Publicado el 15. abril 2018 In Francisco - Mensaje, Iglesia - Francisco - Movimientos

¿Eres de los que no se conforman?

PAPA FRANCISCO – GAUDETE ET EXSULTATE •

¿Eres de los que no se conforman con una vida mediocre? Es el inicio fuerte de un video llamativo. Un video profesionalmente hecho para introducir una nueva Exhortación Apostólica es algo inédito. “Los del Vaticano se pusieron las pilas” con un video realmente atractivo”, comenta José Argüello, de Paraguay, que este fin de semana hablará en un retiro sobre esta nueva invitación del Papa Francisco a toda la iglesia. “Les habrán servido los ‘críticas constructivas’ de los jóvenes con el formulario del pre-sínodo”. —

¿Eres de los que no se conforman…? Hace más de un año, cuando en la reunión del equipo base de Schoenstatt.org definimos la línea redaccional para estos años, nos quedamos con el tema de Hoerde, o sea, el paso de Schoenstatt desde el laboratorio y la prueba de la realidad a ser la autónoma Federación Apostólica, que declaró el apostolado como su fin propio, y la cual debía formar a sus miembros como apóstoles en todas las profesiones y agrupaciones. Se resumió, entonces, el “núcleo” de Hoerde en una frase: No conformarse con lo que ya se tiene, se sabe, se conoce y se hace. Una actitud que responde a la actitud de un Padre Kentenich de facilitar que surja vida.

¿Eres de los que no se conforman …? Es la pregunta que resume la nueva Exhortación Apostólica del Papa Francisco, publicada el 9 de abril, fecha en que este año se celebró la Fiesta de la Anunciación del Señor, sobre el llamado a la santidad en el mundo actual. Una invitación a los que no se conforman. Sólo a ellos. ¿A nosotros?

Santidad es lo más sencillo…

“Puede haber muchas teorías sobre lo que es la santidad, abundantes explicaciones y distinciones. Esa reflexión podría ser útil, pero nada es más iluminador que volver a las palabras de Jesús y recoger su modo de transmitir la verdad. Jesús explicó con toda sencillez qué es ser santos, y lo hizo cuando nos dejó las bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-12; Lc 6,20-23). Son como el carnet de identidad del cristiano. Así, si alguno de nosotros se plantea la pregunta: «¿Cómo se hace para llegar a ser un buen cristiano?», la respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el sermón de las bienaventuranzas. En ellas se dibuja el rostro del Maestro, que estamos llamados a transparentar en lo cotidiano de nuestras vidas» (GE, 63).

No es un tratado sino el anhelo de hacer resonar el llamado a la santidad

“«Cada uno por su camino», dice el Concilio. Entonces, no se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables. Hay testimonios que son útiles para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para nosotros. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él (cf. 1 Co 12, 7), y no que se desgaste intentando imitar algo que no ha sido pensado para él” (GE 11). Qué mensaje para un Movimiento que destaca tanto la vocación, el carisma y la opción personal de cada uno de sus miembros.

Santidad de la vida diaria

Se trata nada más y nada menos que de la Santidad de la vida diaria, gran tema del P. Kentenich. Una santidad de los que no buscan santificarse a cuesta del servicio en el trabajo, en la familia y en el servicio concreto, una santidad que no es la de refugiarse sino la de salir:

“No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio. Todo puede ser aceptado e integrado como parte de la propia existencia en este mundo, y se incorpora en el camino de santificación. Somos llamados a vivir la contemplación también en medio de la acción, y nos santificamos en el ejercicio responsable y generoso de la propia misión. ¿Acaso el Espíritu Santo puede lanzarnos a cumplir una misión y al mismo tiempo pedirnos que escapemos de ella, o que evitemos entregarnos totalmente para preservar la paz interior? Sin embargo, a veces tenemos la tentación de relegar la entrega pastoral o el compromiso en el mundo a un lugar secundario, como si fueran «distracciones» en el camino de la santificación y de la paz interior. Se olvida que «no es que la vida tenga una misión, sino que es misión»(GE 26-27).

El deseo del Papa Francisco

“Quiero que María corone estas reflexiones, porque ella vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús. Ella es la que se estremecía de gozo en la presencia de Dios, la que conservaba todo en su corazón y se dejó atravesar por la espada. Es la santa entre los santos, la más bendita, la que nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña. Ella no acepta que nos quedemos caídos y a veces nos lleva en sus brazos sin juzgarnos. Conversar con ella nos consuela, nos libera y nos santifica. La Madre no necesita de muchas palabras, no le hace falta que nos esforcemos demasiado para explicarle lo que nos pasa. Basta musitar una y otra vez: «Dios te salve, María…». “(GE 176).

“Espero que estas páginas sean útiles para que toda la Iglesia se dedique a promover el deseo de la santidad. Pidamos que el Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. Así compartiremos una felicidad que el mundo no nos podrá quitar”. (GE 177)

El Papa llama a la santidad en el mundo actual.

¿Y ahora qué? Schoenstatt, schoenstattiano, ¿eres de los que no se conforman?

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EXHORTACIÓN APOSTÓLICA GAUDETE ET EXSULTATE

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