Publicado el 15. mayo 2015 In Proyectos

A esta hora exactamente…hay un niño en la calle

PARAGUAY, con motivo de los 30 años de Dequeni, por Carmen Cosp •

Me contaba emocionado Ricardo Franco, uno de los jóvenes fundadores de Dequení, que hace algunas semanas Marcial lo había estado buscando afanosamente. Para ello, un domingo fue a misa a Caacupé. Recordaba que el pa’i Claudio Giménez le había dado la Primera Comunión, y seguramente le podría dar información.

Se acercó al final de la misa y le contó al Monseñor: “Hace 25 años que le busco a esta gente. Dónde puedo encontrar a Ricardo Franco, Carmen Ruiz, Cristina, Ida, Óscar,… Gracias a ellos yo soy lo que soy ahora.”

Vengo a agradecerte…

Casualmente, el obispo tenía el dato preciso. Unas horas más tarde, Marcial y su señora llegaban a la Casa de los Salesianos de Ypacaraí, donde Franco participaba de un congreso. Minutos después se abrazaron muy impresionados. “Vengo a agradecerte, a vos y a Dequení. Cuando yo tenía 7 años ustedes me encontraron en Calle Última vendiendo diarios y me dieron una invitación. Fui a Dequení, aprendí el oficio de mecánico, me buscaron un trabajo como ayudante y me encontré con otros compañeros. El partido de fútbol, las meriendas, la catequesis, la galleta, el chocolate, me marcaron y me dieron mucha fuerza… fue clave para salir adelante”.

Marcial hoy tiene una familia, un taller propio y repara camiones, su esposa lleva la contabilidad. Venía a agradecer porque le habían cambiado la vida.

Esa mirada preferencial de Jesús por sus hijos más pequeños y débiles es la que mueve hace 30 años a un grupo de jóvenes en torno a esta obra solidaria. “Recorríamos las calles, le sacábamos de la casa de juegos y de los burdeles… y los llevábamos a Dequení”.

Dejad que los niños vengan a mí

La pequeña semilla hoy llega a más de 10.000 beneficiarios con atención integral a la primera infancia y protección a las familias en centros comunitarios. Suman empresas, miles de voluntarios, y en ocasiones a todo el país a sus caminatas, para hacer visible esta situación de niños en riesgo.

Dejad que los niños vengan a mí (Dequení), es más que un llamado, un grito del Señor, que quiere verlos crecer con vida abundante. Sabemos que el alimento, el estímulo, el cuidado amoroso en la primera infancia son esenciales para que se desarrollen las neuronas y el cerebro para aprender, pero falta el compromiso de todos los líderes para que nuestros niños y jóvenes estén contenidos, apoyados, alimentados con nutrientes para el cuerpo y… el alma.

Sentimos alegría y orgullo por esta obra que está celebrando 30 años de fundación, y desafiamos a seguir sumando como nos invita el Maestro porque de nada vale si hay un niño en la calle.

Lo hacemos por los niños

“Queridísima Mater, anhelando que DEQUENÍ siga creciendo siempre, te regalamos este humilde trabajo como contribución al capital de gracias. Lo hacemos por los niños», rezaron los colaboradores de Dequeni el 3 de mayo, en la Misa en Tuparenda con Mons. Claudio, coronando a la Mater con la corona más hermosa – el logotipo de Dequeni transformado en corona (esperamos el relato).

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