Publicado el 2017-05-07 In Misiones

Una niña llamada «Schoenstatt»

MEXICO, Ana Echavarria Barrios •

Increíble lo que «la Iglesia en salida» -como dice el Papa Francisco- nos puede regalar al corazón. Esta Semana Santa un grupo de misioneros invitados por el P. Felipe Ríos Correa visitamos «Paso Bonito», una comunidad de aproximadamente 130 familias en Ahualulco, San Luis Potosí. México.

El primer paso después de la invitación siempre es buscar alojamiento en la comunidad. Después de ver dos opciones de casas muy pequeñas que nos ofrecían, y no se acomodaban a nuestras necesidades, pensamos en acercarnos a la presidenta de padres de familia de la pequeña escuela primaria del lugar. Era muy poco probable que nos facilitaran la escuela ya que estaba en reparación y el director era nuevo y muy especial. Teniendo ya un casi «no» por respuesta, tampoco perdíamos nada en intentarlo. Nos acercamos a la señora Karina y le hicimos la petición. Efectivamente no veía manera de poder ayudarnos. Le explicamos que nuestro objetivo era compartir con ellos los oficios de Semana Santa y dar algunos talleres a los niños, adolescentes y adultos. Teníamos además el gran inconveniente que la pequeña capilla también se encontraba en reparación y el espacio para realizar nuestras actividades y jugar con los niños, era casi nulo.

Hay una Virgen que se pudiera llamar asi de raro?

En un momento de la plática le comentamos a Karina que éramos misioneros de Schoenstatt. Se nos quedó viendo sorprendida y nos dijo: «yo tengo una hija que se llama Schoenstatt». Nos quedamos todos más que sorprendidos y nos contó con sencillez que había tenido dos abortos espontáneos y que cuando volvió a quedar embarazada, recordó que le habían dicho que había una Virgen que era tres veces admirable y ofreció a su bebé. Por esa razón le puso el nombre. Además, les contó que ahí en la comunidad la gente no creía que hubiera una Virgen que se pudiera llamar así de raro y más aún, que ella le pusiera ese nombre tan extraño a su pequeña. Decir que se nos puso la piel de gallina es poco para describir la emoción de recibir aquel regalo de la Mater de encontrarnos con esa maravillosa historia.

La pequeña Schoenstatt nos robó el corazón a todos

Karina en ese momento cambio de actitud. Nos consiguió la escuela, le habló a sus demás compañeras de la mesa directiva para que le ayudaran y se comprometió con el director sin conocernos. Dio fe ante el director por nosotros, de que éramos personas muy confiables, que íbamos a cuidar las instalaciones y que ella respondía. Finalmente vivimos cuatro días que nos llenaron el corazón y nos dejaron llenos de amor. La pequeña Schoenstatt nos robó el corazón a todos, es una niña encantadora.

Schoenstatt en el Santuario «Maravillas de Maria»

El 30 de abril, día del niño, invitamos a Karina a venir a misa a nuestro Santuario de Maravillas de María con sus tres hijas. Llegó emocionada, participó en la Misa donde el P. Felipe les dio la bendición al llevar las ofrendas y después peregrinamos al Santuario a visitar a la Mater. Allí la pequeña Schoenstatt se encontró frente a la Virgen por la que había recibido su nombre.

Ser misioneros de la Virgen de Schoenstatt fue lo que nos abrió las puertas a la pequeña escuela. Ser misioneros, ser iglesia en salida nos regaló esta maravillosa experiencia.

Es definitivo: la Mater nos quería justo ahí.

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1 Responses

  1. Que hermosa vivencia, me saca las lagrimas porque, la historia es muy similar a la de mi matrimonio, en donde pasamos 5 años sin tener familia, y gracias a la MTA, nació nuestra hija Mariann, que hoy tiene 18 años y trabaja en el pequeño grupo de Schoenstatt, que la Mater tiene aquí en Esquipulas, en Guatemala, desde donde les enviamos un fuerte abrazo, a todos los misioneros de la Mater.

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