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Publicado el 8. julio 2018 In Francisco - iniciativas y gestos, Francisco - Mensaje

Ante los desafíos migratorios, la respuesta es solidaridad

PAPA FRANCISCO – MENSAJES Y GESTOS •

“Creo, por algunos mensajes, que algunos cristianos dudan sobre si es ético o no, si es bueno o no, ir a rescatar a migrantes que están en demostrado peligro de naufragar y morir. Qué positivo me parece que el Papa les haya resuelto esa duda”, comenta, en Twitter, José Antonio Cerezuela, de Barcelona, quien se autodenomina “uno más entre 8.000 millones. Intentando emitir un tweet positivo diario”. Este tweet de todos modos es un tweet positivo, junto al mensaje que el Papa Francisco encarna en su persona, en sus gestos y sus palabras, cuando se trata del tema de los migrantes que en estos días muestra a Europa y Estados Unidos como a un terreno donde demasiados hombres y mujeres están luchando por sus territorios, por cada centímetro de poder, influencia y confort… —

“¡Cuántos pobres son hoy aplastados! ¡Cuántos pequeños resultan exterminados! Son todos víctimas de esa cultura del descarte que en cada vez se denuncia más”, clamó el Papa Francisco durante la Misa por los migrantes celebrada en la Basílica de San Pedro del Vaticano este viernes 6 de julio con motivo del quinto aniversario de la visita del Santo Padre a la isla de Lampedusa. Este Papa Francisco que más que una vez dice: “Yo también nací en una familia de Migrantes“, y que “busca derribar la barrera invisible entre el sur y el norte. Lo intenta con la defensa de las migraciones —matizada últimamente cuando señala que solo deben llegar los que puedan ser acogidos— en actos como la misa en San Pedro del pasado viernes para celebrar el quinto aniversario del viaje a Lampedusa; la ecología, a la que dedicó una encíclica o la pobreza”, como se puede leer este domingo, 8 de julio, en el diario El País, de España.

Estados Unidos, niños llorando por sus padres

Los migrantes  continúan llamando a las puertas de las naciones que gozan de un mayor bienestar

Ante cerca de 200 personas, entre los que había numerosos refugiados, migrantes y otros desfavorecidos, el Pontífice quiso recordar de forma especial “a los migrantes y a los refugiados, que continúan llamando a las puertas de las naciones que gozan de un mayor bienestar”.

“Hace cinco años, recordando a las víctimas de los naufragios, durante mi visita a Lampedusa, me hice eco de este permanente llamado a la responsabilidad humana: ‘¿Dónde está tu hermano? La voz de su sangre llega hasta mí’, dice el Señor Dios”.

Francisco explicó que “no se trata de una pregunta que se les plantee a otros: es una pregunta que se me hace a mí, a cada uno de nosotros. Lamentablemente, a pesar de las generosas respuestas, no ha sido suficiente y hoy lloramos a miles de muertos”.

“La aclamación del Evangelio de hoy –continuó– contiene esta invitación de Jesús: ‘Venid a mí todos los que estáis cansados y oprimidos, que yo os aliviaré’. El Señor promete descanso y liberación a todos los oprimidos del mundo, pero nos necesita a nosotros para que su promesa sea eficaz. Necesita nuestros ojos para ver las necesidades de los hermanos y hermanas. Necesita nuestras manos para socorrerlos. Necesita nuestra voz para denunciar las injusticias cometidas ante el silencio de muchos”.

Política justa es aquella que se coloca al servicio de la persona

En realidad, matizó el Papa, “debería hablar de muchos silencios: el silencio del sentido común, el silencio del ‘siempre se ha hecho así’, el silencio del ‘nosotros’ siempre contrapuesto al ‘vosotros’. Sobre todo, el Señor necesita de nuestros corazones para manifestar el amor misericordioso de Dios por los últimos, los rechazados, los abandonados, los marginados”.

Por último, señaló que “ante los desafíos migratorios de la actualidad, la única respuesta sensata es la solidaridad y la misericordia; una respuesta que no hace demasiados cálculos, pero que exige una decisión equitativa de las responsabilidades, una evaluación honesta y sincera de las alternativas y una gestión prudente”.

“Política justa es aquella que se coloca al servicio de la persona, de todas las personas interesadas, que prevé soluciones idóneas para garantizar la seguridad, el respeto por los derechos y la dignidad de todos; que sabe mirar al bien de su país teniendo en cuenta el de los otros países en un mundo cada vez más interrelacionado”, concluyó.

“Los refugiados son carne viva del Cristo que sufre e imagen visible del Dios invisible”, dice Francisco.

El Movimiento de un fundador que pasó 14 años de su vida como migrante debe escuchar con atención especial y con alegría, en este Año del Padre Kentenich, el mensaje de nuestro Papa Francisco.

Homilía del Papa Francisco en la Misa para los Migrantes

Con material de ACIprensa

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