Catedral de La Plata

Publicado el 14. julio 2019 In Dilexit ecclesiam

Santuarizar la catedral de La Plata

ARGENTINA, P. Jorge González / María Fischer •

Estamos sentados en un rincón muy iluminado, frente a la habitación del nuevo párroco de la catedral de La Plata, el P. Jorge González, de la Federación de Sacerdotes de Argentina. Asumió hace unas semanas su nuevo cargo y ya está en pleno trabajo de “santuarizar la catedral”, como dice, en referencia a la expresión famosa del cardenal Bergoglio, hoy Papa Francisco. Sin haberlo planificado, María Teresa y Daniel Martino y yo presenciamos hoy uno de los primeros momentos de la conversión de catedral en santuario. Después de la misa en el camarín de la catedral, a mediodía, se expuso solemnemente el Santísimo para la adoración durante la tarde. Es la presencia de Jesús la que “santuariza”, dice el P. Jorge, y queremos saber más de sus proyectos de santuarizar este lugar santo y emblemático que se le ha confiado.

Catedral de La Plata

“Cuando vine acá, mi actitud, a nivel personal, fue dar gracias a Dios por lo que significó la vida en la comunidad anterior en la que estuve, en City Bell, pero también cortarlo interiormente. Fue una gracia de la Mater. Desde el día que me enteré de que venía para acá, en cuanto me lo dijeron, me costó. Tenía como un rechazo interior, porque ya estaba muy instalado allá, había hecho mucho en el lugar, la gente, el colegio de Schoenstatt. Todo estaba armado, digamos, teníamos una parroquia linda, y yo sabía que venir acá era venir a un lugar más difícil. Ahora uno lo ve lindo, pero la primera semana era un caos y acá no había nadie. Bueno, era difícil, pero nada.

Vine con dos o tres ideas, que son en las que estoy trabajando actualmente, como eso de la pastoral”.

Rescatar la dimensión pastoral de la catedral

“Una iniciativa fue la de santuarizar algún espacio de la catedral. En realidad, la primera idea que tuve fue rescatar la dimensión pastoral de la beata sor María Ludovica.”

La beata sor María Ludovica de Angelis nació en San Gregorio, pueblito de los Montes Abruzos, no lejos de la ciudad de L’Aquila, Italia, en 1880. Ingresó a las Hijas de La Misericordia el 14 de noviembre de 1904 y ese mismo día fue enviada a Argentina. Empezó su vida misionera en el Hospital de Niños de La Plata, que hoy lleva su nombre, y del cual llegó a ser directora hasta su deceso. Murió en La Plata, en 1962, a la edad de 82 años. Sus restos mortales yacen en la catedral de La Plata. María Ludovica de Angelis fue beatificada por el Papa san Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004.

“Nosotros aquí tenemos una capilla con las reliquias de Ludovica, pero no había nada desarrollado en torno a su figura. Ya tenemos un equipo de pastoral y nos reunimos dos veces con alrededor de unas 30 personas, vinculadas al Hospital de Niños, al Colegio de la Misericordia, y otros voluntarios de la ciudad, y empezamos a trabajar. La capilla ya tiene un cofre donde la gente puede dejar sus peticiones, por ejemplo. Puse unos sillones de madera, porque no había dónde sentarse y rezar. También empezamos a trabajar con los chicos y ahora tenemos una misa mensual todos los días 25, y cuando termina la misa vamos la capilla, bendecimos a los niños y damos la unción a los enfermos, a los niños enfermos, porque Ludovica está vinculada a la figura de los niños enfermos. Empezamos a hacer unas publicaciones masivas de las novenas y de las estampas. La idea es que eso vaya creciendo, ya que el contacto con este lugar es importante”.

Salir de la cripta

“Otro tema ahora es dar una dimensión más espiritual a la catedral. Hoy comenzamos, por ejemplo, con la adoración dentro de la catedral. Tratamos de usar más la parte superior de la catedral, ya que hay otra iglesia abajo que se usa más frecuentemente. Por la cuestión del movimiento de gente que venía al culto, se usaba abajo, pero nadie se enteraba de lo que pasaba. Ahora hacemos la misa del mediodía arriba, en un camarín que hay de la Virgen de los Dolores. Después de Pascua ya comenzamos a mejorar el lugar, tanto estéticamente como con el sonido. Hoy, la idea es que los primeros jueves del mes tengamos, desde el mediodía hasta la tarde, adoración al Santísimo y terminemos con las vísperas delante del Santísimo con la oración comunitaria. Hay que ir conquistando, porque no tenemos el hábito de hacerlo, y a las cuatro de la tarde, una meditación, una reflexión, una especie de retiro breve mensual para todos. La idea es que no siempre lo haga el cura, puede hacerlo un matrimonio o distintas personas que puedan regalarnos una plática a las 4:00 o 4:45, de 4 a 5 minutos, y después hacemos silencio y nos acercamos al sacramento de la reconciliación. Tenemos también otro espacio de espiritualidad que queremos animar con los jóvenes por la noche. Es un interés mío que todavía no puedo echar a andar, es la experiencia de Taizé, que no está desarrollada en Argentina y que quiero traer. Me parece que la catedral es un ámbito muy acorde para hacer eso, porque normalmente las grandes catedrales no tienen un momento de oración, de Taizé.

En eso ya estoy empezando a trabajar con un grupo de chicos que hacen música, para que empiecen a familiarizarse con los temas de Taizé y mi intención este año es que tengamos arriba, en la catedral, cuatro encuentros nocturnos en los tiempos fuertes, antes de Pentecostés, Adviento y Navidad. Ese sería el espacio juvenil. En verdad, la catedral se usa mucho para actividades, porque la infraestructura de salones es buena. Ahora movilizo un poquito más, ya que comienzan los cursos de ESI (Educación Sexual Integral normativa).”

Semana Santa en la catedral

“Tenemos acá también encuentros del Caritas Diocesano. Empezamos poco a poco, como base estratégica de varias cosas que le dan vida. Este año ya me tocó la Pascua acá, y tradicionalmente la Semana Santa en catedral la celebraba el obispo, pero Mons. Fernández se tomó a pecho la iniciativa del Papa de ir a las periferias en su vivencia pastoral como obispo, por lo que no quiso celebrar la Semana Santa en catedral, sino que solamente celebró la misa de Vigilia del sábado y el resto del tiempo se fue a las parroquias y capillas, por lo que me tocó celebrar el triduo de misas y tener la oportunidad de entrar en contacto con mucha gente. Eso fue bueno.

Tuvimos también el Viernes Santo. Hace muchos años que no se hacían cosas en la calle, pero esta vez hicimos un viacrucis musical artístico desde San Ponciano y terminamos aquí en la explanada de la catedral, con un espectáculo de luces y sonido para la crucifixión. Salió todo muy lindo.”

Identidad desde lo pastoral

“Al querer subir fotos de la catedral a la web, me di cuenta de que la catedral ni siquiera tenía su propia página, la que hay es una de la Fundación Catedral, una organización que mantiene a la catedral.

En eso estamos trabajando ahora. La novedad es que recientemente salió la marca Catedral de la Plata. Tenemos también ya la imagen de la catedral como unidad y un logotipo. Todo va a paso lento, pero va.

La catedral necesita una identidad digital, en eso tenemos que trabajar. Estoy empezando con eso desde la perspectiva pastoral.”

Hacer cálido lo que normalmente es solemne

“La gente se va entusiasmando, se va acercando de a poquito. Al terminar las misas me quedo a saludar. Para mí fue un desafío el espacio celebrativo, ya que estoy acostumbrado a una parroquia chiquita, y es más difícil lograr que haya contacto o experiencia de vinculación en un espacio celebrativo tan grande, que está pensado para celebraciones fastuosas, porque es la imagen de la catedral, toda esa cosa del trono. La liturgia nuestra es más austera, y poder hacerlo no es sencillo. Mi tarea ahora es un criterio mío, un esfuerzo grande, ¿cómo puedo hacer cálido lo que naturalmente es solemne?. Tampoco se trata de romper la solemnidad, porque es un lugar así, sino que tiene que ver con el saludo, alguna palabra en el inicio, con el tipo de predicación. Yo noto que al principio me costaba mucho, porque te sientes muy solo en altar, te falta algo, no hay nadie. Además, no tienes a nadie que te acerque un vaso de agua, está todo muy lejos. Allá agarraba algo y todo el mundo miraba, todo el mundo sabía, traía. Acá estás solo, todo está muy lejos, no me ven, no me entienden, es difícil. Pero de a poquito, yo noto que hay una evolución, lo que me anima gratamente.”

Pastoral de novios

“Ahora empezamos también un trabajo pastoral con un grupo de novios. En este sentido también la familia de Schoenstatt local me acompaña un poco. También está la parroquia de San Ponciano, donde hay dos padres de la Federación. Vamos a unirnos, concentrándonos acá, pero con varias parroquias, para que también se incorporaren otros agentes pastorales. Eso anima a muchos.”

iStock Getty Images Rudimencial

Los pobres que van en búsqueda de Dios y del pastor

“También tengo la opción de trabajar más en el templo grande. Antes los curas trabajaban y en la parroquia como que todo está acá abajo: los salones, la secretaria parroquial. Ahora empezamos a trabajar arriba, donde uno tiene contacto real con la gente, que fue lo que yo descubrí como una novedad. Desde de que empecé a celebrar la misa arriba, se encuentra uno con gente en dos situaciones novedosas y muy hermosas: por un lado, con gente sencilla, porque viene a la catedral, aunque no sea la idea que uno tiene, y la “crema y nata” de la gente de la ciudad. Cuando era párroco en City Bell, tenía la impresión de que en la asamblea litúrgica parroquial no había presencia visible de gente humilde y pobre, porque la conformación social de City Bell en la parroquia no es pobre. Inclusive los bautismos era el único momento donde se encontraba un poco a los pobres. Daba misa en San Cayetano y ahí van muchos pobres. Era capilla de pobres y ahí va la gente pobre. En cambio aquí encuentro una asamblea mucho más variada y eso para mí fue una sorpresa. El domingo me encuentro gente pobre, toda la familia, los chicos, gente muy pobre, y esta acá porque le gusta, se ve que se siente atraída por el espacio sagrado, por la psicología. Lo que nos parece a nosotros una inmensidad, el pobre lo siente como la inmensidad de Dios. Hay algo antropológico ahí que habría que estudiarlo. Los bautismos especialmente, todos los bautismos, son de gente humilde, de un extracto social de países limítrofes, muchos bolivianos, muchos. Todos bautizan acá, te diría que he hecho muchos bautismos, gente de trabajo, es una conformación totalmente distinta, el tipo de celebración, en el contacto y después mucha gente que viene y te ven caminando enseguida se acercan. Muchos son turistas, otros se acercan y dicen: “Padre, tengo a mi hijo internado”, hacen trámites, vuelven llorando del banco. Mucha gente que no está mirando turísticamente, sino que viene a rezar, a llorar, en algunos lugares especiales, frente a las imágenes. Vienen a la hora de su almuerzo. Entonces empezamos a crear espacios para el sacramento de la reconciliación. Para muchos es el diálogo. Realmente es un tema no resuelto, porque la catedral no tiene arriba, como algunas catedrales europeas, francesas, espacios, unos lugares vidriados que quedan como una oficinita, pero porque tenían los altares laterales más chiquitos y los pudieron cerrar. Estuve tratando de pensar en algún rincón, pero no lo encuentro, entonces no me queda otra cosa más que estar en el confesionario, nada más. En invierno me parece que hace frio, pero bueno, no tengo otro lugar.”

Vivir un momento de belleza

“Se nota que la gente pobre busca un momento de belleza para los bautismos, las bodas. Yo al principio venía con un preconcepto de eso y ahora me está cambiando un poco la manera para el trato pastoral. Al principio decía “no, no hagamos tanta cosa”, yo buscaba la simplicidad en City Bell, por ejemplo, porque era austero el lugar. En cambio, acá hay que acompañar la vivencia de ellos en la expresión, pasando también por la pompa, no por la forma, nos parece pompa a nosotros, pero para ellos es la delicadeza, la fotografía, es una oportunidad única. Para esa gente es el único día con belleza que tienen, entonces invierten en todo, las velas, la vestimenta, gastan todo para el casamiento o el bautismo de sus niños, es más pompa en casamientos, especialmente si vienen después de muchos años de convivir, pero es algo que marca este gran paso que dan.”

Confesiones

“Ahora también tenemos confesores arriba por la tarde, toda la tarde de 4 a 7 de la tarde y en la mañana. Ya conseguí curas grandes que estaban solos, medio jubilados. La idea es mostrar todas las cosas distintas, para todos los gustos, que haya como expresión de encuentros con todos de una forma integral, la idea es integrar. Ahora también me queda trabajar lo cultural, es otra idea también, queremos desarrollar el tema de la música. Había algo, pero muy poco, y aquí se puede hacer muchísimo más porque la ciudad tiene mucho movimiento cultural, pero no tiene muchos espacios porque el teatro está cerrado desde hace año y medio. Salieron varias ideas y hay que coordinarlas un poco ahora, repetir la iniciativa de ustedes que fue bien como el coro de niños, empecé también a trabajar de a poquito.

Pastoral de los colaboradores

Mi proyecto fundamental es santuarizar la catedral, crear un lugar de espiritualidad y el contento personal con lo que viene, el contento, el vínculo, crear vínculos. Un poco también de lo estético, porque me gusta, cambiar un poco la mirada, ordenar la tipografía, empezar a ordenar todo, desde el cartelito simple, de “no se puede pasar por acá” … que todo tenga una lectura común.

Víctor es una persona que limpiaba acá, y ahora le hice tomar un curso para arreglo de flores que a él le encanta y ahora está aprendiendo a armar los arreglos. Eso también es desarrollo humano. El que estaba para limpiar, ahora arregla las flores, es algo también que le levanta. Aquí en la catedral trabaja mucha gente, policías, un guardia, y todos tienen tareas, que yo personalmente les di. Recién salí por la noche y me fui a visitar una casa en el barrio, para pedirles que me ayudaran con un grupo de novios. Cené con ellos, nunca salí de acá. Pero la tarea fue entablar vínculos con los que trabajan aquí, con los policías de acá, que son los primeros en saber todo del cura. Después que estaban doloridos porque no había trato, primero fue entablar vínculos con ellos. La relación con ellos también va cambiando, día a día.

Recién llegando, me avisaron que había gente que me estaba esperando, y me dijeron: “¡Monseñor, hay 4 personas esperando, una es alemana!”. Las que me lo decían eran las mujeres que limpian. Al que está pintando le digo: “Prepárame un mate, y me lo prepara…”. Todo un mundo de vinculaciones.

El santuario a la sombra de la catedral y la familia a servicio

Los miércoles celebro siempre por la tarde en el santuario. Eso lo apoyé mucho en mi interior, naturalmente, primero porque la familia es chiquita, pero a ellos les dije que les necesitaba. Los ministros de la Eucaristía me están ayudando, La Legión de María me ayuda los domingos, y para hacer los bautismos hay un diácono, Carlos Lombardi, de la Federación de Familias. Está mi hermano de curso, que va a venir un domingo al mes hacer bautismos. Mientras yo celebro misa acá en la capilla de abajo, él bautiza arriba. Vamos a ver si quiere la gente. Quería armar un arreglo y pensé que aquí no tengo florero, así que fui a pedirle ayuda a las Hermanas. Son cosas, así como que si no hay en casa voy a buscarlo con mi vecino. Tantas cosas se van dando, porque el santuario no deja de ser un lugar puntual que pertenece a la catedral.

Basilica de La Plata Argentina. Foto: iStockGetty Images Martindh

Transcripción: Glaucia Ramírez, Ciudad del Este, Paraguay. Redacción: Maria Fischer. Redacción final: Eduardo Shelley

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