Mediterráneo

Publicado el 2022-02-23 In Iglesia - Francisco - Movimientos

“Mediterráneo, frontera de paz»

ITALIA, vía Agencia Fides •

Hoy, miércoles 23 de febrero, inicia en Florencia la reunión de obispos y alcaldes católicos de los países mediterráneos para testimoniar y volver a proponer el papel del mar Mediterráneo como «frontera de paz», tras las intuiciones proféticas cultivadas en los años de la Guerra Fría por el gran alcalde florentino Giorgio La Pira. El encuentro arranca esta tarde con una conferencia del cardenal Gualtiero Bassetti, y finalizará el domingo 27 con la Santa Misa celebrada por el Papa Francisco en la Basílica de la Santa Cruz. —

Durante los días de la Conferencia, los Patriarcas católicos y los Obispos de las Iglesias presentes en los países ribereños del Mar Mediterráneo también participarán en encuentros sobre Testigos de la fe vinculados a la historia del catolicismo florentino en el siglo XX, como Giorgio La Pira, el Cardenal Elia Dalla Costa, Don Lorenzo Milani y Don Divo Barsotti. En la tarde del viernes 25 de febrero, en la Abadía Basílica de San Miniato al Monte, habrá también un momento de oración en memoria de los mártires y testigos de la fe y la justicia.

En las jornadas de encuentro y oración participarán patriarcas y obispos de Siria, Turquía, Irak, Líbano, Egipto, Túnez, Argelia, Marruecos y Tierra Santa.

La adoración eucarística tendrá lugar en la Basílica de Santa Maria Novella, lugar de las reuniones de los obispos, que continuará durante todo el período de la convención. 65 ciudades de 15 países de 3 continentes (Europa, Asia, África) estarán representadas en las reuniones reservadas a los alcaldes.

En el momento de las tensiones entre Ucrania y Rusia

La Conferencia – ha subrayado el alcalde de Florencia Dario Nardella – «cae en un momento dramático, me refiero a las tensiones en la frontera entre Ucrania y Rusia, espero que de Florencia surja un sentido llamamiento a la paz, que se tratará más arriba todo a una Europa muchas veces distraída, que debe prestar más atención a lo que ocurre en el Mediterráneo, no puede dar la espalda”

En una etapa histórica en la que los pilares del mundo, desde el punto de vista económico y geopolítico, parecen haberse trasladado a otras zonas del globo, el espacio mediterráneo sigue siendo aquel en el que se enfrenta Palestina, la tierra que le vio nacer, morir y resucitar a Cristo. Uno de los hechos de martirio más impresionantes de los últimos años tuvo lugar en una playa mediterránea de Libia, el de la veintena de cristianos coptos egipcios y su compañero de trabajo ghanés asesinados por verdugos yihadistas en febrero de 2015. El Mediterráneo sigue siendo el lugar donde se entrelazan los destinos, las comunidades de fe – judíos, cristianos y musulmanes – que reconocen la descendencia común del Patriarca Abraham, Padre de todos los creyentes. Las intuiciones proféticas de Giorgio La Pira, y las “Conferencias Internacionales por la Paz y la Civilización Cristiana” que promovió entre 1952 y 1956, miraban precisamente a esa raíz abrahámica común. Intuiciones que hoy, en el contexto marcado por nuevas crisis y nuevos conflictos, han resurgido por ejemplo en el Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común, firmado el 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi por el Papa Francisco y el jeque sunita Ahmed al Tayyeb, Gran Imán de Al Azhar.

Un lugar de desigualdad y discriminación

Mientras tanto, el Mediterráneo se ha convertido en un lugar de desigualdad y discriminación, un territorio atormentado por las guerras fratricidas, por la violencia que produce -junto a otros factores, como la pobreza, la corrupción y el sectarismo- el fenómeno de las migraciones masivas, que desde la sur orilla del Mediterráneo intentan llegar a los países europeos.

El Papa Francisco, en su enseñanza, siempre ha tenido en cuenta que los problemas de las comunidades solo pueden resolverse mediante enfoques que tengan en cuenta las interconexiones globales. Ya en su discurso ante el Parlamento Europeo del 24 de noviembre de 2014, el Papa había definido intolerable el hecho de que “el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio”, reconociendo que la falta de apoyo mutuo dentro de la Unión Europea para hacer frente a la histórica emergencia migratoria corre el riesgo de “fomentar soluciones particularistas al problema, que no tienen en cuenta la dignidad humana de los inmigrantes, favoreciendo el trabajo esclavo y las continuas tensiones sociales”. En cuanto a los conflictos que trastornan a Oriente Medio, la perspectiva desde la que la Iglesia mira todos los pasajes sangrientos de los acontecimientos de Oriente Medio sólo puede ser la de las comunidades cristianas dispersas en los países árabes. Pero el Pontífice y la Santa Sede nunca han ofrecido puntos de apoyo a los círculos que recurrentemente explotan las desgracias y persecuciones de los cristianos orientales para fomentar vagos sentimientos islamófobos. Todas las señales dirigidas por el Papa a las comunidades islámicas miran a la multitud de creyentes del Islam como un compañero indispensable en el destino para buscar soluciones estabilizadoras para la paz y anular las manifestaciones más virulentas de la patología yihadista.

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