CMT

Publicado el 2022-06-10 In Casa Madre de Tuparenda, Pastoral carcelaria

Visitando a Miguel

PARAGUAY, CMT – P. Pedro Kühlcke •

Un niño de la calle, con años de miseria, soledad, drogas, hurtos… Ahora, gracias a Casa Madre de Tupãrenda (CMT), está realizando el hermoso sueño que Dios tenía para él: trabajo estable, casita propia, hermosa familia: ¡una vida digna, que nunca hubiera pensado tener! —

Orgulloso con sus certificados de CMT

PPK: Bueno, aquí estoy con Miguel, visitándolo en su hermosa casa, con su hermosa familia y acordándonos de viejos tiempos. Decime un poco, ¿cómo era tu vida antes, Miguelito?

Miguel: La verdad, pa’i Pedro, que fue… Vamos a ser directos: Fue una miseria mi vida, porque vivía en la adicción. Mucho tiempo anduve detrás de la droga. Fui “chespirito” (fumador de crack, una de las peores drogas) mucho tiempo; robaba solo para eso. Pisé dos veces la cárcel de mayores. Estuve en la cárcel de menores también…

La soledad

PPK: ¿Qué es lo que te llevó a la droga?

Miguel: ¡Mi soledad!

PPK: ¿Soledad?

Miguel: Sí. Me sentía solo, nadie quería estar conmigo. No tenía familia.

PPK: ¿Dónde vivías?

Miguel: En la calle.

PPK: En la calle nomás… ¿Cuánto tiempo?

Miguel: ¡Muchos años! Cinco, seis años por ahí. Desde que tenía 12 años hasta los 18 por ahí.

PPK: ¿Siempre solo?

Miguel: ¡Sí! Siempre estuve solo.

PPK: ¿Y la droga era…?

Miguel: La droga era mi única amiga, supuestamente.

PPK: Supuestamente.

Miguel: Pero me mataba a la vez.

PPK: Te mataba cada vez más.

Miguel: ¡Sí!

Cómo surgió el cambio

PPK: ¿Y cómo fue que decidiste cambiar?

Miguel: Y dije: «¡Ya, basta ya, basta ya de andar así!» Ya que me dieron una oportunidad en Casa Madre de Tupãrenda, me puse las pilas y dije: «¡Voy a salir adelante, voy a salir adelante, yo puedo!» Y así llegué a la Casa Madre de Tupãrenda. Entré en Habilidades blandas, fue todo un desafío.

PPK: ¿Fue difícil con la profesora Lourdes? Ella es bien exigente.

Miguel: Fue muy difícil, sí, pero siempre la aprecio mucho. Y después de ahí pasé a Horticultura con Víctor. ¡Fue lo máximo! Me habló mucho, me enseñó muchas cosas también. Le agradezco mucho a todos los profesores de Casa Madre de Tupãrenda, la verdad. Porque gracias a ellos y a mi esfuerzo salí adelante. Ahora tengo mi familia, tengo mi propia casa, tengo un trabajo estable y sigo adelante todavía.

La droga te va a matar

PPK: ¿Y cómo es el tema de la droga ahora?

Miguel: El tema de la droga, ni ahí, no quiero luego ni oler.

PPK: ¿Hace cuánto tiempo que ya estás limpio?

Miguel: Tres, como tres años ya van a ser.

PPK: ¡Qué bueno! ¿Cómo lograste eso?

Miguel: Y la verdad es que fue decisión propia. Muchos dicen que no pueden, pero ¡sí se puede! Toda la vida no es solo droga, sino que uno tiene que pensar por sí mismo: no vas a estar en la droga mucho tiempo, porque la droga te va a matar.

Formar una familia

PPK: ¿Y pudiste formar una familia?

Miguel: Pude formar una familia.

PPK: Ya no sufrís esa soledad…

Miguel: ¡No, no, no! Le tengo a mi familia; por mi hijo ahora tengo que salir adelante, y no quiero que tenga que pasar por lo que yo pasé.

PPK: ¿Qué fue por lo que pasaste?

Miguel: Y estuve en situación de calle, estuve en situaciones muy difíciles. Pasé mucho frío, hambre, lluvia. No tenía con qué taparme. Discriminación, rechazo… De todo un poco pasé por la calle.

El mejor papá del mundo

Juan Miguel CMTPPK: ¿Te acordás que hablamos muchas veces de que algún día pudieras ser el mejor papá del mundo, y que nunca un hijo tuyo sufra lo que vos sufriste?

Miguel: Sí, me acuerdo.

PPK: ¿Y ahora estás cumpliendo eso?

Miguel: ¡Ahora estoy cumpliendo eso!

PPK: ¿Cuidar bien a tu hijo?

Miguel: ¡Cuido bien a mi hijo!

PPK: ¿Darle todos los abrazos que a vos nunca te dieron?

Miguel: ¡Sí! No le falta nada.

PPK: ¿Vos ser un ejemplo para él?

Miguel: ¡Ser un ejemplo!

Soy panadero

PPK: ¿Y qué tal tu trabajo?

Miguel: Y, es un poco complicado, pero seguimos adelante.

PPK: ¿Mucha lucha es?

Miguel: ¡Mucha lucha es! No es fácil ser panadero.

PPK: Y ganar plata limpia…

Miguel: ¡Y ganar plata limpia!

PPK: … es duro. Es poca plata, pero es plata del sudor de tu frente, ¿no es cierto?

Miguel: ¡Exactamente!

PPK: ¿Es muy diferente que antes, cuando todo era plata sucia, de delitos?

Miguel: ¡Muy diferente, exactamente! Porque toda la plata sucia… Antes todo se iba en la droga, todo era para la droga no más. Por más que robaba, en un ratito se iba todo.

PPK: No sirve de nada.

Miguel: No servía de nada.

PPK: Y ahora, con el sudor de tu frente, ya tenés tu terrenito y tu casita.

Miguel: ¡Exactamente!

PPK: ¿Y es tuya propia?

Miguel: ¡Mía propia! ¡Mía y de toda mi familia!

PPK: ¡Exactamente! Y le estás dando a tu hijo el techo que vos no tenías.

Miguel: ¡Sí!

PPK: Y el calor de familia, y el cariño…

Miguel: …que yo nunca tuve.

Tienen que poner su decisión, la verdad

PPK: ¿Y qué le dirías a los chicos que están pensando en ir a Casa Madre de Tupãrenda, a ver si vale la pena dejar la droga por eso?

Miguel: Y… la verdad es que tienen que poner su decisión. Tienen que dejar a un lado la droga y pensar más allá. No solo mirar lo que hay en frente de ellos. Tienen que mirar más allá de lo que hay, porque algunos dicen que: «¡No puedo dejar la droga, no puedo dejar!» ¡Mentira es eso! ¡Claro que sí se puede!, como yo pude y como alguno de mis compañeros también pudo. Todos vamos a poder; hay que tomar la decisión propia nomás, y ser honesto en todo lo que se hace. Porque va a haber muchas ocasiones de tentación y caída, pero no tienen que volver atrás. ¡Yo no! ¡Tengo una promesa que cumplir, tengo que salir adelante!

PPK: Y estás saliendo adelante súper bien.

Miguel: ¡Sí, con toda mi familia!

Tener a Dios en el corazón

PPK: Y tener a Dios en el corazón, ¿ayuda?

Miguel: ¡Ayuda!

PPK: ¿Ya no están esos demonios?

Miguel: ¡No, no, no!

PPK: ¡Qué gusto! ¿Estás orgulloso de vos mismo?

Miguel: ¡Sí, claro que sí!

PPK: ¿Da gusto vivir así?

Miguel: ¡Demasiado gusto da vivir así!

PPK: Aunque sea un esfuerzo cada día y una lucha… Y a veces, o nunca la plata alcanza…

Miguel: Algunas veces no alcanza para nada, ¿verdad? ¡Pero igual vamos a seguir adelante! Así como dice un dicho: «Dios aprieta, pero no ahorca».

PPK: ¡Exactamente! Bueno, ¡muchas gracias, Miguelito! ¡Que Dios te bendiga y que sigas luchando así! Y cada vez más linda tu vida, ¿no es cierto?

Miguel: ¡Sí!

PPK: Y tu hijo, ¿está feliz con la familia que le tocó?

Miguel: ¡Exactamente!

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1 Responses

  1. Hugo García dice:

    Adelante Miguel…..extraordinaria e inspiradora tu historia de superación! Dios y La Mater te den la fuerza para seguir dando ese ejemplo de lucha y transformación interior para todos aquellos que como vos, se animen a dar ese paso!

    Bendiciones!

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