Publicado el 14. julio 2019 In Dilexit ecclesiam

Renovarse o morir

ECUADOR,  Alejandra Aguilera •

2019 ha sido un año difícil para la Iglesia y a nosotros los jóvenes se nos invita a adoptar una de estas dos posturas: asumir las propuestas ideológicas y distorsionadas del mundo o tomar una elección heroica y renovar la Iglesia. Por lo tanto, la Iglesia ha buscado acompañar a los jóvenes, guiarlos, unirlos y fortalecerlos en la fe con el fin de que afronten desafíos en sus propias vidas y en el mundo actual. —

Impulsados para hacer presente la imagen de la Santísima Virgen y el carisma de Schoenstatt en nuestra Iglesia, como Juventud de Schoenstatt hemos participado en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Panamá y ahora hemos querido participar en la Jornada Arquidiocesana de la Juventud en Guayaquil.

La Jornada Arquidiocesana de la Juventud está abierta a todos los grupos juveniles y movimientos de la ciudad. Este año ha querido reforzar el mensaje del Papa a los jóvenes en la JMJ con el lema “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra.” (Lc 1, 38) y en la exhortación apostólica “Christus Vivit”.

Sinergias de una jornada

Para la Juventud Femenina que asistió a la Jornada Arquidiocesana de la Juventud (JAJ) el pasado 30 de junio, ha sido una oportunidad de dar y recibir.

Una oportunidad de dar porque hemos vivido el carisma de Schoenstatt en nuestra Iglesia de Guayaquil por medio de nuestro amor a María, Jesús y la Iglesia. Y con ello el carisma de nuestro padre y fundador, el P. Kentenich. También ha sido una oportunidad de ofrecer junto a la mayoría de los jóvenes de Guayaquil nuestra oración por Ecuador, por los demás jóvenes, por todos los carismas de la Iglesia y la vocación de cada uno. Y de manera personal, hemos ofrecido nuestro tiempo para encontrarnos con Jesús en la eucaristía y con los demás jóvenes de la ciudad.

Por otro lado, ha sido una oportunidad de recibir porque nos hemos enriquecido con la alegría y esperanza que debe caracterizar a los jóvenes católicos. A su vez, escuchamos y aprendimos del estilo de vida y formación que otros jóvenes católicos reciben e intentan poner en práctica cada día. Se nos recordó los desafíos que viven el mundo y los jóvenes de hoy, especialmente los jóvenes del Ecuador, se nos guió en temas de actualidad y se nos llamó a ser profetas y apóstoles.

El lema de la JMJ y JAJ nos mueve en la misma dirección que nos invita a vivir el P. Kentenich por medio del carisma de Schoenstatt y el Hito del 31 de Mayo. Es decir, ser discípulos e instrumentos de Dios a ejemplo de María y que en su presencia seamos los nuevos apóstoles para renovar la Iglesia como en Pentecostés.

¿Y cómo aterriza este mensaje en el corazón de una schoenstattiana? siendo “fuego del fuego” del padre Kentenich que amó tanto a la Iglesia y a María. Esa es la misión que un joven católico y schoenstattiano está llamado a asumir en el tiempo actual.

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