Publicado el 10. agosto 2016 In Proyectos

Paternitas: firmeza y ternura por el bien de jóvenes en conflicto con la ley

CHILE/PARAGUAY, por Ana María Acha, Presidente de la Fundación FUNDAPROVA •

Alrededor del mediodía del jueves 13 de junio llegamos a la Fundación Paternitas, de Santiago de Chile, para conocer su funcionamiento. Ellos se dedican a asistir a jóvenes infractores, tarea que nos encontramos iniciando con muchas esperanzas desde la Casa Madre de Tupãrenda, a través de un Programa de la Fundación FundaProva (Fundación para la Promoción de Valores y la Prevención de la Violencia). La apertura de la Casa Madre de Tupãrenda está planificada para el 22 de agosto de 2016, fiesta de María Reina.

«Yo soy Francisca»

En los preparativos al viaje, el Padre Pedro Kühlcke se contactó con la Sra. Francisca Lewin en Chile, quien a través de cruces de correos preparó una apretadísima agenda para nuestra visita.

Lógicamente, al llegar, preguntamos por ella y grande fue mi sorpresa cuando se acercó una chica de unos 30 y pocos años que, con aspecto bastante desenfadado y una gaseosa en la mano, muy sonrientemente nos dice “yo soy Francisca”.

De inmediato nos llevó a un segundo piso del local, donde fuimos recibidos por el fundador, el Padre Nicolás, iniciándose así nuestro encuentro con un ameno almuerzo para de inmediato abordar la primera parte de la jornada del día.

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La patrona de los ladrones…

La Fundación Paternitas cuenta ya con 20 años de vida en Chile y se inició con las visitas del P. Nicolás a las cárceles, donde pudo sentir la angustia que sufrían los reclusos por sus hijos, ya que estos se encontraban, al igual que ellos, sumidos en la delincuencia y las drogas.

A fin de acoger a estos jóvenes, el Padre recibió, en principio, a un pequeño grupo en el local de la parroquia Virgen de la Monserrat, una virgen negra a la que los adolescentes veneran y erigieron como abogada para pedirles que los proteja cuando ellos van a cometer algún robo, a fin de que no los maten ni arresten. Ella es negra porque así la imaginaron, como marginales que son, negra como ellos, sin joyas y nada etérea como vemos y concebimos normalmente a las vírgenes.

Fue fuerte escuchar esto, pero este es el mundo en el que ellos se desenvuelven y estos códigos fueron respetuosamente recogidos por la Fundación.

¿Cómo financian los proyectos?

Les preguntamos cómo financian sus proyectos y respondieron que en Chile existe un sistema de licitación creado por el Gobierno, por el que se adjudica a un Organismo No Gubernamental (ONG) dedicado a esta actividad, la financiación del mejor proyecto o programa presentado por estas para la reinserción de los reclusos. Cuentan, a tal el efecto, con una ley que obliga a las empresas a aportar el 1% de sus ganancias anuales que luego serían distribuidas entre las distintas ONG debidamente inscriptas en los registros pertinentes. El remanente, una vez distribuidos los montos, son entregados a un Centro de Capacitación Integral de la Nación.

También son financiados por personas y entidades como la Cámara Chilena de la Construcción, la que dentro de su departamento de Responsabilidad Social, asume gran parte de los costos. Doña Consuelo Correa de Eguyguren, cofundadora junto con el P. Nicolás, nos habló también de su larga tarea en la recaudación de fondos, para lo cual, decía, había que considerar como “socio” a aquel que donara aunque solo fuera unos centavos al proyecto. Remarcó que es importante formar un equipo en el cual todos transmitamos los mismos valores.

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Acogida, rehabilitación de drogadictos, aprendizaje

A 20 años de su fundación, cuentan con varias “plataformas” como los llaman ellos, que serían algo así como programas, como por ejemplo: a) el centro de acogida de Santiago, donde son recibidos precisamente los jóvenes; trabajan fabricando mantas para picnic, que son muy bien comercializadas. No duermen en el lugar, y los lunes cuentan con sesiones con la psicóloga, ya que los fines de semanas son un verdadero desafío para tratar de mantener la disciplina dentro del entorno que los rodea, cargados de vicios y tentaciones. A fin de lograr una modificación de conducta, hay grupos que visitan a las familias para lograr una transformación, ya que es el único modo de asegurar el tratamiento integral; b) “El Monte”, en las afueras de Santiago, es un centro de rehabilitación de adicciones, principal flagelo con el que deben luchar, al igual que nosotros. Cuentan con un experto que los dirige, quien además visita a los jóvenes del centro de Santiago en días fijos entre semana; c) “El Castillo”: centro de capacitación, dirigido por un ex recluso, donde aprenden distintos oficios.

Solo los que realmente quieren…

El joven sólo es recibido si redacta una carta a Paternitas donde expresa el motivo por el cual desea ingresar en la Fundación. Al exigir este requisito muchos reclaman: “cómo, si no lo sé hacer”, a lo que se les responde que puede hacerlo su mamá, su abuela, un tío o una vecina. Como muchos insisten que no tienen a nadie que las redacte, la respuesta que reciben es “sos muy ingenioso para robarte un banco, ahora te ingeniás para esto, de lo contrario no entrás”.

Una vez dentro de la Fundación, firman un contrato en el que se estipula una serie de compromisos que asume el beneficiario y lo que éste recibe desde la Fundación. Entre estos puntos figuran: el estricto cumplimiento del horario de llegada y salida; la prohibición de consumir drogas dentro de la Fundación; la conducta que deben observar dentro del establecimiento, etc. Entre los beneficios que reciben, lo principal es el dinero. Es como un sueldo por el trabajo realizado, al que se le suman 2 bonos en el año en caso de buen comportamiento: el primero al mes de su inicio y el segundo a los 3 meses.

En consecuencia, los castigos giran en torno a la supresión de estos beneficios. Es decir, quien llega tarde, debe volver a su casa y a fin de mes, le es descontado ese día de ausencia. Reclaman, protestan cuando ello sucede: “Pero señorita- dicen- me llevó casi dos horas llegar hoy, ¡y usted por 10 minutos no me recibe!” A esto ellos sencillamente responden: “Pero Ud. firmó el contrato que le exige esto. Yo no lo echo, se echó usted solo al no cumplir con el contrato”.

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No victimizar a los jóvenes, sino permitirles crecer

Nos manifestaban que ellos “juegan” mucho con el tema del dinero. Les hacemos sentir que competimos con el mundo desde donde vienen, con la herramienta del dinero. Es cierto – agregan – lo quieren y nosotros se lo damos con estas condiciones. El monto quizás no es el mismo que el que roban, pero acá tienen el plus de adquirir valores que les permiten tener una vida digna y no volver al infierno de las cárceles.

Mucho nos insistieron en no caer en la victimización del chico. A la insistencia de “Ud. no sabe, señorita, lo que es mi vida, no tengo madre, mi padre nos abandonó” o “me pegan, mi madre es la traficante del barrio, la mía es una vida de m…” le responden, “es cierto, la tuya fue hasta hoy una vida de m… A partir de ahora, está en tus manos seguir la misma vida o cambiarla para siempre. Cargás con esta mochila desde que naciste, pero ahora que tenés 18 años no te determina”.

Pudimos notar la aplicación cabal de la firmeza y la ternura – como decimos en Schoenstatt- las dos caras de un mismo amor.

Fotos (desde izq.) : Sra. Consuelo Correa de Eguyguren, co fundadora con el Padre Nicolás de la Fundación y activa hasta hoy a sus 79 años; Francisca Lewis ( de pie)  quien nos recibió junto con Gisela Fiorio (sentada); luego de la misa Consuelo de Equyguren, Lucía Ruiz, Gisela Fiorio y Ana María Acha.

Profesionalidad en alianza con entusiasmo, alegría y amor

Quedamos emocionados al hablar con ellos. Al preguntarles ¿por qué están aquí?, recibimos varias respuestas: porque aquí nos sentimos apoyados, nos sentimos comprendidos. Salimos de nuestras casas con la mochila llena: peleas entre nuestros padres, pobreza, violencia… y en este lugar descargamos esa mochila hablando con las educadoras, ellas no nos juzgan, nos contienen.

Y realmente, eso pudimos constatar. Ellas hablan su propio idioma, utilizan sus mismos vocablos, tratan de tener sus mismos códigos para que comprendan lo que en principio les transmiten, para luego iniciar la transformación.

Comprendí que por eso la mayoría de ellas son jóvenes, tal como me sorprendí al principio con la aparición de Francisca, todas abiertas a este mundo también joven, pero azotado por la miseria y la marginalidad.

Es muy difícil transmitir con palabras todo lo que vimos, escuchamos y experimentamos en esos tres días. Pero si en algo debiéramos resumir, podríamos mencionar que al alto tecnicismo que ponen los profesionales, se une el entusiasmo, la alegría y el amor con que lo hacen. Es absolutamente contagioso.

Es una familia

La Fundación Paternitas está conceptuada como una entidad seria y respetable en la República de Chile, con resultados que han tenido un alto impacto social en la comunidad. Sin embargo, debo decir que me sorprendió la austeridad con que se desenvuelven. La sencillez del entorno y de su gente, a pesar de pertenecer, la mayoría de ellas, a familias con posibilidades de desarrollo en un medio social, económico y cultural bastante menos complicado. Las vi volcar todo ese potencial en esto que, más que una tarea, es una vocación por lograr no sólo un cambio de hábitos, sino un verdadero cambio de cultura.

Fuimos recibidos, atendidos y despedidos de una manera increíble, una calidez singular y una sensación de que nos conocíamos de toda una vida. Eso fue lo que todos sentimos. Pudimos en ese momento comprender lo que en algún momento de los encuentros nos dijeron: quien viene a Paternitas, viene para siempre. Pueden ir por un tiempo, pero pueden volver toda la vida, esto es una familia.

Que la Mater nos bendiga muy especialmente para que podamos hacer el 1% de lo que hemos visto y vivido.

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Fundación Paternitas

Noticia en la página de Paternitas sobre la visita

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