Oratorio Mariano

Publicado el 2021-10-24 In Iglesia - Francisco - Movimientos

Somos hermanos mayores del Oratorio Mariano

CHILE, Patricio Young •

Juan Tapia y Rodolfo Chacón fueron las personas que el padre Martín Donetch, continuador del Movimiento Oratorio Mariano, creado por el ex padre de Schoenstatt Sergio Mena, nos asignó para adentrarnos en la experiencia de su movimiento. Nos acogieron con mucho afecto y en la vida misma nos lo fueron mostrando. —

Esto es consecuencia del encuentro de un grupo de schoenstattianos, que incluía al padre Juan Pablo Rovegno, director del Movimiento en Chile, con el padre Martin, que fuera narrado en un artículo anterior.

Fueron extraordinarios anfitriones que nos incorporaron, con Manena, mi señora, a un grupo de reflexión y formación pertenecientes a la comuna de Quilpué, en la región de Valparaíso, Chile y con quienes preparamos y realizamos una peregrinación hacia sus centros santos el pasado 11 de octubre.

El Oratorio Mariano de la Virgen del Pueblo nació el año 1971 y, por lo mismo, está celebrando sus 50 años. La Providencia quiso llevarse a su fundador justo a principios de este año.

Oratorio Mariano

Una experiencia de encuentro

Tumba del P. SergioFue una experiencia muy hermosa de comunidad y de encuentro con la Virgen en su oratorio central en la calle Sazie, en Santiago y posteriormente en su gran centro ubicado en Paine. Un lugar amplio, agreste y hermoso donde, en la sencillez propia del movimiento, se encuentran un oratorio pequeño, parecido a nuestro Santuario y las casas de los sacerdotes, las religiosas, las postulantes, una casa de formación y el cementerio en el cual reposan los restos de su fundador, el padre Sergio, y de otros religiosos.

Compartimos de lo humano y lo divino. Concluimos con una hermosa eucaristía. Conocimos la casa en la cual vivió sus últimos días el padre Sergio. Una típica casa de adobe muy sencilla, en cuya mesa de comedor se encuentra una foto del padre Kentenich y más atrás una de ambos en su encuentro en Milwaukee. Fue del fundador de Schoenstatt de quien el padre Sergio siempre se inspiró y a quién siempre invocó en sus oraciones diarias. El Oratorio Mariano se considera un hermano de Schoenstatt y al padre Kentenich su abuelo. Así lo manifiestan clara y simplemente todos sus miembros.

Las intenciones del fundador del Oratorio Mariano

Pero más que reproducir un acontecimiento, quisiera contarles lo que aprendimos de este movimiento y las conclusiones que nos sugiere.

Sin duda que Schoenstatt y el Oratorio Mariano tienen mucho en común. Es sabido que el padre Sergio renuncia a los padres de Schoenstatt por el anhelo de gestar un movimiento más popular, en contradicción con el movimiento elitario que ya se venía estructurando en Chile.

Su intención era traducir nuestro lenguaje a un sentir más propio de los sectores sociales más carenciados y que ellos pudieran vivir plenamente la experiencia de Schoenstatt. Quiso hacerlo al interior del movimiento, pero fue incomprendido.

Por eso, ellos se definen también como un movimiento pedagógico que busca la santidad de sus hijos y para ello toma elementos de Schoenstatt, pero los modifica en su lenguaje y en sus signos. Naturalmente hay aspectos muy propios, como sus doce piedras fundacionales.

Incomprensiones

CapillaEn una entrevista realizada al padre Sergio y aparecida en el boletín Tinkunaco número 32 (junio 2018), refiriéndose a los primeros pasos de su movimiento y en particular a la devoción mariana, señalaba: “El superior y director espiritual que me había llevado hasta ese momento, el padre Francisco Javier Errázuriz (uno de los mayores que tenía Schoenstatt en ese entonces, posteriormente fue arzobispo y cardenal de Santiago) me habló de que yo estaba plagiando a Schoenstatt. Lo hizo con bastante dureza. Y yo le respondí: No es privativo de Schoenstatt venerar imágenes de María. Para que veas que no estoy plagiando a Schoenstatt, he cambiado la imagen de la MTA de Schoenstatt, con gran dolor de mi alma, por la Madre del Oratorio, la Madre del Pueblo”.

Más adelante continúa: “Llamar a la Santísima Virgen a un lugar, ya lo había hecho antes Bartolo Longo en Pompeya. Esas eran nuestras discusiones permanentes, la que les hacía pensar que yo debía tener una enfermedad mental”.

Esta incomprensión está en los orígenes del Oratorio. Ellos lo relatan muy naturalmente, pero sin rencor alguno. Por lo mismo, tienen clara consciencia de que ellos son también herederos del padre Kentenich y nos consideraran sus hermanos mayores. Es por lo tanto la hora de que estos hermanos se reencuentren más y podamos caminar juntos, porque nadie está de más en esta tarea de “gestar un hombre nuevo para una nueva comunidad”.

El padre Sergio, me contaron, estaba tan unido a nuestro fundador que las denuncias en su contra lo afectaron muy profundamente y murió con ese dolor. Sin duda, son también sus dolores una preocupación para todo el Oratorio.

Caminar juntos – en la diversidad

Nuestro caminar con ellos fue muy enriquecedor y nos queda claro, por la resultante creadora, que es también una obra querida por Dios, que hoy está presente en 9 países. Conociendo a sus miembros y en particular a Juan, Rodolfo y la madre María Elena (con quién compartimos mucho ese día), se constata que en sus oratorios también hay milagros de cobijamiento, transformación y envío.

La madre María Elena nos confiaba que, en Brasil, los padres de Schoenstatt les ayudaban hace unos años a financiar su comunidad. Hay caminos de encuentro que debemos profundizar.

Sin duda, la Mater y la Virgen del Pueblo quiere a todos sus hijos por igual. Lo que de seguro no aprobaría, sería que los hermanos mantuvieran distancia, no dialogaran y no se encontraran, cuando somos muy complementarios.

¡Esperamos los frutos y que nuestra Madre se manifieste!

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