Publicado el 17. noviembre 2019 In Madrugadores

Treinta años madrugando – una nueva forma de ser Iglesia

CHILE, Luis Alberto Bravo •

¡Qué experiencia más extraordinaria! Medio millar de varones arrodillados a los pies del Santísimo, en silencio, sin celulares, sin ruidos, sin quejas, ni protestas, ni risas nerviosas. Si hubiera tenido mejor oído, solo habría escuchado 580 corazones latiendo aceleradamente de emoción con este encuentro personal con nuestra Madre y su Hijo. El Espíritu Santo sopló sobre los Madrugadores, llenándolos de nueva vida, entusiasmo y sentido de grupo. No se trata de un evento local, sino que un abrazo americano. Participaron 80 comunidades de todas partes de nuestro Chile, desde Arica a Coyhaique y de seis países: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Puerto Rico y México, sumando en conjunto algo más de 580 participantes, bajo el lema “Hagan brillar su luz delante de los hombres”. Banderas, pendones, uniformes (algunos coloridos, otros más formales) dieron la nota pintoresca del conjunto, en el que se conmemora y celebran los 30 años de fundación de Los Madrugadores. —

En vehículo, buses, metro-tren y avión, desde todo Chile y otros países

Algunos llegaron en vehículo, otros en buses o metro-tren. Bien premunidos de planos e indicaciones, se hicieron presentes a la hora de la comida del día viernes, siendo recibidos en torno a la mesa como corresponde a esta gran familia de hermanos que somos.

Desde aquí queremos hacer un especial reconocimiento a los hermanos madrugadores provenientes del extranjero que a pesar de que -según propia confesión- muchos les pedían no viajar, decidieron hacerlo confiados en que Dios así lo quería. El aporte de todos ellos desborda siempre en entusiasmo y alegría contagiosa. ¡Pura vida! Como suelen decir los costarricenses.

Ser agentes del cambio para la sociedad

Las actividades oficiales comenzaron con una misa de madrugada el día sábado, presidida por monseñor Fernando Ramos, administrador apostólico y obispo de Rancagua que en su mensaje subrayaba el gran signo de esperanza para la Iglesia que representa esta corriente de vida, que pese a los difíciles momentos que atraviesa Chile, su Iglesia y otras organizaciones, la convicción de los Madrugadores, se fidelidad y decisión de servicio en manos de María nos reúne una y otra vez, en tantos lugares santos para salir a mundo a ser testimonio del amor a Dios y ser agentes de cambio para la sociedad.

Panel

Una iglesia fiel, profunda, decidida, diversa pero unida, corazón de la sociedad

Luego del reparador desayuno, Octavio Galarce nos habló de su visión con respecto a los Madrugadores a partir de su historia. Se hace evidente el cambio que se experimenta cada decena de años. Cómo, desde lo simple de reunirse en el santuario a rezar en la mañana para no molestar a nadie, se ha transformado en lo que es hoy día, con más de 140 comunidades en Chile y otras 150 comunidades más que marcan presencia en América y Europa. Cómo, desde el santuario de Schoenstatt de Rancagua, se han conquistado parroquias, ermitas y otros lugares de gracia, pasando a ser un patrimonio de nuestra Iglesia. ¿Qué nos deparará en estos próximos 10 años?. Personalmente creo que esta manera de vivir la fe será la luz al final del túnel. Representa la nueva forma de ser Iglesia fiel, profunda, decidida, diversa pero unida, corazón de la sociedad. Será la manera en que nuestro Señor podrá llegar a todo tipo de familias y realidades. Como indicaba Octavio, para eso están los 15 días entre cada madrugada, para conquistar el mundo.

Panel

Paneles con Testimonios

Hubo también dos paneles basados en testimonios de experiencias de madrugadores. El primero de ellos sobre lo que la Madrugada me ha regalado, integrado por: Erwin Sánchez, de la parroquia San Juan Bautista de Temuco; el P. Tomás Carrasco, párroco de la parroquia de la Sagrada Familia de Los Ángeles; Guillermo Plaza, de La Serena-Coquimbo y Carlos Alfaro, coordinador de las comunidades de Costa Rica.

El segundo panel de testimonios fue sobre los desafíos que nos plantea la madrugada de cara a los próximos años, integrado por: Roberto Horat, fundador de esta corriente de vida en Argentina; José Ramón Ortiz, fundador de esta corriente de vida en Puerto Rico; Orlando Valle, coordinador diocesano de las comunidades de la diócesis de Valparaíso; Ramiro Bravo, cofundador de Madrugadores Rancagua, la primera comunidad.

Después de cada panel con brillantes exposiciones, tuvo lugar un encuentro personal de reflexión grupal (en total fueron 72 grupos de 8 madrugadores cada uno), en el que se llevaba lo aprendido y las impresiones de la realidad de cada cual, con intercambios creadores de experiencias, intereses e inquietudes. Fue muy interesante y formativo encontrarse con personas de orígenes y vivencias tan diferentes; poner en común sus sentimientos en torno a los temas que se planteaban -muchas veces alcanzando mucha más profundidad que lo que se podría esperar- y ver como con todo el respeto posible, se acogía cada opinión o sugerencia.

Lo divino y lo humano

Paralelamente, desde el inicio de la misa del sábado hasta la oración de la mañana del día domingo, se mantuvo abierta una capilla de adoración al Santísimo. Durante 24 horas ininterrumpidamente, cada comunidad estuvo frente a nuestro Señor, al menos por una hora, poniendo en sus manos su corazón, con devoción y recogimiento. Con silencio, rosarios, canciones, lecturas, y hasta lágrimas, Dios quiso estar personalmente cerca de cada uno de nosotros. Un gran tiempo de gracias que sin duda, cambió la vida de quienes vivieron esa experiencia.

Durante esa noche, desfile de estrellas. Saxofones, trutrucas, guitarras, coros, bombos se tomaron el escenario. Algunos con canciones nostálgicas, otros de alabanza y otros, para alegrar el espíritu. Distintos acentos y carismas se manifestaron para el beneplácito de los que gozábamos de tanto despliegue de gracias y dones artísticos.

Junto con la salida del sol, la oración de la mañana. Con adoración de toda la comunidad y sentidas palabras del P. Tomás Carrasco, se logró un clima de recogimiento total. Poco a poco fuimos abriendo el alma para alabar a nuestro Señor, reconociéndolo en los acontecimientos de nuestra vida y en nuestra historia.

Peregrinando al lugar fundacional y envío

Llegó la hora de peregrinar al Santuario de Rancagua, donde se inició todo. Partimos en 12 buses desde Picarquín a reconocer el lugar de la fundación. La ceremonia estuvo a cargo del P. Carlos Cox, quien logró tejer lo que sentimos en este encuentro con lo vivido en estos últimos 30 años a la sombra del santuario, junto a nuestra Madre. Fue muy emotivo y sobrecogedor. Nuevamente las banderas flameaban y los cantos llenaron el ambiente. Un gran abrazo de paz entre quienes estuvimos selló este encuentro. La comunidad de Rancagua nos recibió con un desayuno fraterno para reponer fuerzas y poder aquilatar este gran momento.

De vuelta en Picarquín, la misa final de envío a cargo del P. Juan Pablo Rovegno fue muy emotiva. Al inicio hizo un homenaje a nuestras esposas, representadas por Patricia Collado, esposa de Octavio, a quien le hizo entrega de una imagen de la Virgen de La Candelaria por su incondicional compañía y apoyo. Una delicadeza por su parte para quienes hacen posible nuestra corriente de vida y nos apoyan cuando nuestras propias fuerzas flaquean.

La música

Transversalmente a todos las actividades del encuentro, la música. Los cantos a cargo del coro de la comunidad de Puerto Montt permitían no solo realzar cada momento, sino que además, una muestra de talento y dedicación nos dejó admirados. Sobresaliente la calidad musical de este grupo. Si efectivamente quien reza cantando, reza dos veces, esta vez, fueron tres.

A destacar la colosal organización del encuentro. Todo muy bien previsto y preparado, desde las comunicaciones previas, hasta los detalles más mínimos. Muy bien escogido el lugar. Los tiempos fueron fluyendo según sopla el espíritu, sin exigencias exageradas de cumplimiento horario, pero sin languideces. Café disponible en todas partes y en todo momento, a veces hasta con galletas, cortesía de la casa. La alimentación también es digna de mención. Buena, variada y abundante, bien servidas.

Chile despertó

Dicen que el mundo cambió, que Chile despertó. Efectivamente lo vivimos en estos tres días, en que no importaron las diferencias de país, de origen, de profesión o inclinación política, sino lo que es más trascendente. Si hay un despertar, espero que sea este, en que, como dice la canción, “…. Los que fuimos extraños, en María somos hermanos”. En que lo más importante es la persona y su realidad y no la propia únicamente; en que, en vez de endurecer el corazón y destruir, todos nos jugamos por ablandarlo y construir un país más hermano, más colaborador, una comunidad efectivamente copia feliz del Edén, una comunidad de María. Por eso ¡Adsum!, “Aquí estoy, Señor”.

Página: www.madrugadores.cl

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4 Responses

  1. Que gran experiencia compartir durante 3 días este vínculo que nos une, el amor por la Virgen María, fui el único representante por Colombia, pero nunca me sentí solo, desde mi llegada al Aeropuerto en Santiago sentí ese cariño que nos identifica como marianos, esa presencia del Espíritu Santo en cada una de las actividades durante este encuentro. Me llevo grandes momentos para compartir con mis hermanos Madrugadores en mi País y que está corriente de vida siga dando frutos en Colombia.
    Gracias Chile….

  2. Felicidades, llenas de Bendiciones a Quienes sirvieron de instrumento al Señor y a la Mater, para regalarle a la Iglesia, y cada uno de lo Madrugadores, vivir esta experiencia de un valor divino y por ende incalculable, para crecer en el espíritu, y en las vinculaciones con un sin numero de personas, quienes viven experiencias de vida muy similares, pero con el factor común de la oración individual y en comunidad ante el Señor y la Mater.
    Esta publicación es excelente, ya que resumir en unos párrafos las experiencias vividas, no es una tarea fácil,, sin embargo lo logra, y a la vez permite despertar con su lectura las memorias, que guardaremos en nuestro corazones, de lo que se vivió en Chile, con los hermanos chilenos y de otros países, y que compartimos con nuestras Comunidades de Madrugadores.
    He de recalcar nuestro agradecimiento a las comunidades de Chillan y Santa Bárbara por las atenciones recibidas en los días previos al Encuentro, y a nuestro hermano Orlando del Valle, en días posteriores.
    Tal como dicen ustedes los chilenos .. “chiquillos, se pasaron”
    Los Madrugadores de Costa Rica, los esperamos con nuestros corazones abiertos..!,
    Bendiciones
    Eduardo Carvajal – Costa Rica

  3. Feliz y agradecida de ser esposa de un madrugador. En el reconocimiento estaban en el altar el alma y corazón de todas las mujeres que «participamos indirectamente» de las madrugadas.
    Tu relato me transportó a cada uno de esos momentos vividos por ustedes y los hice míos. Gracias. » El crecimiento del tú nos lleva al crecimiento del nosotros». Paty.

  4. Brillante síntesis, Luis Alberto. Gracias.
    Ramiro.

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