Publicado el 4. diciembre 2016 In Dilexit ecclesiam

Celebración de la clausura del Año de la Misericordia de la Iglesia de Burundi en el Santuario de Schoenstatt

BURUNDI, Révérien BANZIRIYUBUSA •

«Damos gracias por este año de la Divina Misericordia, ayudándonos unos a otros a ser misericordiosos como el Padre Celestial». Este es el tema principal, en torno al cual millones de fieles, junto a todos los obispos del Burundi y al Nuncio Apostólico, han celebrado oficialmente la clausura del año jubilar de la Misericordia y la fiesta de Cristo Rey, el domingo 20 de noviembre 2016, en el Monte Sion Gikungu.

El Santuario Mariano Monte Sion Gikungu estaba decorado como nunca. Sobre la puerta de ingreso se veía, bajo el arco de triunfo donde destaca la frase de bienvenida a los peregrinos, un estandarte con el tema del día. El patio acogía solo algunos vehículos de figuras prominentes. Estandartes, banderas, flores y guirnaldas en torno al altar, convertían a la iglesia en un verdadero palacio del Rey de Reyes. Un camión de la protección civil estaba en el lugar para garantizar eventual ayuda. Sobre la iglesia de la Trinidad se veían tres tiendas para acoger a los fieles, los cuales las ocuparon rápidamente.

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Un peregrinaje único

Desde muy temprano, alrededor de las 8 de la mañana, algunos fieles empezaban ya a llegar. Venían de diferentes lugares del país. El número de peregrinos crecía más y más. Había algunos que llegaban con la familia, otros en grupo, otros cantaban canciones de agradecimiento. Entre los que llegaban, estaban los delegados de diferentes diócesis, cada uno había invitado a una veintena de personas. Y en esta atmosfera de alegría fueron recibidos los peregrinos, con canciones animadas, bien seleccionadas.

A las 9 hs fueron recitadas las alabanzas. Los fieles que ocupaban las escaleras, no pudieron esconder el espíritu de reconocimiento al Dios de la Misericordia. El centro de la Iglesia era rodeado de religiosos provenientes de diversas congregaciones que vinieron en grupos para esta fiesta. Se entendía a través de su oración, que este año ha dejado muchos frutos en la vida de los fieles.

El comentario del Monseñor Désiré Nibizi, era primeramente una exhortación a dar gracias a Dios por su infinita Misericordia. «Agradeciendo, -ha destacado- somos misericordiosos en nuestro tiempo». Alternando enseñanzas e invocaciones a la Virgen María, Monseñor Désiré ha repetido muchas veces el versículo: misericordiosos como el Padre (Lc 6,36). Mismo por su voluntad de ver realizadas y perpetuadas las obras de misericordia, imitando según él, a Dios Padre que nos ha amado infinitamente enviándonos a su Hijo. Durante todos estos ritos, los fieles continuaban accediendo al Sacramento de la Reconciliación. Eran al menos 13 confesores, al nivel de la fachada oeste de la Iglesia de la Santísima Trinidad.

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Celebración Eucarística

A las 10 en punto comenzó la Santa Misa. Una procesión desde la Sacristía inició la celebración. Se podía ver, entre ellos, 10 banderas de diferentes países, tambores pertenecientes al Movimiento Chiro, el coro del gran seminario Santo Cura de Ars de Bujumbura y otros 105 sacerdotes, un diácono, 10 obispos, entre ellos el Nuncio Apostólico de Burundi. Siguiendo el ritmo de la canción de entrada, la procesión avanzó hacia la Iglesia, rodeada de 15.000 fieles que aplaudían. Para animar la liturgia, se previeron 2 coros: el coro San Martin del Santuario Mariano Monte Sion y el coro del Gran Seminario de Bujumbura. En la asamblea estaban también presentes destacadas personalidades: el presidente de la Asamblea nacional, el Vice -presidente del Senado, el Obispo de la Diócesis Anglicana de Bujumbura, y los representantes de la Iglesia Ortodoxa de Burundi.

Al inicio de la celebración, después de la señal de Cruz y el saludo, el coro del Itabu, Saint Benoit de Bugwana de la diócesis Muyinga, ha entonado el himno de la Misericordia. Después, el Padre Yves Irakoze dio la bienvenida a los Obispos y a todos aquellos que habían venido para la ocasión de la celebración, en  nombre de los Padres de Schoenstatt. «Agradezco a la Conferencia de los Obispos por haber elegido el santuario mariano de Gikungu como lugar de celebración de esta fecha tan importante para toda la Iglesia de Burundi. Sean todos bienvenidos al Santuario de la Reina, Madre de Cristo, Rey del Universo» agregó.

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Discurso del Nuncio: Año de la misericordia, ocasión de crecimiento interior bajo diferentes aspectos

El Nuncio Apostólico de Burundi, Mons. Sauski Vocheri ha saludado a todos los participantes de la Santa Misa, inclusive a aquellos que la seguían a la distancia (enfermos, presos…), a través de Radio María Burundi y la Radio Televisión Nacional de Burundi. Entre los agradecimientos nuevamente a la CECAB (Conferencia de Obispos Católicos de Burundi) de la cual ha reconocido la solidaridad con el Obispo de Roma, ha agradecido particularmente a los Padres de Schoenstatt por la bienvenida y el apostolado al cual se dedican en el interior de la Iglesia.

«Ha pasado un año desde cuando he formado parte -ha dicho- de la apertura de este Jubileo en el Santuario Mariano de Mugera. Hoy estoy feliz de estar entre ustedes, como representante del Papa, a pesar de ser el cierre. Nuestra Iglesia y cada uno de nosotros, ha recibido en el transcurso de este año numerosas gracias, es por esto y con este espíritu que estamos hoy aquí, para agradecer. Ha sido un año que nos ha ayudado a crecer interiormente y a volver nuestra mirada a Jesús Misericordioso, para volvernos misericordiosos como el Padre. El año que estamos cerrando ha sido una ocasión para practicar, más que nunca, las Obras de Misericordia. La ocasión nos ha sido ofrecida desde la renovación interior que deriva del sacramento de la Reconciliación. Como peregrinos sobre la tierra, estamos siempre necesitados de misericordia, por lo que debemos practicar en nuestro tiempo obras de misericordia corporales y espirituales».

Para concluir, Mons. Sauski Vocheri ha deseado a todos, que Cristo Rey les guíe, les proteja y les ayude a vivir la misericordia durante toda la vida, como así también que la luz del amor sin fin les conceda paz.

Después de este discurso, Mons. Evariste Ngoyagoye, Arzobispo de Bujumbura ha llegado hasta el altar para celebrar la Eucaristía. Ha invitado a todos a reconocer y a confesar las propias debilidades. El Kyrie ha sido recitado sucesivamente por una religiosa, un político, una familia (marido, esposa, e hijo), y cada uno ha pedido perdón por las propias debilidades.

Homilía: Cristo ha manifestado su realeza sobre la cruz, ¿esto no les sorprende?

La homilía del Arzobispo de Bujumbura se ha centrado en la fiesta de Cristo Rey y sus textos del día (2Sam 5,1-3; Col 1, 12-20, Lc 23, 35-43). Después de haber saludado a todos los fieles, ha recordado que los Obispos de Burundi se unieron al Papa Francisco en el momento en el cual estaba cerrando la Puerta de la Misericordia en la Basílica de San Pedro en Roma. La misma Puerta había sido cerrada el domingo 13 de noviembre del 2016 en muchas Iglesias del mundo, entre ellas el Santuario de Schoenstatt Monte Sion Gikungo.

«Hoy debemos agradecer -ha dicho- ya que hemos recibido seguramente tantas gracias. El eco que nos llega de las parroquias es alentador. Algunos podrán decir, ahora que empezamos a comprender ¡y ustedes cierran la Puerta! ¡La Misericordia de Dios no se cierra nunca! Continuará de otra manera», aseguró.

«La fiesta del Cristo Rey cierra el año litúrgico. Con el próximo domingo, el 27 de noviembre 2016, iniciaremos el tiempo del Adviento. En este período, la iglesia nos recuerda adónde vamos. ¿Finalizaremos en la tumba o hay algún otro destino? Ciertamente hay uno. Sigamos las escrituras», ha instado Mons. Ngoyage.

Felicitó a los miembros de la Acción Católica, que mantienen a Cristo como su Rey y lo sirven con fervor. Particularmente ha alentado a los miembros del Movimiento Chiro que no tienen otro jefe que Cristo-Rey del Universo. Ha instado a todos ellos a seguir adelante y a cosechar frutos.

El Arzobispo Ngoyagoye ha concluido su homilía agradeciendo a todos aquellos que han participado de la fiesta, sobre todo a los religiosos que han venido en grupos. Un agradecimiento particular para los Padres de Schoenstatt, por la acogida y su apostolado. Ha concluido prometiendo que continuaremos experimentando la misericordia de Dios a través de otras formas, aceptando la cruz, que es un signo y símbolo de la Divina Misericordia.

 

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Fuente: Mont Sión Gikungu

Original: francés. Traducción: Gloria Morinigo de Mera, Asunción, Paraguay/ce

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