CMT

Publicado el 2020-11-22 In Casa Madre de Tuparenda, Obras de la misericordia

Ser un educador en CMT: la historia de un valiente en sus 9 meses del programa

PARAGUAY, CMT, Ani Souberlich •

Hoy queremos contarles un poco más de la vida de un participante de Casa Madre de Tupãrenda y de lo que implica ser un educador en sus diferentes etapas. Para ello, Julio nos permite contarles su historia, su proceso de cambio durante su estadía en CMT, a través del relato de cada uno de sus educadores. —

Equipo de CMT

Equipo de CMT

HABILIDADES BLANDAS (1° y 2° mes en el programa)

Educadora: Lourdes Palacios

CMT

Habilidades blandas

Ser un educador en CMT va más allá de simplemente transmitir conocimientos y experiencias a un participante. Cuando llegan al programa y uno va conociendo los detalles de su vida, pasada y actual, va descubriendo un mundo ajeno al que estábamos acostumbrados. Surgen los desafíos no sólo de captar la atención, asombrar o motivar al participante sino también de acompañar los cambios en su entorno, sacar lo mejor de cada uno de los jóvenes. Lo que sigue es una pequeña parte de la historia de uno de ellos en su paso por Habilidades Blandas, área que me compete dirigir.

En sus primeras semanas, veía un chico tranquilo, pero poco preocupado en asistir con puntualidad al programa y a sus citas en el Centro Nacional de Prevención y Tratamiento de la Adicción (CENPTRA). En el período de adaptación, esto es hasta normal, por decirlo de alguna manera.

Entonces empezamos a conversar y a marcar los indicadores que debía mejorar si quería conquistar el brazalete rojo y permanecer a pleno en el programa. El tiempo no nos esperaba. Seguimos conversando y descubrí a un chico con grandes aspiraciones, pero un poco alejadas a su realidad, era el momento en que había que “bajarlo de su nube” y volver a tocar tierra.

Seguía estudiando para terminar el bachillerato, estudiábamos en las horas de descanso o hacíamos tareas de investigación o guaraní (momento en que llamábamos a mi hermana, que entiende más que yo, para poder hacer bien la tarea). Quiso independizarse desde un principio, logramos establecer prioridades y luego sin darnos cuenta ya culminaba su período de formación en mi área.

Eso no impidió que, de alguna manera, pudiera seguir colaborando con él en lo que podía ayudar, porque ser educador en CMT no solo es cumplir lo que establece el programa en un horario fijo de 08:00 a 15:30 hs. No, a veces es atender el celular los fines de semana o por las noches cuando el participante necesita aclarar dudas o necesita conversar por algo que le pasó y no sabe cómo sobrellevar la situación. A veces es ir a su alquiler (NR: habitación o lugar que alquila para vivir), a la salida del trabajo y ayudarlo a revisar la ducha del baño porque no funciona o instalar repisas en la pared para tener un lugar donde colocar su ropa. Es también regalarle una guampa y una bombilla para que pueda tomar un mate o tereré y así hacer pasar las horas en su alquiler, donde vive solo y sigue esforzándose y luchando por mantenerse en el camino correcto. Esto basta para saber que hicimos lo mejor que pudimos como educadores de turno y nos llena el alma.

 

HORTICULTURA (3° y 4° mes en el programa)

Educador: Víctor Guerrero

CMT

Horticultura

Julio empezó su formación en horticultura poniendo a prueba su capacidad física, trabajando en el mantenimiento de la huerta y cultivando nuevas experiencias. Cuando ya estaba familiarizado con las tareas, llegó el COVID-19 al país, tuvimos que hacer una pausa en la formación presencial y se pusieron en práctica los trabajos a distancia. La idea era que cada participante pudiera preparar una pequeña huerta en su casa. Eso le fue difícil pues Julio no contaba con un patio cuando se mudó a vivir con la mamá en un alquiler. Allí sólo pudo preparar abono en una bolsita en donde juntaba los restos de frutas y verduras mezcladas con tierra, para poder cumplir con las indicaciones que le brindaba su educador por whatsapp. También aprovechaba para ponerse al día con sus tareas escolares.

Por fin, después de la cuarentena total, pudimos volver a CMT e iniciar los trabajos presenciales. Realizábamos tareas específicas para recuperar la huerta después de casi 3 meses de ausencia. Cada uno de nosotros, tanto participantes como educadores, debíamos traer nuestro alimento de media mañana y almuerzo pues no contábamos con suficiente dinero para pagar el comedor. El primer día Julio solo pudo traer 2 huevos duros y pan, por lo que nos dimos cuenta que las cosas con su mamá no iban tan bien. Fue entonces que lo incluí en mi menú diario. Cuando traía algo para la media mañana siempre incluía una porción más para compartir con él y con los demás educadores compartíamos también nuestros almuerzos para asegurarnos que se alimentara mejor.

CONFECCIÓN TEXTIL (5° y 6° mes en el programa)

Educadora: Magdalena Llano

CMT

Con Magdalena, Educadora de Confección

Julio llego al área motivado y educado en responsabilidad para cumplir su asistencia y puntualidad en el programa y las citas fijadas en CENPTRA, pero seguía con dificultades en la relación con sus padres y padrastros, debido a que, en este tiempo, vivía aún con la mamá y el padrastro en una habitación pequeña. Allí no disponía de un lugar propio para poder descansar en forma, dormía en el piso, no recibía una alimentación buena y todo ello repercutía en su estado de ánimo. Con todo eso, no se veía afectado el desempeño en su formación pero emocionalmente no estaba bien.

Un día, trabajando en su Plan de Desarrollo Individual (PDI), se animó entre lágrimas a contar lo que realmente sentía y las necesidades por las que estaba pasando. Comentó que estuvo todo un fin de semana sin comer, porque la madre salió de la casa sin aviso y sin dejar provista comida alguna, sabiendo que su hijo no contaba con dinero en ese momento. Por esta razón, en la CMT se vuelve a sugerir su independencia para que pueda mudarse a una piecita de alquiler. Con mucho miedo y dudas al cambio, al que diría la mamá y si iba a poder realmente sostener el pago del alquiler, se animó a dar ese paso importante: tres días después de esa conversación, Julio se mudó a un alquiler con una mochila y dos bolsas de supermercado, en las que entraba toda la ropa que tenía. Al principio estuvo cargado de incertidumbres y tropiezos para conseguir oficialmente el lugar, las llaves y poder así mudarse de una vez.

¿Pero sobre qué dormiría si no tenía ni siquiera un colchón? Por divina providencia teníamos uno usado que nos donaron en CMT y algunas pequeñas cosas más. Había que conseguirle todo lo demás. Los integrantes del equipo de la CMT buscaron en sus propias casas y trajeron algo para donarle: sabanas, frazadas, almohada, elementos de limpieza, una cuchara, un tenedor, un cuchillo, un plato, un vaso. También le prestamos algunos banquitos construidos con madera de pallets en CMT, y así cubrimos sus necesidades básicas.

Pero no era suficiente, teníamos que ayudarlo a cubrir su alimentación fuera de CMT. Eso implicaba que debía llevar para su cena una porción de lo que sobraba de almuerzo en la Casa. Los fines de semana nos turnábamos entre los educadores para acercarle sus comidas. A todo esto, debemos mencionar que seguíamos en cuarentena inteligente por COVID-19 y por ese motivo, estábamos sin apoyo económico del estado. Entonces Julio, para ahorrar dinero, iba y venía caminando los 6 km a CMT todos los días.

CMT

Confección

PANADERÍA (7° y 8° mes en el programa)

Educadora: Rossana Insfran

Con Rosi Educadora de Panaderia

Con Rosi – Educadora de Panaderia

Cuando Julio llegó a la Panadería tenía muchos problemas en cuanto a su autoestima. Decía que él era muy lento y que no iba a poder. De a poco fuimos trabajando su agilidad en el trabajo, su paciencia, su perseverancia para lograr realizar las tareas o las técnicas. Por ejemplo, el refinado de las masas o el batido para la elaboración de tortas fueron un verdadero desafío para él porque nunca lo había hecho.

En su plan de gastos acomodamos sus necesidades y de a poco fuimos comprando electrodomésticos para equipar su pieza. Lo que más lo motivó para seguir adelante fue que “del cielo cayó” una madrina que, al ver sus excelentes calificaciones del colegio, sin dudar decidió ayudarlo, justo cuando Julio estaba por abandonar sus estudios, pues cursa en un colegio privado. Volvió la ilusión, se inscribió de nuevo y hasta hoy continúa con sus tareas escolares y avanzando.

Llego el momento de poner a prueba su capacidad y hacer su pasantía (9° mes del programa). Fue aceptado en un supermercado local. Eran largas horas de trabajo, que lo hacían muy difícil pero como él decía, “nada es imposible; cuando uno quiere, sí se puede”. Experimentó la convivencia laboral con personas de diferentes caracteres que pusieron a prueba también su tolerancia y empatía en ese tiempo. Culminó su pasantía con éxito, pero aún sigue buscando aquel anhelado trabajo seguro para seguir solventando sus gastos, ya que él depende de sí mismo.

 

Con Ricardo y Alicia, abogado y trabajadora social.

Con Ricardo y Alicia, abogado y trabajadora social.

Nunca supo que tenía algo bueno

Como directora de CMT puedo observar y seguir los casos de cada participante. Es importante para mí hacer un seguimiento cercano que me lleva a tomar decisiones más acertadas sobre el futuro del participante, pues recordemos que trabajamos con personas cuyas vidas el buen Dios pone en nuestras manos y que en algún momento nos pedirá cuenta al respecto.

Mentalmente retrocedo en el tiempo al 02.12.2019 y veo en sus primeros meses a un Julio inseguro, con necesidad de apoyo, con falta de confianza en sí mismo, que no hace contacto visual cuando se conversa con él, con cambios de humor ante una presión de trabajo rutinario.

Hoy veo a un Julio que, al conversar mantiene contacto visual, se siente seguro de sí mismo y tiene confianza en que lo que se proponga, él lo puede alcanzar. Aprendió a vivir consigo mismo y pudo salir adelante sin apoyo familiar.

Julio fue una arcilla que se dejó moldear. Sin embargo, cabe destacar que el equipo que conforma el plantel de CMT es un grupo extraordinariamente humano, donde cada uno pone alma, vida, corazón y muchísimas veces tiempo extra en lo que hace para que cada participante encuentre aquí la casa que nunca tuvo, la familia que tanta falta le hizo siempre. Que cada joven que llega pueda experimentar el sentimiento de ser aceptado, por primera vez, así como es, con sus debilidades y descubrir también, por primera vez, que tiene muchas cosas buenas, que tiene un corazón de oro, pero que nunca se lo dijeron y, por ende, nunca supo que tenía algo bueno.

Con Minerva, psicóloga.

Con Minerva, psicóloga.

La oruga transformándose en mariposa

También conforman este maravilloso equipo:

Minerva Leguizamón, nuestra psicóloga, quien acompañó a Julio en todo su proceso de contención psicológica en cuanto al manejo de sus emociones y se puede decir que es testigo de ver “la oruga transformándose en mariposa”.

Alicia Gómez, nuestra trabajadora social, quien recauda toda la información socio-ambiental que permite tener el historial familiar del participante y ver la realidad socio-ambiental en que vive. Esto implica entrar, la mayoría de las veces, a asentamientos peligrosos y por lo que debe ir acompañada del participante.

En el caso de Julio debió visitar la casa más veces que lo establecido porque estuvo en casa del padre y la madrastra, luego con la madre y el padrastro y detrás de cada cambio de casa había “una historia de maltrato”, lo cual debíamos corroborarlo para que el apoyo, la ayuda brindada fuera la que realmente Julio necesitaba en su momento.

Ricardo Acosta, nuestro abogado, quien acompaña a ver las causas judiciales del participante y una vez finiquitadas, solicita la supresión de sus antecedentes. En el caso de Julio ya pudo hacerlo en su período de pasantía.

 

¿Sabías que un joven rehabilitado

significa, por lo menos,

que 3 personas por día

no serán víctimas de algún delito?

Gracias a todas las personas que apoyan, con su aporte material y espiritual, a esta noble causa, que nos permiten seguir transformando vidas.

 


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Uso previsto: P. Pedro Kühlcke, Casa Madre de Tupãrenda

 

Un valiente más que llega a la meta

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