Publicado el 2016-09-03 In Proyectos

Cada sábado, una oportunidad de amar, servir y transformar corazones

MÉXICO, David Tijerina Sáenz y Mónica Díaz E. de Tijerina •

Somos David y Mónica, estamos por cumplir nueve años de casados y deseamos compartir nuestra experiencia de realizar juntos un apostolado, con el fin de motivarte a disponer tu corazón y el de los tuyos para trabajar este Año de la Misericordia.

Desde que nos casamos, por distintas circunstancias que la vida nos presentó, comenzamos a formarnos juntos en la fe. A la par, ambos comenzamos a sentir un llamado a contribuir, de alguna forma, en la transformación de nuestra sociedad, que debía ser a través del amor y el servicio.

Encontramos un apostolado en nuestro nuevo lugar de residencia

Buscamos prepararnos y, para esto, decidimos pertenecer a grupos apostólicos, asistir a pláticas de formación impartidas por laicos y religiosos y hacer, una vez al año, algún retiro de fortalecimiento espiritual y matrimonial.

En junio de 2012, cambiamos de residencia por motivos de trabajo de David. No conocíamos a nadie y, al asistir un domingo a Misa dos meses después, se nos presentó nuestra oportunidad de hacer un apostolado en forma semanal. Espontáneamente, al término de la celebración, decidimos ponernos a las órdenes del Padre Jaime Fuentes, responsable de la iglesia Nuestra Señora del Rosario en Manzanillo, y él rápidamente nos dijo: “Necesito ayuda con un nuevo proyecto que consiste en educar con valores cristianos a la juventud. ¿Pueden empezar el próximo sábado? Ya tengo el material para entregárselo y que lo estudien”. No dudamos en aceptar el reto. Ahí estuvimos trabajando todos los sábados, por un año, con un grupo de 20 adolescentes, con edades que iban desde los 12 y hasta los 17 años.

Diapositiva5Cada sábado, un pequeño oasis para los jóvenes

Fue una experiencia que nos marcó profundamente, ya que nos dimos cuenta de que hay una gran necesidad, en jóvenes y adolescentes, de ser escuchados al expresar sus ideas, dudas y sueños, y que tienen el anhelo implícito de ser orientados en un ambiente de respeto, paz y amor. Para los muchachos, esos sábados se convirtieron en un pequeño oasis; casi no faltaban a las clases, fuimos testigos de su transformación interior y exterior pues observábamos la armonía que prevalecía entre todos al realizar las distintas actividades, a pesar de la diferentes edades.

Cabe hacer mención que, para realizar este apostolado, bastó dedicar dos horas de tiempo, mucho entusiasmo e ir preparados con el material que se vería en cada encuentro. Cada sábado que asistimos se convirtió en una fuente de amor y crecimiento para ellos y también para nosotros.

Diapositiva6Fuera de nuestra zona de comodidad

Por motivos de trabajo volvimos a cambiar de residencia y regresamos a Monterrey. Continuamos avanzando en nuestra formación y el último retiro al que asistimos versó sobre la misericordia y la magnanimidad.

Todo el material que fue presentado nos confirmó e impulsó a retomar acción y compromiso para juntos ayudar a transformar un poco la sociedad donde vivimos. En esta ocasión, buscamos niños y jóvenes de una colonia sencilla, fuera de nuestra zona de comodidad.

Nuestro propósito estuvo claro desde un principio. Había que brindar una experiencia de valores cristianos en un ambiente de alegría, respeto, paz y amor.

Un nuevo apostolado desde el basquetbol

David y yo nos presentamos en unas canchas de basquetbol en cierta colonia y nos pusimos a jugar. Algunos niños y jóvenes, por curiosidad, empezaron a llegar y se fueron quedando, y así iniciamos esta nueva aventura.

Este apostolado también nos ha dejado grandes lecciones de vida, ya que observamos que, tanto niños y jóvenes, quieren y necesitan convivir armoniosamente, y recibir fuertes dosis de cariño que, en ocasiones, no encuentran en sus hogares de forma natural o espontánea. Le damos gracias a Dios que cada sábado nos da la oportunidad de amar, servir y transformar corazones ahí donde Él nos necesita. Agradecemos los momentos que Él nos brinda para llevar esperanza a quien está triste, derivado de sus circunstancias de vida, y que tenemos la posibilidad de decirle “No estás solo, queremos estar un rato y disfrutarlo junto contigo”.

Otra realidad que hemos descubierto es que todas estas personas, con quienes hemos tenido la fortuna de convivir, son tan especiales para nosotros porque, sin proponérselo, le dan vida a nuestro matrimonio a través de su amor. Sus palabras y detalles hacen que nos esforcemos a ser mejores personas.

Esperamos que esto despierte tu deseo de servir y amar a tu prójimo. Sólo se requiere tu «SÍ». De lo demás, se encarga Jesús, de dártelo a conocer a través de personas y circunstancias.

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1 Responses

  1. Queridos David y Mónica: qué regalo nos han dado con su testimonio apostólico. Si queremos tener una sociedad sana, es fundamental invertir en los niños y jóvenes. Todo esa entrega que ustedes están regalando como pareja ha quedado grabada en el corazón de todos esos jóvenes, pero sobre todo, ha quedado grabada en un especial lugar en el corazón de Dios. Que él los bendiga con gracias especiales y que sean ejemplo para muchos!
    Un abrazo en alianza solidaria desde Austria,
    Tita Ravera de Andras

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