Publicado el 14. marzo 2018 In Iglesia - Francisco - Movimientos

Hoy se cumplen 10 años de la muerte de Chiara Lubich, fundadora de los Focolares

MOVIMIENTOS, Redacción con material de ACIprensa, www.laityfamilylife.va y www.focolare.org

Hoy, hace 10 años, el 14 de marzo de 2008, falleció Chiara Lubich, fundadora del Movimiento Focolar en Rocca di Papa, Italia. Su visita a Schoenstatt en 1999, cuando estuvo en el Santuario Original y junto a la tumba del P. Kentenich, fue el comienzo de una amistad entre el Movimiento de Schoenstatt y el Movimiento Focolar, y de mucho más. —

Foto: Brehm

El gran encuentro de los Movimientos religiosos con el Papa Juan Pablo II, en Pentecostés de 1998, durante el cual les encomendó a los movimientos la responsabilidad por la Nueva Evangelización y les mostró claramente a estos mismos movimientos su lugar en la Iglesia, como nunca antes había sucedido, no despertó a tiempo a Schoenstatt. Fue necesaria la visita de dos figuras fundadoras: Chiara Lubich y Andrea Riccardi, para “despertar a Schoenstatt de su sueño de Bella Durmiente”, tal como fue publicado en un artículo de la revista Ciudad Nueva del Movimiento Focolar, al cumplirse los 10 años de esta visita. ¡Y tuvo éxito! Desde esta visita y en el encuentro de los movimientos  entre sí, pudo aportar Schoenstatt su fortaleza, que surge de su espiritualidad de alianza y de sus largos años de experiencia en la coexistencia altamente federal y voluntaria de comunidades autónomas. Y al mismo tiempo Schoenstatt, en su encuentro con otras espiritualidades, se enorgulleció nuevamente de su perfil propio, y no en último término de su perfil mariano, “el cual, en épocas pasadas, a veces se quería ocultar  por un poco de vergüenza”, tal como se mencionó en alguno de los encuentros. Y también la importancia del fundador se ha vuelto más evidente en estos 10 años de encuentro y unión. “La vitalidad solo viene de la entrañable vinculación con el fundador” – esta fue una de las frases conclusivas del encuentro de hace diez años.

La biografía publicada en el sitio web de los Focolares indica que Lubich pasó su último mes de vida en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma debido a una infección respiratoria. Desde allí siguió dirigiendo el movimiento que lideró por 65 años. También recibió la visita del Patriarca de Constantinopla Bartolomé I.

En los últimos días expresa el deseo de regresar a su casa, donde pasó su agonía recibiendo a cientos de personas que le expresaron su cariño. El 14 de marzo de 2008, a los 88 años de edad, Chiara Lubich murió rodeada de sus seres queridos.

Tras enterarse de su fallecimiento, el Papa Benedicto XVI envió un telegrama a Oreste Basso, el entonces copresidente del Movimiento de los Focolares, para expresar su pésame y cercanía.

“He recibido con profunda emoción la noticia de la muerte piadosa de la señorita Chiara Lubich, producida al final de una larga y fructífera vida marcada por su amor incansable de Jesús abandonado”, expresó el Pontífice.

“Doy gracias a Dios por el testimonio de su existencia, dedicada a la escucha de las necesidades del ser humano contemporáneo en plena fidelidad a la Iglesia y al Papa. Mientras confío su alma a la Bondad Divina para que la acoja en el seno del Padre, deseo que cuantos la conocieron y encontraron admirando las maravillas que Dios cumplió a través de su entrega misionera, sigan sus huellas manteniendo vivo su carisma”, prosiguió.

El funeral se realizó en la Basílica San Pablo Extramuros y asistieron políticos y líderes religiosos. Además, el entonces Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, leyó una carta de Benedicto XVI, quien destacó que Chiara siempre estuvo atenta a los “signos de los tiempos”.

El 27 de enero de 2015 se aperturó la causa de beatificación de la Sierva de Dios Chiara Lubich, presidida por el Obispo de Frascati, Mons. Raffaelo Martinelli, en la Catedral de la diócesis.

“Es un servicio que queremos dar a la Iglesia para ofrecer, también a la Iglesia, un testimonio de fe, esperanza, caridad a través de la vida de una de sus hijas”, indicó Mons. Martinelli.

Actualmente el Movimiento de los Focolares está presente en 182 países y tiene cerca de dos millones de adherentes. Cuentan con una beata, Chiara “Luce” Badano, dos venerables y una decena de Siervos de Dios.

A través de su sitio web, los Focolares informaron que con ocasión del décimo aniversario de la muerte de su fundadora, realizarán actividades en los diferentes países para destacar su “carisma de la unidad como motor de cambio social”.

¿Quién fue Chiara Lubich?

Silvia Lubich nació el 22 de enero de 1920 en Trento (Italia). A los 18 años recibe el certificado de maestra y tuvo que trabajar para pagar los estudios superiores. Entre 1939 y 1943 se hizo terciaria franciscana y tomó el nombre de Chiara, en honor a Santa Clara de Asís. El 7 diciembre de 1943 se consagró a Dios y selló ese pacto con tres claveles rojos. Ese día se considera como el nacimiento del movimiento.

Durante los bombardeos contra su ciudad durante la Segunda Guerra Mundial, ella y otras jóvenes se reúnen en los refugios a leer el Evangelio y meditan sobre la oración de Jesús antes de morir: “Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti” (Jn 17, 21).

Su familia huyó de la ciudad, pero ella decidió quedarse y rentó un apartamento con otras muchachas al que llamó el “primer focolar”. En 1945 se contaban 500 miembros.

Años después conoce al periodista Igino Giordani, considerado uno de los cofundadores del movimiento, pionero del ecumenismo y, gracias a él, las familias pudieron unirse a los Focolares.

En 1949 Chiara conoce a Pasquale Foresi, un joven seminarista que se convertiría en el primer sacerdote focolariano y que la ayudó con su obra apostólica.

El Movimiento de los Focolares, también conocido como “La Obra de María”, obtuvo la aprobación de la Santa Sede en 1962. En los años posteriores se implementan diferentes ramas, como la de los jóvenes, llamada “Movimiento Gen”. En la década de los 90’ se impulsa el diálogo interreligioso.

Resuenan las palabras que Chiara expresó un día: «Quisiera que la Obra de María, al final de los tiempos, cuando, compacta, se prepare a presentarse ante Jesús abandonado-resucitado, pueda repetirle: “Ese día, mi Dios, vendré hacia ti… con mi sueño más loco: ¡llevarte el mundo entre los brazos!”. ¡Padre que todos sean uno!».

Biografía de Chiara Lubich en la página internacional del Movimiento de los Focolare

Un “sueño” que se renueva

Hace unos días el padre Alexandre Awi Mello, secretario del Dicasterio y Padre de Schoenstatt, participó en el evento “El gran atractivo del tiempo moderno” que tuvo lugar en el Centro Mariapoli de Castelgandolfo, con ocasión del décimo aniversario de la muerte de Chiara Lubich.

Alrededor de 2000 personas asistieron al acontecimiento que contó con un programa que enfatizó la influencia de su pensamiento y su acción en la sociedad: testimonios de fuertes experiencias de vida evangélica – nacidas del lema “Morir por su propio pueblo” – animaron el día con una alternación de momentos artísticos. Entre los protagonistas se encontraban una maestra en los barrios difíciles de París, un artista en Brasil, una microcooperativa pesquera en Italia, la vida en una ciudadela de Costa de Marfil durante la guerra, “Con las manos abiertas – Bungas Palad” en Filipinas y una familia en Siria.

El Evangelio es la respuesta a cada problema, como subrayó la presidenta del movimiento, Maria Voce: “Clara dijo que María, Madre de Dios, es la forma y el modelo de la acción social del movimiento”.

El copresidente, Jesús Morán, subrayó el aspecto profético de las palabras y de la vida de Lubich, mientras que el secretario de Estado, Pietro Parolin, hizo hincapié en la confianza con la que Chiara se encomendaba a la Iglesia esperando que “se cumplieran los tiempos del Espíritu” de tal modo que “su carisma ha podido llegar a ser un don no sólo para el movimiento, sino para toda la comunidad eclesial”.

Más información sobre la vida y obra de Chiara Lubich AQUÍ.

 

Chiara Lubich: amar con los hechos

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