Publicado el 2. julio 2018 In Dilexit ecclesiam

Paraguay de fiesta por la beatificación de Chiquitunga

PARAGUAY, BEAITIFICACIÓN DE CHIQUITUNGA, Mariana Frutos, Rama de Madres •

Muy pronto Paraguay contará con su primera beata, la carmelita venerable sierva de Dios María Felicia de Jesús Sacramentado, conocida también como Chiquitunga. ¿Qué hacemos? ¿Cómo nos hacemos parte de esta celebración? ¿Cómo perdernos de este evento histórico? ¿Cómo no formar parte de este regalo del cielo? ¿Cómo dejar pasar la oportunidad de celebrar la santidad?—

Estas preguntas nos motivaron y llevaron a pensar de qué forma podríamos, como Familia de Schoenstatt, acoplarnos y participar activamente de esta fiesta, que ya podíamos sentir que era de todos los paraguayos.

Pensamos que sería lindo compartir todos juntos esa tarde, contagiarnos unos a otros de esta emoción de tener una beata paraguaya.

Nuestros planes palidecen ante los planes de Dios

Para llevar a cabo este anhelo, decidimos poner a disposición de la Familia de Schoenstatt buses que nos trasladaran de manera más cómoda y segura y así poder ya desde el primer momento entrar en un clima festivo.

Nuestra dimensión humana nos hizo pensar que necesitaríamos uno o dos buses como máximo y bajo esa suposición pusimos manos a la obra. La Rama de Madres y la Juventud Femenina Universitaria, en nombre del Consejo Arquidiocesano de Familia, hicieron las gestiones correspondientes.

Grande fue nuestra sorpresa cuando, al poco tiempo de haber lanzado la invitación, se fueron llenando los buses. Pronto fueron cuatro, cinco, después 6, para terminar ¡con 7 buses y más de 300 persona registradas! Se estaba gestando una verdadera caravana, cargada de gente de todas las edades, de varias ramas, de varios puntos del país. Inclusive algunas madres llegadas desde Argentina para la ordenación de Pablito Martínez aprovecharon la oportunidad y nos acompañaron.

Una alegría compartida

Allá fuimos, cargados de globos, banderines, alegría, expectativas y, sobre todo, un anhelo muy grande de vivir a flor de piel esta sensación de que el cielo toca la tierra y unge a una mujer sencilla y muy humana para subirla a los altares, por su inconmensurable amor a Jesús Sacramentado.

Felices y animados por este espíritu nos encontramos con más miembros de la Familia de Schoenstatt en las inmediaciones del estadio donde sería la misa y, con el ímpetu que es propio de nuestro Movimiento, hicimos todo lo que pudimos en nuestra parte del “nada sin nosotros”, para que pronto se haga evidente el “nada sin ti”, y así finalmente poder compartir junto con otras miles de almas una bellísima tarde, donde hasta el clima se prestó para seguir conmoviéndonos con testimonios e imágenes de la vida de nuestra querida Chiquitunga.

Salimos de ahí encendidos por el ejemplo de la beata María Felicia, quien nos invita a vivir nuestros días con su fórmula infalible, que la llevó hasta el mismísimo cielo “T2OS: Todo te ofrezco, Señor”.

¡Beata María Felicia, ruega por nosotros!

DCIM999GOPRO

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1 Responses

  1. Fue un día muy bendecido!Impregnadas de una religiosidad y espiritualidad profunda!
    Bendecidos por Dios y Nuestra Mater!

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