Publicado el 18. marzo 2019 In Dilexit ecclesiam

El Dr. Michael Gerber tomará posesión como obispo de Fulda este 31 de marzo

ALEMANIA, Oficina de Prensa de la diócesis de Fulda, María Fischer •

Se acerca una gran celebración para toda la diócesis de Fulda: El domingo 31 de marzo el Dr. Michael Gerber, de 49 años, tomará solemntemente posesión como obispo de Fulda en la catedral. El acto se llevará a cabo a las tres de la tarde por el arzobispo metropolitano, Mons. Hans-Josef Becker, de Paderborn, en una misa solemne. HR-TV transmitirá la ceremonia en vivo desde la catedral de Fulda. Se esperan más de mil asistentes. –

Entre los asistentes notables se espera la presencia del nuncio apostólico en Alemania, el Mons. Nikola Eterović, desde Berlín, y muchos obispos y obispos auxiliares, así como representantes ecuménicos e invitados de las esferas sociales y políticas. Entre ellos estará el presidente de la Conferencia de Obispos Alemanes, Reinhard Cardinal Marx, de Múnich, el primer ministro de Hessen, Volker Bouffier, de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y el profesor Martin Hain, obispo de la Iglesia evangélica de Kurhessen-Waldeck. La celebración empezará a las 2:30 p.m. en la catedral con oración y música. El evento será transmitido a pantallas en el atrio de la catedral y en la parroquia.

En la tradición de san Bonifacio

La celebración de la investidura seguirá la tradición de 1275 años del monasterio, abadía y diócesis de Fulda, que se remonta a san Bonifacio, apóstol de los alemanes y patrón de la diócesis. Durante la liturgia se utilizará el venerable báculo del siglo XII de los abades y obispos, llamado el “báculo de Bonifacio”. Además, se exhibirán los tres manuscritos de san Bonifacio que se conservan en Fulda, el llamado Códice Ragyndrudis, del siglo VIII. Según la tradición, san Bonifacio sostuvo este libro de manera protectora durante su martirio.
El nuevo obispo se trasladará desde la Facultad de Teología al atrio de la catedral de Fulda, donde lo esperará el Cabildo Catedralicio. Después de la procesión de entrada en la catedral, el arzobispo Becker comenzará a celebrar la misa solemne. El nuncio apostólico le hará entrega al nuevo obispo de la carta papal con su nombramiento. Este se la entregará al decano catedralicio, el Prof. Dr. Werner Kathrein, quien a su vez se la mostrará a los miembros del Cabildo Catedralicio. Posteriormente, el párroco de la catedral, el P. Thomas Renze, leerá desde el púlpito la traducción alemana del documento en latín. Luego, el arzobispo de Paderborn, hará entrega del báculo de Bonifacio al obispo Gerber y lo acompañará a la cátedra, donde el obispo tomará su lugar. Sobre su sillón de obispo ya se ha colocado su nuevo escudo de armas. Como signo de comunión, los representantes del clero y del pueblo de Dios le darán en ese momento la mano al nuevo obispo.

Primera homilía como nuevo obispo de Fulda

El obispo Gerber oficiará la santa misa en concelebración con el arzobispo Becker y el nuncio, el arzobispo Eterović, el arzobispo Prof. Dr. Karheinz Diez, el obispo emérito Heinz Josef Algermissen, el arzobispo Stephan Burger y el arzobispo emérito Dr. Robert Zollitsch (ambos de Friburgo), el P. Dr. Christian Löhr, superior general del Instituto de los Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt, al que pertenece el nuevo obispo, así como el párroco en retiro P. Bernhard Pfefferle, el sacerdote que bautizó al obispo Gerber, el P. Lukas Wehre (Oberkirch), párroco de la ciudad natal del obispo Gerber y el P. Sebastian Blümel (Marburg), portavoz del último consejo sacerdotal. Como diácono, Michael Huf, jefe de los diáconos permanentes de la diócesis de Fulda, asistirá durante la celebración eucarística. En el marco de la santa misa, el obispo Gerber dará su primera prédica como obispo diocesano. El coro de la catedral de Fulda y el coro juvenil de la catedral, conducido por el director del coro de la catedral, Franz-Peter Huber, cantará partes de la “Misa en Mi” de L. De Saint-Martin. También cantarán “Entrata festiva” de F. Peeters, “Deo dicamus gratias” de G.A. Homilius, la “Cantique de Jean Racine” de G. Fauré, el “Ubi caritas” de O. Gjeilo, así como otras obras cantadas también por los feligreses. Durante la misa festiva participará un conjunto de instrumentos de viento. Al órgano estará el organista de la catedral Prof. Hans-Jürgen Kaiser y Andreas Schneidewind (Schlüchtern).
Al final de la eucaristía, el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el cardenal Marx, el primer ministro Bouffier y el obispo Dr. Hein, se dirigirán a los invitados. Luego, el obispo Dr. Gerber nombrará o confirmará como primer acto oficial a su vicario general, al obispo oficial y a los vicarios obispos, y finalmente dará la bendición con el báculo de Bonifacio.
Al terminar la celebración de la misa, todos los fieles están invitados a un encuentro con el obispo Dr. Gerber en el Seminario Pontificio.
El 13 de diciembre del año pasado, el Papa Francisco había nombrado al obispo auxiliar de Friburgo, Dr. Gerber, el obispo alemán más joven hasta la fecha, como obispo de la diócesis de Fulda. Es, pues, el sucesor de Mons. Algermissen, quien se retiró el 5 de junio de 2018. Con la investidura del nuevo cargo por parte del obispo Gerber, expira el cargo de administrador diocesano, que el obispo auxiliar Díez había realizado desde junio. Después de menos de diez meses de sede vacante, la diócesis de san Bonifacio tiene de nuevo un obispo residente.

 

La visión del obispo Gerber de una Iglesia en movimiento

En una charla para la Federación de Familias, el obispo Dr. Michael Gerber describe lo que es “movimiento” y lo que es “Iglesia en movimiento”. Una visión y un desafío.

«Desde la experiencia de nuestro Movimiento de Schoenstatt tenemos un modelo de movimiento. ¿Qué impulso nos puede dar esto para la imagen de la lglesia en el mundo de hoy? Si miramos de cerca, encontramos esta imagen de movimiento también en la estructura social de los discípulos de Jesús, como nos dicen los Evangelios:

Hay quienes tratan de apostar todo a la carta “Jesús”. Quieren seguir a Jesús. Su vida y todo lo que hacen, lo quieren entender a través de Jesús. Por supuesto aquí se incluye a “los doce” y a otros hombres y mujeres que han seguido a Jesús.

Existen aún aquellos que, expresado en nuestro lenguaje de hoy, están comprometidos por Jesús como un “proyecto”. Por ejemplo, María y Marta de Betania. Expresado con nuestras palabras, ellas le dicen a Jesús: “Nosotras no te seguimos, no invertimos todo nuestro tiempo y energía en tu misión, pero cuando nos vienes a visitar, entonces reciben tú y tus discípulos todo lo que podemos ofrecer, es decir, alojamiento y una rica comida.”

Finalmente encontramos a aquellos que entran en contacto con Jesús en forma puntual. Muchas personas de la historia de salvación son parte de ellos. Tuvieron un encuentro único con Jesús. Fue el caso de los novios de Caná. Hemos meditado esta escritura muchas veces. ¿Alguien se ha preguntado el nombre de los novios? Eso no aparece en el evangelio de Juan. Por Simón de Cirene sabemos cómo se llamaba él, el padre de Rufo y Alejandro. Hay que tener en cuenta que, en el momento de escribir los primeros evangelios, Simón, o al menos sus hijos, estaban en contacto con una de las comunidades cristianas. Este no fue el caso de los novios de Caná. El lugar era conocido y allí, en Galilea, existían comunidades cristianas. ¿Murieron ambos relativamente pronto? ¿O más tarde no tuvieron más contacto con la comunidad?

Los evangelios se abstienen de clasificar algo. No dicen que algunos son las mejores personas y otras las peores. Interesante, especialmente los discípulos, es decir, aquellos que fueron completamente los seguidores de Jesús, son representados una y otra vez como aquellos que no entendieron nada. Y un novio y novia de Caná, que en ninguna otra parte aparecen, tiene con su experiencia de vida un mensaje duradero hasta el día de hoy. Eso puede ser un primer impulso para nosotros. ¿Con qué actitud interior nos fijamos en aquellos que solo se proyectan o son puntuales dentro de las realizaciones de Iglesia? Podemos admitir que nos duele que no haya señales de vida de aquellas familias después de la Primera Comunión. Pero, de nuevo, ¿con qué perspectiva miramos a estas personas? ¿Prevalece el pensamiento, » realmente deberían…»? Entonces estas personas notarían eso, y no necesariamente se sentirán motivados a buscar una relación más cercana con la Iglesia. O veamos a estas personas con esta perspectiva bíblica: «¿Cuál podría ser su mensaje para nosotros?»

Estamos muy familiarizados con la vasija, que se relaciona con el evangelio de la boda en Caná. Los nombres de la pareja son desconocidos. Probablemente, no tenían un vínculo más profundo con las primeras comunidades cristianas. Y, sin embargo, con su experiencia de vida, tienen un mensaje para nosotros. Entonces, si en el futuro nos encontramos con una persona o una familia que «solo» roza a la Iglesia en forma puntual y luego se va otra vez, entonces podemos pensar en la vasija y su historia, y lo ponemos en la vasija.

Iglesia como movimiento. Me parece que, en la presentación de la estructura social de los discípulos de Jesús, la iglesia temprana indica la dinámica a la que deben dirigirse la Iglesia y las iglesias particulares: Se necesita un “núcleo ardiente” en la Iglesia y en cada una de sus iglesias particulares. Estas son personas que han tomado una decisión consciente de seguir a Cristo. Personas que son conscientes de sus limitaciones y debilidades, pero que dicen “contigo en alianza” mi vida resulta, vivimos nuestra misión por Cristo, por la Iglesia, por las personas de nuestro tiempo. Si falta este “núcleo ardiente”, entonces la Iglesia se transforma en una especie de “organización no gubernamental”, que aún persigue proyectos interesantes pero que ha perdido su centro.

Si ustedes, como Federación de Familias, viven en el espíritu de los consejos evangélicos, entonces quieren vivir en realidad este “núcleo ardiente”. Y al igual que con los discípulos de Jesús, este núcleo debe experimentarse como una coexistencia de diferentes carismas. En el círculo de los discípulos están los apóstoles que tienen una misión especial. Pero también hay muchos hombres y mujeres que viven radicalmente esa herencia.

Nuestra preocupación hoy debe ser preocuparnos por ser un “núcleo ardiente”.

Podemos sentir que, al mirar la estructura social de los discípulos de Jesús, la pregunta puede ser distinta. No nos preocupa en primera instancia preguntar “¿existen suficientes hombres célibes como sacerdotes y mujeres como hermanas para salvaguardar la vida de nuestra Iglesia?”. La pregunta es, ¿existen personas que en su forma de vida eligen seguir a Jesús y quieren vivir la forma elegida como parte de este “núcleo ardiente?”. Esa es la pregunta detrás de la pregunta. Porque como rector, a menudo experimenté a jóvenes que habían optado por la preparación al sacerdocio por diferentes motivos, que primero tuvieron que aclarar si entendían este camino como una acción personal de seguir a Cristo o simplemente como un cargo interesante. Nuestra Iglesia necesita eso, especialmente en las diversas subculturas de las diócesis y las parroquias, una masa crítica que esté dispuesta a vivir en el espíritu del “núcleo ardiente” como heredero de Cristo.

 

 

Original: Alemán. 13/3/2019. Traducción: Tita Andras/es, Viena, Austria

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