi experiencia en Cracovia fue la de un peregrino típico, pero no tuve la oportunidad en ese momento de trabajar y servir en esa área, así que esta fue la oportunidad de tener una conexión real con la comunidad y los voluntarios, a los que ofrecimos la posibilidad de un momento de Adoración. También tuve mucho tiempo para deambular por la parroquia, pasar tiempo con mis amigos que trabajaban aquí, y en general bajar la velocidad un poco, porque la JMJ tiende a ser un poco frenética y, honestamente, esta experiencia fue mucho más personal. Eso fue lo que significó para mí y para nosotros como grupo. Tal vez haya sido la experiencia de dar, no solamente recibir.

Realmente me inspiró ver los testimonios de la gente después de la Adoración

Zachary Erick Larson comparte:

Llegué a esta experiencia de la JMJ listo para trabajar. El P. Jesús nos invitó…

Lo que empezó a motivarme realmente en el día a día fue imaginarme que la forma en la que transmitimos la espiritualidad de Schoenstatt pudiera ser algo que diera mucha esperanza a la gente – la forma en la que cuidamos de todos y cada uno de los detalles litúrgicos, la forma en la que decoramos la capilla para que se pareciera más al santuario, que pareciera más como un hogar, un lugar muy acogedor de encuentro con Jesús… Esas cosas empezaron a motivarme para hacer un esfuerzo extra… En cuanto a mí, la mayoría del tiempo toqué la guitarra y canté durante una parte de la Adoración, aunque también participé en los aspectos litúrgicos… Pero lo que realmente me motivó fue ofrecer esas canciones para que la gente entrara, para que abrieran sus corazones y los despertaran a un grado más profundo de oración y meditación, y especialmente ser capaz de cantar canciones en español para los parroquianos que pudieran entrar…

El primer día los que entraron fueron en su mayoría gente de la parroquia y voluntarios, así que fue maravilloso saberse ya algunas canciones en su idioma que pudieran apreciar y profundizar en ellas. Pero más que todo eso, pienso que una de las mejores cosas que ofrecimos en medio de todo el ruido y la algarabía de la JMJ fueron los espacios entre las canciones, en los que cada uno de nosotros leyó una meditación que había preparado e invitamos a la gente a permanecer en silencio por varios minutos.  Pienso que esa fue una de las mejores cosas que pudimos ofrecer, primero a la gente de la parroquia y a los voluntarios en el primer día, pero conforme los eventos ganaron más y más atención se nos unió gente de todas partes del mundo.  Vimos gente de Australia, Brasil y México. Gente, por supuesto, de Panamá, que no eran de la parroquia y otros que llegaron y solo querían pasar un tiempo en la presencia del Señor y salieron renovados y tal vez más conectados con Él por el tiempo que pasaron en silencio. Creo que una de las cosas más especiales que quisimos ofrecer fue ese espacio para que la gente pudiera estar en paz con Dios y en silencio.

 

Cuando las cosas se ponían difíciles y mi voz desfallecía o mi mano se cansaba de tocar la guitarra, me motivaba continuamente el apoyo de nuestro otro cantante y guitarrista, Rueben, que siempre supo entrar al rescate y relevarme cuando yo lo necesitaba, y también estaba el apoyo de los otros muchachos de la rama masculina universitaria… Realmente me inspiró ver los testimonios de la gente después de la Adoración. Había una mujer que pertenecía a la parroquia de San Francisco de la Caleta y que me inspiró con la profunda alegría que halló solo en ver a la juventud celebrando al Señor en la Eucaristía.  Ella en particular estaba muy conmovida y encontró algo así como una nueva juventud en ella misma, en su corazón y en su relación con la Iglesia, porque fue capaz de encontrarse con el Señor. Siempre recordaré cómo se veía su rostro después de la primera Adoración – totalmente iluminado de alegría. Cuando las cosas se ponían difíciles pensaba en ella y en la forma en la que transmitiría esa alegría a sus hijos, a su esposo y a su familia, porque tuvo un profundo encuentro con Cristo. Esas fueron las cosas que me mantuvieron continuamente motivado toda la semana y me dieron mucha alegría.

 

 Transcrito de audio en inglés por Melissa Peña-Janknegt, Elgin, TX USA. Traducción al español: Eduardo Shelley, Monterrey México

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