Publicado el 11. julio 2015 In Alianza solidaria con Francisco, Francisco - Mensaje, Iglesia - Francisco - Movimientos

«Indescriptible, emocionante y bajo la lluvia»

PARAGUAY, por María Fischer, redacción •

«Gracias, Santo Padre…». En el momento de ver el avión de Alitalia acercarse al Aeropuerto de Asunción, comienzan a cantar el himno oficial de la visita del Papa Francisco a Paraguay. Este canto del grupo «Nazarenos», con su texto tan sencillo como cariñoso y comprometido, escuchado ya tantas veces y con tanta alegría, sabiendo que cuatro de los nueve miembros de los Nazarenos son schoenstattianos, y que los «Nazarenos» cantaron en tantas oportunidades en Tuparendá. Esta canción acompañará toda la transmisión en vivo de la TV de Paraguay, por medio de las cámaras de seguridad de Asunción para captar todo el recorrido.

Schoenstattianos de Paraguay están en el aeropuerto, otros en el cordón de servidores entre el aeropuerto y hacia la nunciatura, y muchos schoenstattianos que en Paraguay y en otros países siguen a la transmisión en vivo de CTV, se unen a través de esta canción, intercambian fotos vía WhatsApp y faltan las palabras con tanta emoción…

«El Santo Padre ya está en terrenos paraguayos», dice el locutor en el aeropuerto, donde llueve a cántaros. Sonia Zaracho manda una foto de jóvenes en la calle saltando para saludar al Papa en el avión de Alitalia que se ve aún en el cielo gris… y otra de grupos de schoenstattianos cerca del Santuario Joven, ya que el Santo Padre pasará muy cerca de allí.

El Papa sale del avión, saluda… Los niños del coro lloran de emoción mientras cantan: «Gracias Santo Padre… mensajero de alegría y de paz…».

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Corriendo hacia el Santo Padre

«Indescriptible, emocionante y bajo la lluvia», comenta Sebastián Acha. «Es un día cargado de emociones, no se logra describir la alegría que genera en nosotros la visita del Santo Padre», escribe Sandra Lezcano, del equipo de Schoenstatt.org.

El Papa da sus primeros pasos en tierra paraguaya, se ve a los obispos schoenstattianos Mons. Claudio Giménez y Mons. Francisco Pistilli. De pronto llega una foto desde el aeropuerto, tomada muy cerca del Papa Francisco… y quien lo enviaba a Schoenstatt.org es Mons. Francisco Pistilli, con un «Bendiciones».

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Es una bienvenida cálida en el aeropuerto, sin charlas, con una presentación hermosa de un baile religioso típico de Paraguay. Susi Sacco, la directora del ballet folclórico, es schoenstattiana. Es el mismo ballet que, cada 18 de octubre, baila en Tuparendá.

AgyVXRG0_QsVIPg3vyTpM32LofOEWP0-jP9XcqTkFd7R«Un Papa sin paraguas recibe un aguacero de cariño a su llegada a Asunción», titula «Religión Digital».

Terminada la presentación y el canto de los himnos, el Santo Padre se dirige, saliendo de la alfombra roja, hacia el coro de niños… y llega el momento más emotivo.

Varias decenas de pequeños se saltaron el cerco de seguridad y «placaron» al Santo Padre, quien se dejó abrazar, achuchar y besar por los pequeños. Espiritualmente, todos corrimos con ellos…

Es una verdadera fiesta en las calles

AlB5FbEnpUX4Agt19al_huQ7cBM8udeHLLCvNDb-ETat«Estamos tan alegres de tenerlo al Papa Francisco en Paraguay, es una verdadera fiesta en las calles, ya las personas hacen vigilia en los lugares por donde pasará el Papa, ya no se duerme por la gran emoción», escriben Diana y Alejandro Caballero.

Ani Souberlich nos relata: «El tiempo probó nuestra fe y confianza y, a pesar de la lluvia y el cielo negro, nada pudo vencer nuestra ESPERANZA y AMOR, y no nos movió del lugar donde estábamos. Es bellísimo… ¡sin palabras! Lo mejor de todo fue que, apenas pasó Francisco, entre la llovizna y el sol,… ¡¡salió el arco iris!! Tan bello y tan significativo para mí, que me recordó la frase ‘Una alianza contigo hemos sellado’. Es la señal que el mismo Dios nos deja, como señal de su promesa».

«Estamos re-felices… Todos muy felices…y muy bendecidos», dice Graciela Vera, de la Pastoral de Tuparendá.

Varios schoenstattianos formaron parte del cordón de servidores de 13 km, desde el Aeropuerto hasta la Nunciatura. «Fuimos servidores del cordón papal con Yvonne, mi señora, mis hijos y sobrinos», comenta Alberto Sallustro.

«Le esperamos frente a la cárcel de mujeres», comenta el P. Pedro Kühlcke. «Un coro de internas de la cárcel le cantó al Papa». Y él se detuvo para saludarlas…

Peregrinas saludando al Papa

Ag9E2zZbc0M5xtDhFEvwgdvXa3LKPHDYLi1MAMSZhKRG«Recién fui con mis padres frente a la nunciatura», cuenta José Argüello. «Lo vimos muy de cerca. Pasó lento frente a nosotros y miró hacia nuestro sector… «.

Hay banderas, globos, biblias en alto, imágenes de la Virgen de Caacupé, y hay Peregrinas y más Peregrinas. Mons. Francisco Pistilli sale a saludar a los schoenstattianos que esperan con la peregrina en alto…

Durante ese tiempo en la Nunciatura, le ofrecieron al Papa una merienda típica paraguaya con un mate cocido y unos ricos «chipá» (típico pan o bollito de harina de mandioca con queso). «Es la misma merienda que compartía con las familias paraguayas en sus visitas a las casas de la Villa 21 de Barracas, en Buenos Aires», comenta Claudia Echenique desde Buenos Aires.

Cientos de miles de personas nuevamente esperan en la calle, cuando más tarde, el Santo Padre se traslada de la Nunciatura al Palacio de Gobierno para el Encuentro con las Autoridades y con el Cuerpo Diplomático de Paraguay en el Jardín del Palacio de López en Asunción.

Un programa hacia los 200 años de Schoenstatt…

El Papa regala al Presidente de Paraguay una copia de la imagen de la «Mater Ecclesiae» en San Pedro.

«Mensajero de la alegría del amor y de la solidaridad», apuntó el presidente paraguayo, quien alabó las palabras de la encíclica papal, «un monumento contra la indiferencia». Por su parte, Francisco declaró que «me siento en casa, y no es difícil sentirse en casa en esta tierra tan acogedora».

Encuentro con Mons. Francisco Pistilli frente de la nunciatura

«Que no cese el esfuerzo de todos los actores sociales, hasta que no haya más niños sin acceso a la educación, familias sin hogar, obreros sin trabajo digno, campesinos sin tierras que cultivar y tantas personas obligadas a emigrar hacia un futuro incierto; que no haya más víctimas de la violencia, la corrupción o el narcotráfico», dijo Francisco en un discurso ante las autoridades civiles y el cuerpo diplomático. Denunció que «un desarrollo económico que no tiene en cuenta a los más débiles y desafortunados, no es verdadero desarrollo. La medida del modelo económico ha de ser la dignidad integral del ser humano, especialmente el más vulnerable e indefenso».

Inmediatamente pensamos en las 100 casas solidarias (regalo jubilar de Schoenstatt.org al Santo Padre), en Dequeni, en la pastoral carcelaria del P. Pedro Kühlcke, en tantos proyectos del compromiso social y solidario de Schoenstatt… Es el programa para los 200 años de Schoenstatt.

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Mucho más tarde, el día termina en el Santuario Joven, donde muchos jóvenes vieron la transmisión en vivo del recorrido, mientras organizaban detalles para el encuentro con la juventud del domingo. Terminaron el día con la Santa Misa, rezando por Francisco y rezando por todos sus aliados… «Nos unimos en esa alianza solidaria», escribe José Arguello, vía Whatsapp, y agrega: «El domingo a las 5 de la mañana hora local, la Pastoral Juvenil de la Campaña del Rosario rezará el Rosario en Ñu Guazú, antes de la misa central».

«Si el paraguayo se caracteriza por ser alegre, te cuento que estos días estamos desbordantes de alegría», escribe Sandra Lezcano, el sábado por la mañana, antes de instalarse como servidora hasta el domingo.

Al ver las imágenes de los diversos actos, visitas y celebraciones, parece que Francisco también desborda de alegría en tierras paraguayas.

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Jovenes de la Campaña Juvenil esperando al Papa Francisco

Discurso del Papa Francisco

Señor Presidente
Autoridades de la República
Miembros del Cuerpo diplomático
Señoras y señores:
Saludo cordialmente a Vuestra Excelencia, Señor Presidente de la República, y le agradezco las deferentes palabras de bienvenida y de afecto que me ha dirigido, en nombre también del gobierno, de las altas magistraturas del Estado y del querido pueblo paraguayo. Saludo también a los distinguidos miembros del Cuerpo diplomático y, a través de ellos, hago llegar mis sentimientos de respeto y aprecio a sus respectivos países.
Un «gracias» especial para todas las personas e instituciones que han colaborado con esfuerzo y dedicación en la preparación de este viaje y a que me sienta en casa. No es difícil sentirse en casa en esta tierra tan acogedora. Paraguay es conocido como el corazón de América, y no sólo por su posición geográfica, sino también por el calor de la hospitalidad y cercanía de sus gentes.
Ya desde sus primeros pasos como nación independiente, y hasta épocas muy recientes, la historia de Paraguay ha conocido el sufrimiento terrible de la guerra, del enfrentamiento fratricida, de la falta de libertad y de la conculcación de los derechos humanos. ¡Cuánto dolor y cuánta muerte!

Pero es admirable el tesón y el espíritu de superación del pueblo paraguaya para rehacerse ante tanta adversidad y seguir esforzándose por construir una Nación próspera y en paz. Aquí -en el jardín de este palacio que ha sido testigo de la historia paraguaya: desde cuando sólo era ribera del río y lo usaban los guaraníes, hasta los últimos acontecimientos contemporáneos- quiero rendir tributo a esos miles de paraguayos sencillos, cuyos nombres no aparecerán escritos en los libros de historia, pero que han sido y seguirán siendo verdaderos protagonistas de la vida de su pueblo. Y quiero reconocer con emoción y admiración el papel desempeñado por la mujer paraguaya en esos momentos dramáticos de la historia. Sobre sus hombros de madres, esposas y viudas, han llevado el peso más grande, han sabido sacar adelante a sus familias y a su País, infundiendo en las nuevas generaciones la esperanza en un mañana mejor.
Un pueblo que olvida su pasado, su historia, sus raíces, no tiene futuro. La memoria, asentada firmemente sobre la justicia, alejada de sentimientos de venganza y de odio, transforma el pasado en fuente de inspiración para construir un futuro de convivencia y armonía, haciéndonos conscientes de la tragedia y la sinrazón de la guerra. ¡Nunca más guerras entre hermanos!

¡Construyamos siempre la paz! También una paz del día a día, una paz de la vida cotidiana, en la que todos participamos evitando gestos arrogantes, palabras hirientes, actitudes prepotentes, y fomentando en cambio la comprensión, el diálogo y la colaboración.
Desde hace ya algunos años, Paraguay se está comprometiendo en la construcción de un proyecto democrático sólido y estable. Es justo reconocer con satisfacción lo mucho que se ha avanzado en este camino gracias al esfuerzo de todos, aun en medio de grandes dificultades e incertidumbres. Los animo a que sigan trabajando con todas sus fuerzas para consolidar las estructuras e instituciones democráticas que den respuesta a las justas aspiraciones de los ciudadanos. La forma de gobierno adoptada en su constitución: «democracia representativa, participativa y pluralista», basada en la promoción y respeto de los derechos humanos nos aleja de la tentación de la democracia formal que Aparecida definía como la que se «contentaba con estar fundada en la limpieza de los procesos electorales» (cf. Aparecida 74).
En todos los ámbitos de la sociedad, pero especialmente en la actividad pública, se ha de potenciar el diálogo como medio privilegiado para favorecer el bien común, sobre la base de la cultura del encuentro, del respeto y del reconocimiento de las legítimas diferencias y opiniones de los demás. No hay que detenerse en lo conflictivo; es un ejercicio interesante decantar en el amor a la patria y al pueblo, toda perspectiva que nace de las convicciones de una opción partidaria o ideológica. Y ese mismo amor tiene que ser el impulso para crecer cada día más en gestiones transparentes y que luchan impetuosamente contra la corrupción.
Queridos amigos, en la voluntad de servicio y de trabajo por el bien común, los pobres y necesitados han de ocupar un lugar prioritario. Se están haciendo muchos esfuerzos para que Paraguay progrese por la senda del crecimiento económico. Se han dado pasos importantes en el campo de la educación y la sanidad. Que no cese el esfuerzo de todos los actores sociales, hasta que no haya más niños sin acceso a la educación, familias sin hogar, obreros sin trabajo digno, campesinos sin tierras que cultivar y tantas personas obligadas a emigrar hacia un futuro incierto; que no haya más víctimas de la violencia, la corrupción o el narcotráfico. Un desarrollo económico que no tiene en cuenta a los más débiles y desafortunados, no es verdadero desarrollo. La medida del modelo económico ha de ser la dignidad integral del ser humano, especialmente el más vulnerable e indefenso.
Señor Presidente, queridos amigos. En nombre también de mis hermanos Obispos del Paraguay, deseo asegurarles el compromiso y la colaboración de la Iglesia católica en el afán común por construir una sociedad justa e inclusiva, en la que se pueda convivir en paz y armonía. Porque todos, también los pastores de la Iglesia, estamos llamados a preocuparnos por la construcción de un mundo mejor (cf. Evangelii Gaudium, 183). Nos mueve a ello la certeza de nuestra fe en Dios, que quiso hacerse hombre y, viviendo entre nosotros, compartir nuestra suerte. Cristo nos abre el camino de la misericordia, que asentado sobre la justicia, va más allá, y alumbra la caridad, para que nadie se quede al margen de esta gran familia que es el Paraguay, al que aman y al que quieren servir.
Con la inmensa alegría de encontrarme en esta tierra consagrada a la Virgen de Caacupé, imploro la bendición del Señor sobre todos ustedes, sobre sus familias y sobre todo el querido pueblo paraguayo. Que Paraguay sea fecundo, como lo indica la flor de la pasiflora en el manto de la Virgen y como esa cinta con los colores paraguayos que tiene la imagen, así se abrace a la Madre de Caacupé.
Muchas gracias.

 

11 de julio de 2015 Papa Francisco en Paraguay

Bienvenida en el aeropuerto


Encuentro con las Autoridades y con el Cuerpo Diplomático de Paraguay en el Jardín del Palacio de López en Asunción

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