Casa Madre de Tuparenda graduación

Publicado el 2020-11-27 In Casa Madre de Tuparenda, Obras de la misericordia, Proyectos, Schoenstatt en salida

La enseñanza que nos deja Juan Miguel: creer es poder

PARAGUAY, Casa Madre de Tuparenda, Ricardo Acosta •

El pasado 24 de noviembre se graduó el último adolescente que atravesó el duro golpe de la pandemia, cuando todo era incierto y paralizado. Él se llama Juan Miguel, un joven con experiencia familiar y de vida fuerte y dolorosa, quien aprendió a sobrevivir desde muy temprano cuando más necesitaba de un abrazo materno/ paterno y la brisa suave del hogar. Es un joven que enfrentó innumerables desafíos y a pesar de que en muchos de ellos habrá sufrido caídas o derrotas, supo levantar cabeza y salir adelante. —

 El secreto de la vida se trata de pequeños instantes, esos momentos buenos y malos que nos ayudan a crecer en la senda de la vida. A veces, el tiempo y las circunstancias nos exigen dar pasos agigantados, que tal vez uno no consideraba, pero Dios escribe recto en renglones torcidos, dice el dicho. Este memorable año estuvo cargado de momentos muy significativos, acontecimientos inimaginables como la pandemia del Covid-19 y detrás de ella, un sin números de situaciones inciertas y tal vez totalmente fuera del plan que uno habría considerado. El programa pospenitenciario “Casa Madre de Tuparenda” tuvo sus achaques y medidas que afrontar para seguir abierto y dando oportunidades a muchos adolescentes que necesitan.

Casa Madre de Tuparenda graduación

Con el P. Pedro Kühlcke

Adivinen con qué imagen me quedo

“Algunas imágenes que tengo de Juan Miguel desde que lo conozco: una larga e intensa conversación en la escalera del Centro Educativo de Itauguá; me cruzo con una cara conocida en el pasillo de Tacumbu (Penitenciaria de adultos)” comentaba el Padre Pedro Kühlcke entre sus anécdotas: “pero primera vez que lo veo [a Juan Miguel] vestido de esta manera, tan elegante y adivinen con qué imagen me quedo…”

Cada uno de los educadores realizaban esa misma dinámica, recordando momentos importantes de la vida del graduado, los pequeños pasos como fue dando para llegar a la meta o concluir una etapa y comenzar otra. Es como el barro del artesano, que después de formar la imagen (por ejemplo, una vasija), debe dejar reposar para que se seque y finalmente pintar. Creo que es una imagen ilustrativa de ese milagro que uno atestigua en este lugar, el barro que toma forma y se logra darle su forma, única y singular, encontrar su punto exacto.

Casa Madre de Tuparenda

La graduación es siempre una fiesta en Casa Madre de Tuparenda

Vasijas con grietas

Hemos recibido vasijas muchas veces con tantas grietas, grietas que algunas se pueden reparar y otras con daños irreversibles por el consumo excesivo de drogas. Consideramos el pasado de cada uno como factor importante en la construcción de la persona, pero el presente predispone en cierta forma el futuro y lo esencial para el cambio tiene que ver con la fuerza de voluntad de quien lo pretende. Desde luego, lo hecho no se puede cambiar, pero uno debe ser protagonista de su propio cambio y esa predisposición del adolescente es encaminado por el programa, a través de la directora, los educadores y el mismo padre Pedro, quienes diariamente se predisponen al acompañamiento y diálogo personal con cada participante.

Con la novia embarazada

Con la novia embarazada

Papá en un par de meses

El flamante graduado ya está trabajando en un supermercado en el área de panadería y concluyó exitosamente su periodo de pasantía laboral. Además de esos logros de superación personal, será papá en un par de meses, para formar su tan anhelada familia.

Sus palabras fueron de gratitud y reconocimiento a su pareja, a los familiares de ella y la oportunidad recibida por el programa. También hizo mención de las dificultades que atravesó y las innumerables veces que pensó en desistir, pero lo mejor de todo que nunca se sintió solo y que eso lo ayudó a llegar a la meta.

Lourdes Palacios comenta: “Agradecido con la oportunidad comenta a sus compañeros que para él no fue fácil estar en el programa, que llegó un momento en que quería tirar la toalla al suelo y rendirse, pero su fe en Dios y sus ganas de salir adelante le hicieron ver que “nada es imposible ni muy difícil”, que pese a los desafíos que la vida te pone enfrente nunca hay que rendirse. Hoy quedan como gratas anécdotas todo lo vivido en CMT, todo lo que antes le costaba o no le gustaba, ahora entiende que tenían una razón de ser. Agradecido también con la familia que lo acogió y apoya en estos momentos, mi suegro y mi suegra a quienes Dios les puso en su camino para ayudarlo, su segunda familia, como él los llama, y junto con Andrea, su novia, esperan ser papás dentro de poco, otro motivo por qué luchar día a día, para poder brindarle a su hijo una vida mejor.”

Palabras de Juan Miguel:

” Quisiera dar gracias a todo el grupo de CMT, por ayudarme, a la profe Lourdes, al padre Pedro, la psicóloga Minerva, con Alicia, con la profe Rossy, con Víctor, le agradezco ciertamente porque gracias a ustedes muchas cosas comprendí y pude enderezar mi camino. La lucha que tuve en todo este tiempo ciertamente costaba, pero nada es difícil compañeros, sí que muchas veces quise tirar la toalla, el famoso:

 pe jajeja`o umia ndaigustoí ñandeve mba`eve (no nos gusta que nos reten)

o jajapo vaí la cosa ha jajeja`o ha upea ñande culpande (nos retan por las cosas que hacemos mal y eso no nos gusta, pero es nuestra culpa no más).

Compañeros, realmente tenemos que poner nuestra confianza en Dios y seguir adelante y ciertamente nada es difícil, compañeros, nada es difícil.”

Hacia la sustentabilidad del programa

Cuando lo que gesta en el corazón del hombre está en sintonía con el plan de Dios, merece ser escuchado y considerado una misión de vida. En el año 2013, el Padre Pedro iniciaba con otros voluntarios la Pastoral Carcelaria, nadie podría imaginar que detrás de esto, en el año 2016 se habilitaría una Casa donde al salir del Centro Educativo, los adolescentes podrían aprender oficios, desarrollar sus habilidades y mejorar su calidad de vida. Este año 2020, no fue de todo negativo, porque a pesar del duro golpe de la pandemia, se habilitó la Panadería “Emprendimiento Madre de Tupãrenda”, en la que con muchos desafíos se está instalando dentro del sector como una marca de calidad, calidez y por sobre todo, una marca que quiere ser soporte económico del programa que ayuda a salvar tantas vidas y familias. En este momento se está recibiendo pedidos de los mejores panes dulces y productos secos que podes probar. Si quieres ayudar esta noble causa, no dudes en contactar con nosotros.

Finalmente, no podríamos olvidarnos a nuestros grandes benefactores, que, en la mayoría, desde el anonimato hacen posible que sigamos remando. Solo Dios y la Mater sabrán recompensar el ciento por ciento de su generosidad.

Casa Madre de Tuparenda

 

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Nombre: Schönstatt-Patres International e. V.
IBAN: DE91 4006 0265 0003 1616 26
BIC/SWIFT: GENODEM1DKM
Uso previsto: P. Pedro Kühlcke, Casa Madre de Tupãrenda

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