Publicado el 21. enero 2018 In Proyectos

¿Por qué van tan serios? Mira… nadie se ríe

CRUZADA DE MARÍA, José Argüello •

En la mañana del 20 de enero, a las 7 de la mañana, luego de reflexionar sobre el segundo hito de nuestra familia, partimos desde el Santuario de Mendoza para la Cruzada de María. A los pocos minutos de caminata de este sábado, en una esquina nos cruzamos con un grupo de cuatro jóvenes que estaban volviendo de la fiesta del viernes. Una chica que iba en el asiento trasero dijo-con acento argentino- «Cheee… míralos… ¿por qué van tan serios? ¿Ninguno se ríe?». Ese simple hecho, a varios nos sacó una sonrisa, e incluso a otros, los llevó a reflexionar sobre ese encuentro. Y compartiendo, hemos decidido que no vuelva a pasar, el que no nos vean alegres, animados, llenos del Espíritu Santo.

También entendimos que es normal andar serios al comienzo. Tal vez es una seriedad que no significa tristeza, sino más bien asombro, incertidumbre, curiosidad, sobre lo que nos deparaba en estos primeros 28 kilómetros.

Nada nos ha quitado la alegría de compartir esta locura

Toda la primera hora de caminata la hicimos en silencio. Rezando o reflexionando. Luego de esa hora comenzó el compartir. Más risas. Conociéndonos entre cruzados de todos los países. Brasileños practicando el español y los de habla hispana practicando el portugués. Se vivía un ambiente muy cálido. De mucha camaradería. Todos estaban dispuestos a dar una mano.

Ya con más horas de caminata, llegó el calor, llegó el cansancio de los músculos que no están acostumbrados a esta peregrinación, y también llegaron, en algunos, las ampollas. Sin embargo, nada nos ha quitado la alegría de compartir esta locura.

Cada uno fue descubriendo esa respuesta a la pregunta ¿qué hago aquí? Y si no lo han descubierto, ya lo van ensayando.

Andrés Romero y José Argüello, enviados especiales de schoenstatt.org

Dar también testimonio enseñando, compartiendo, involucrándonos. 

Reflexionamos en la misa las enseñanzas del Papa Francisco, quien hace días en Chile dijo que los católicos no andamos errantes por la vida. Que todos tenemos un propósito y un destino. Y andamos en un permanente peregrinar. Asimismo, hemos sido invitados a dar testimonio con el peregrinar de nuestras vidas. Hemos visto que la gente de los autos que se cruzaba con nosotros, con seguridad comentaban sobre nuestra hazaña. Eso quiere decir que, en un mínimo nivel, hemos despertado en ellos un impacto con solo vernos. Ahora el desafío está en no sólo dar testimonio mediante lo que ven, sino dar también testimonio enseñando, compartiendo, involucrándonos.

Ha sido el primer día de la Cruzada. Nos quedan aún 14. El cuerpo duele por partes, pero el espíritu se va fortaleciendo. Seguiremos compartiendo anécdotas en la medida en que la conexión a internet nos lo permita.

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