Invenio

Publicado el 2021-08-25 In Proyectos

“Nuestra Universidad tiene como misión impulsar personalidades fuertes, íntegras, libres y serviciales”

COSTA RICA, Susy Jacob y Octavio Galarce •

Siguiendo la pedagogía del P. José Kentenich, Invenio es una universidad en Costa Rica que utiliza el modelo de educación superior dual o por alternancia, académico y práctico, complementado con formación humana. Tiene su propio campus tecnológico, donde comparte con emprendimientos tecnológicos e industriales que apoyan a la misión de la universidad. —

Adrián Lachner, dueño de la fundación del mismo nombre, nos cuenta que la idea de Invenio nació el año 2006 como una respuesta a los problemas que veían en países latinoamericanos y a la conclusión de que la “Educación es la solución”.

Cuando encontramos la educación dual utilizada en el sur de Alemania y la proyectamos a futuro con la pedagogía que conocíamos del P. Kentenich, vimos que podríamos educar, además de grandes profesionales, ¡grandes personas! Personas que nos ayudaran a renovar la sociedad. Y de inmediato nos pusimos a formular el proyecto educativo”.

Lo primero que lograron fue el apoyo de la comunidad de los Padres de Schoenstatt, quienes hasta hoy los acompañan con su buen consejo. “El apoyo de la familia y la comunidad inmediata, nuestros compañeros en Schoenstatt y amigos fue vital, no solo compartieron nuestro sentido de misión, sino que apoyaron con tiempo, aportes financieros y sacrificios. Al principio teníamos un lema: ‘Vamos Marchando, otros se unirán al desfile’, y así fue. Mas adelante, el lema decía: ‘Hacia el primer día de clases, de la mano del Padre’, y así fue, mil desafíos se superaron para iniciar lecciones en enero del 2010, y finalmente fuimos reconocidos como universidad el 13 de marzo de 2013”, nos cuenta Adrián.

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¿Cuáles han sido las principales tareas que han desarrollado desde su creación?

– En general, fundar una universidad tiene siempre implícitos desafíos, por lo que nos gustaría marcar algunas tareas que al final fueron hitos: la consagración a la misión, el apoyo de la universidad alemana DHBW, la formulación del proyecto educativo, la compra del terreno para el campus Invenio, el proceso de solicitud y aprobación como universidad ante entidades reguladoras y la conquista de nuestro santuario universitario, Taller del Apóstol, en 2010.

Luego de la etapa de fundación vino la operativa llena de realidades, la sostenibilidad financiera, el mantener el espíritu que vio nacer todo el proyecto y el desafío de hacer crecer una institución que nace centrada en un espíritu misionero y que crece centrada en un contexto histórico, como lo fue la pandemia del 2020 y la migración de los programas y carreras hacia el entorno virtual.

Hoy día, nos ocupa el abrir un nuevo campus metropolitano, asegurar la sostenibilidad de la institución, y apuntar hacia un crecimiento con miles de alumnos, manteniendo intactos el concepto de pequeña comunidad y el espíritu que nos vio nacer.

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¿Quiénes colaboran con la Fundación?

– Colaboran varias familias del Movimiento y del Instituto de los Padres de Schoenstatt de Costa Rica. En la rectoría y diversos consejos contamos con múltiples colaboradores educados y formados para la tarea, con diversas trayectorias y preparación, todos comprometidos con los mismos objetivos, principios y valores establecidos desde la fundación. Cabe notar que en su mayoría no son schoenstattianos y que algunos han entendido y hecho suyos los principios pedagógicos del P. José Kentenich: que la educación sea, además de práctica y efectiva para formar ingenieros, sumamente humana para formar personas.

¿La mirada o los acentos que se proponen desde la Fundación, en lo pedagógico, son los que corresponden a estos tiempos que vivimos?

– Consideramos que cada día es más importante el enfoque que el P. Kentenich nos muestra desde principios del siglo pasado, es decir una visión orgánica, una relación sana con las personas, con las cosas y con Dios. Una fe sumamente práctica que nos enseña, cada día, que debemos de tomar decisiones, actuar nosotros, para así hacer que las fuerzas sobrenaturales que nos acompañan también puedan actuar, (“Nada sin ti, nada sin nosotros”). Hemos visto una y otra vez que estos conceptos schoenstattianos, si les podemos llamar así, llegan a convertirse en un diario vivir dentro de nuestra institución.

También hemos visto cómo, si nos olvidamos de las fuerzas que nos vieron nacer, de ese gran espíritu misionero e ideal de tener la “Educación como Solución”, entonces nos alejamos y convertimos en cualquier otra institución educativa, con todas las variantes que eso conlleva. Y que, si ajustamos rumbo para seguir creciendo esa pequeña comunidad idealista, de educadores y educandos, protegidos bajo el poder de nuestra MTA, aunque para algunos le llamen el espíritu “invenista” y para otros sea una “mística cristiana”, sabemos claramente los fundadores que son las gracias que hemos heredado de nacimiento por una institución que hereda de nuestras raíces toda esta mística.

¿Cómo se desarrolla la formación integral de los alumnos de la Universidad, más allá de lo académico?

– Todo lo referente a la formación integral está incorporado desde su concepción en los programas de estudio. Dirían los educadores, además de ser transversal, también está en el currículo oculto. En términos prácticos, los cursos de cualidades dominantes (lo que llaman también habilidades blandas) se basan en nuestro propio currículo de autogestión, liderazgo y emprendimiento. Podríamos traducirlo en autoeducación, sentido de misión y apostolado. En otra interpretación, todos, educadores y educandos, vamos creciendo para gestionarnos mejor a nosotros mismos, saber para dónde vamos (Ideales), y poder unir fuerzas (Viribus Unitis) hacia el logro de esos grandes ideales, que pueden ser de una forma práctica proyectos de vida, proyectos profesionales, o proyectos con un sentido de impacto social, ambiental e inclusive financiero (misión).

Todos crecemos en este sentido. Justo el fin de semana terminó un taller para educadores (Educador educado) y también hablábamos con estudiantes en las graduaciones personalizadas y pudimos constatar de primera mano, por los comentarios finales de los graduandos, cómo esta parte de su educación es la más importante para lo que ellos consideran va siendo su crecimiento personal y sus logros.

¿Qué acentos del carisma del P. Kentenich y de la pedagogía kentenijiana ustedes trabajan especialmente?

– Obviamente el Movimiento tiene una gran riqueza de la cual escogemos ciertos acentos.

“Pequeña comunidad”. Esto fue lo que verdaderamente nació sin corroborar si estaba o no estaba planeado. En los 15 años desde el día que se dijo por primera vez “Invenio va a ser una universidad con la pedagogía del P. José Kentenich” hasta hoy, es lo que ha crecido, es la vida que ha brotado.

Obviamente, con una misión explicita de la institución para impulsar las personalidades “fuertes, íntegras, libres y serviciales” en un entorno profesional, aprovechando el modelo alemán de educación dual, nos dio una oportunidad de oro para que nuestros jóvenes tuvieran posibilidades de hacer cambios en empresas, en sus familias y, por supuesto, en sus propias historias. Por lo que me atrevería a asegurar que, aparte de “pequeña comunidad”, el sentido y “conciencia de misión” es una fortaleza o carisma en los invenistas.

Hemos hecho intentos de que algunos tengan alianza de amor, ideal personal e inclusive nos queda la alegría de al menos un invenista que encontró su vocación y se ordenó sacerdote. Sin embargo, tenemos claro que no es nuestra misión. Nuestra misión es tomar la mística cristiana, lo patrocéntrico, lo mariano, y poderlo traducir en grandes personas, que son a su vez capacitados Ingenieros. Como le dijo un estudiante a otro: “no sé si vamos a ser algún día grandes ingenieros, pero grandes personas SÍ…”, y el otro le contesta: “¿De qué sirve lo primero sin lo segundo?”.

¿Dónde podrían ir los elementos de la espiritualidad de Schoenstatt aplicados a la educación que ayudarían en esa línea?

– Consideramos a nuestra MTA, a María, la educadora de Cristo. Si buscamos que re suceda Cristo en nuestros tiempos, que resucite de nuevo en nuestros corazones y tengamos pequeños “Cristos” y “Marías” en la sociedad, buscando como hacer desinteresadamente grandes obras por el bien común, entonces diríamos: María debe ser la “educadora en jefe”, la gran rectora de nuestra institución.

Las exigencias son siempre grandes, y no siempre se puede hablar, pero siempre se puede actuar y nuestro actuar está en la mira de los estudiantes, profesores, padres de familia, empresas formadoras. Quizá fue iluso de nuestra parte creer que miles adoptarían esto como propio. Sin embargo, fue visionario ver cómo el actuar coherente de fundadores, educadores y alumnos comprometidos ha puesto un camino a seguir a las generaciones siguientes.

¿Qué desafíos tiene la pedagogía en la educación superior en este tiempo?

– El simple hecho de haber despersonalizado la experiencia y el vínculo sea en un alto porcentaje por medio de una ventanita rectangular en “Zoom” o “Teams”, ha elevado el desafío a otro nivel.

Para una pedagogía que se basa en vínculos sanos, el eliminar las cenas juntos, las caminatas a ver el atardecer junto a la “capillita” o las fogatas al lado de la laguna, elimina todo un plan de que el entorno nos apoyaba (y volverá apoyar) en la educación superior de personalidades.

Nos preparamos para un efecto pendular, consideramos que los estudiantes vendrán con mayores ganas y en mayor número a nuestros campus (esperamos al menos uno nuevo para 2022) debido al efecto postpandemia.

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¿Cómo estamos dignificando la educación? ó ¿cómo educar con Dignidad?

– Cuando se gradúan personas que por primera vez tienen un título universitario en su familia, cuando se gradúan personas que vienen de segmentos marginados en la sociedad, sea porque es una joven mujer ingeniera mecatrónica o porque es un joven proveniente de una comunidad indígena trabajando en una empresa de tecnologías avanzadas, o porque pertenece a una comunidad “diversa”, tenemos claro que estamos aquí para dignificar la persona, más aún, el trabajo ya por definición dignifica, sobre todo si la persona logra desempeñarse en aquello que le apasiona. También el pertenecer a una comunidad sana, que te apoya durante tu época de estudios, es de una forma práctica dignificante.

El servir desinteresadamente la singularidad de aquella persona durante su educación, es la mejor forma de garantizarle que su originalidad sea apreciada, sea digna de honor y respeto, además de ser en justa medida remunerada, ¿no es acaso esto una de las formas más certeras de lograr dignidad?

Sabemos que en el campus tienen una capillita especial para encontrarse con la Mater, ¿la usan los alumnos?

– “El taller del apóstol”. Sí, ese lugar fue conquistado como santuario y aunque los últimos meses el campus ha migrado casi en un 100% hacia lo virtual, en esta capillita se notan hoy en día múltiples muestras de aportes a capital de gracias. Hay un cofre simbólico que se carga con piedras blancas como signo de los aportes al capital de gracias.

Funcionarios, alumnos y vecinos la visitan con cierta regularidad, aunque está en propiedad privada. Recientemente el escritor nacional Camilo Rodríguez Chaverri la ha descubierto y ha generado este contenido en redes sociales haciendo referencia de esta:

Te haré una capilla, pero en este corazón

El empresario Adrián Lachner construyó una capilla para Nuestra Señora de Schoensttat en el bellísimo campus de la Universidad Invenio, entre Tilarán y Cañas.
La capilla mira al atardecer.
El sol quiere ponerse de rodillas frente a mi Reina.
La luna entra de puntillas en el paisaje que gobierna mi Señora… La noche se llena de conejos y de armadillos. Los coyotes aúllan. Son relámpagos largos en el campo abierto.
Fui ayer, día de san Juan Bautista.
Es el día en que los campesinos le vuelan chilillo a los árboles para que den mejor cosecha.
María me da chilillo con sus ojos llenos de amor. Son chilillazos de ternura. Son tiros de miel.
Quise quedarme ahí.
Es la primera vez en que se me antoja pasar la noche en un templo.
Dan ganas de llevarse esa capilla para la casa.
Dan ganas de llevarse esa Virgen, pero en el corazón.
Te hará una capilla, María, en este corazón”.

Camilo Rodríguez Chaverri

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¿Puedes contar o destacar la historia de algún exalumno en forma especial?

– Hay mil y una historias, haría injusticia en mencionar solo una. Podría muy resumidamente hablar de Sofía, que por su liderazgo hoy en día maneja una importante línea de producción de productos cardiovasculares y salva vidas. O de Marco, que vino de una comunidad indígena, logrando hacer prácticas profesionales en importantes empresas en Estados Unidos, que ha superado obstáculos para ganarse la vida en otra empresa importante de alta tecnología, a la vez que mantiene el vínculo con su comunidad. También de Vicente, que estudió mecatrónica para descubrir que si estudiaba aún más podría hacerse experto en data, y trabaja para una empresa israelita de ciberseguridad, reinventando y encontrándose cada día. A las docenas de emprendedores que decidieron, por necesidad o iniciativa, emprender y construir sus negocios exitosos en ventas al detalle, en industria de maderas, en turismo. Así como a Marsha, que terminó su maestría en Europa, a Giorgio, a Manuel, a Oscar, a Juan, a Celia, Sibiagny, Lore, … y a todos los que me gustaría mencionar uno a uno, porque son orgullo para sus familias, para su comunidad, para la Universidad Invenio y sé que toda su vida seguirán siendo fuertes, íntegros libres y serviciales.

Esta semana un joven –Manuel– me mandó un mensaje, luego de la graduación, el cual comparto:

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Manuel

Esta foto quedó perfecta. En ella se denota un saludo de enorme agradecimiento por parte de un joven que soñaba con iniciar sus estudios universitarios a los 22 años y que. gracias a un hombre visionario como usted, Adrián, fue todo esto posible. No me queda nada más que agradecerle profundamente por, aparte de ser un hombre de negocios, tener esa visión de intentar colaborar a los que, en su momento, se topan con un ser humano como usted.

¿Sabes que es lo más curioso de todo? Que ese “simple” viaje que hiciste a Jicaral aquella noche de universidad que salimos después de una jornada fue no solo eso, sino también algo que quedará en la mente de mis padres, al ver a un señor completamente extraño llegar a dejar a su hijo a la puerta de la casa.

Inmediatamente después de eso me senté a conversar con ellos acerca de quién era usted y no podían creer cómo era posible que don Adrián Lachner, el “mero mero” de la Universidad en la que estaba estudiando, fue la persona que me llegó a dejar, que entró a la casa y se comió un bocadillo que inmediatamente mi mamá le había ofrecido.

Si ya de por sí mis padres me han educado de la forma más agradecida, humilde y responsable; ese día para mí también fue una lección. Lección de ayudar siempre que uno pueda hacerlo”.

Fuente: Revista Vínculo. Con permiso de los editores.

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1 Responses

  1. Alexandra Kempff dice:

    ¡Felicitaciones, Adrian! Sos un gran modelo a seguir para todos los schoenstattianos para que soñemos en grande y tengamos fe que Dios hará que nuestros proyectos sean bendiciones.

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