Publicado el 21. abril 2018 In Proyectos

Caminar erguido no sale gratis

ALEMANIA, Markus Hauck/Oficina de prensa del obispado de Wurzburgo •

Es el relato de un mártir, que se mete en la piel. No sólo por la música variada y hábilmente presentada, sino también y sobre todo, por el personaje principal, el sacerdote palotino Franz Reinisch. La historia del único sacerdote que, durante el tiempo del Nacionalsocialismo se negó a prestar juramento de lealtad a Hitler y fue ejecutado en 1942, es el objeto del musical “Peligroso”- el Musical sobre un hombre íntegro, del autor, compositor y director Wilfried Röhrig.—

El estreno fue el sábado 14 de abril en la sala Max Littmann de Bad Kissingen, situada aproximadamente a kilómetro y medio del emplazamiento del cuartel en el que Reinisch se negó a prestar juramento. Más de 700 espectadores siguieron la representación. Al finalizar, estaban tan sobrecogidos que, puestos en pie, cantaron entre aplausos la canción final y el bis, continuando luego con estruendosos aplausos.

Con pocos requisitos – algunas bambalinas, cajones de vino, que servían de asientos o de catre en la celda y una pantalla de vídeo central – se crearon numerosos decorados para las dos historias paralelas. El marco del evento fue también la historia real del transporte secreto de las cenizas de Reinisch desde la zona ocupada por los soviéticos hasta Schoenstatt. El lugar que acuñó de forma decisiva la espiritualidad de Reinisch. El P. Schwan, compañero del P. Reinisch, se encuentra en Magdeburgo con una joven pareja, con la que entabla conversación. Éstos quiere saber quién es exactamente ese Reinisch, por el que Schwan asume el riesgo de pasar de contrabando, al Oeste, la urna sin los papeles pertinentes. El padre les cuenta la historia de Reinisch, mientras sufren diversos contratiempos, como una razzia de los militares rusos o la subida, a escondidas, al vagón del carbón en busca de la libertad.

Político y actual

Convencen la voz y la actuación de Mathias Gall. En general, los aproximadamente 40 actores presentan dentro y fuera del escenario un nivel profesional. Se olvida fácilmente que son “sólo“ ambiciosos aficionados los que actúan, cantan y bailan. Las partes instrumentales, imaginativamente arregladas por Hans-Werner Scharnowski, fueron grabadas por reconocidos expertos de la música rock cristiana alemana.

La gran fuerza del Musical sobre Reinisch se evidencia en la condensación escénica y musical de las 23 canciones: el director Röhrig mandó, casi como “prólogo”, la canción “En la montaña rusa”, en la que la voz en off de Amin Jan Sayed habla de “demagogos” y “autorrenuncia sin agallas”, pero también “locura colectiva”, haciendo una clara referencia al tiempo actual de falsas noticias y supuestos salvadores de Occidente.

¿Qué hubiera hecho yo en el lugar de Reinisch?

Especialmente atractiva fue la implacable representación muy natural de las facetas humanas de Franz Reinisch: siendo un joven bachiller bailaba durante horas con su novia Ludovika Linhard, espectacularmente representada vocal y escénicamente por Carolin Ankenbauer. Cuando Reinisch siente que su amor a Dios es mayor que su amor por Ludowika, lo apuesta todo, elige ser sacerdote e ingresa en los palotinos. Pronto descubre que la ideología nacionalsocialista es atea y destructiva. Los bailarines se tambalean como espectros, como zombies por el escenario; en la canción siguiente, los individuos danzantes se convierten en un grupo de “clones” enmascarados, que terminan escuchando las órdenes del Führer. Y continuamente revolotea entre líneas la pregunta: ¿qué hubiera hecho el espectador en el lugar de Reinisch?

Emocionalmente insistentes son las escenas en las que el clérigo explica sus motivos, después de negarse a jurar lealtad a Hitler ante el tribunal de guerra o la lucha consigo mismo y con su decisión de conciencia en la celda de la prisión.

En este musical, Franz Reinisch es sobre todo atractivo y auténtico, no se lo retrata como un superhéroe, sino como un cuestionador, como un creyente que, a pesar de sus debilidades, se abre paso hasta el patíbulo. La relación con Dios es la fuente de la fuerza de Reinisch. A pesar de todo, experimenta profundamente miedo y desesperación. “Libertad, amor, caminar erguido no sale gratis”, puntualiza el P. Schwan al final del viaje. Su canción final: ”¿Qué hacemos con sus cenizas?” es más una tarea que una pregunta.

 

 

frany reinisch

Su mensaje es para hoy

La Presidenta del Parlamento y patrocinadora, Barbara Stamm, había dado a la audiencia una sugerencia muy similar antes de la presentación: “Es bueno sentirse conmovido por el mensaje de Franz Reinisch en un momento en que es necesario comprometerse con la democracia, proteger la dignidad humana y defender los valores”.

Próximas representaciones:

  • Sábado 16 de junio, a las 19 horas, en la Parroquia Sankt Martin, en Bamberg
  • Sábado 20 de octubre, a las 19 horas, en la Iglesia de Peregrinos, en Vallendar-Schoenstatt,
  • Sábado 3 de noviembre, a las 19 horas, en el Kurtheater de Hall cerca de Innsbruck/Austria
  • Domingo 18 de noviembre, a las 17 horas, en la sala Hermann-Kimling, de Östringen – Bruchsal.

Sobre el musical han sido editados un CD, el texto de la obra y la partitura musical, que se pueden conseguir en www.rigma-shop.de (sitio en alemán)

Franz Reinisch

P. Armin Haas, Federación de Sacerdotes

Sobre la persona: Franz Reinisch

Franz Reinisch nace el 1 de febrero de 1903 en Feldkirch-Altenstadt (Austria). Crece en Innsbruck. En 1922 comienza allí sus estudios de derecho. En 1923 se muda a Kiel, para estudiar medicina legal. En julio regresa a casa con la decisión de ser sacerdote. En Innsbruck comienza a estudiar Teología y Filosofía. En 1925 entra en el seminario de Brixen. El 29 de junio de 1928 recibe la ordenación sacerdotal en Innsbruck y en noviembre del mismo año ingresa en los palotinos, en Untermerzbach, en Haßbergen. En 1930 hace la primera profesión y se convierte en profesor de filosofía. En 1933 se muda a Friedberg, cerca de Augsburgo, donde se encarga del trabajo con los jóvenes, en la Casa Madre de los palotinos de la provincia del sur de Alemania. A través de la revista para sacerdotes “Sal terrae“ entra en contacto con Schoenstatt. En 1934 es nombrado director espiritual en Salzburgo. En 1935 los palotinos le trasladan a Constanza. Reinisch enferma de los riñones y es trasladado, en 1936, a Hohenrechberg. En 1937 es trasladado a Salzburgo, en 1938 su comunidad lo envía a Schoenstatt. Por encargo del Movimiento predica ejercicios, retiros y jornadas por toda Alemania. En 1940, la Gestapo le impone la prohibición de hablar. El 14 de abril llega intencionalmente un día tarde a la orden de presentarse ante la Wehrmacht. El 7 de julio de 1942 es condenado a muerte por consejo de guerra del Reich y el 21 de agosto de 1942 es decapitado en Brandenburgo. El proceso de canonización de Reinisch fue iniciado en 2013.

Original: alemán, 16.4.2018. Traducción: Paz Leiva, Madrid, España/ce

 

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