Publicado el 21. abril 2015 In Misiones

Una Semana Santa especial…

ITALIA, Roma, Claudia Minici •

Hemos apenas concluido una semana santa que nos acerca al encuentro. La comunidad de Zoldo alto, en efecto, ha recibido a un grupo de estudiantes de Roma que guiados por el Padre Alfredo han sacudido los ánimos de los habitantes de todo valle, encontrando en ellos una sincera hospitalidad. Jóvenes y familias, con entusiasmo y un poco de inconsciencia, han golpeado las puertas de las casas del lugar en compañía de la Virgencita de Schoenstatt, fiel compañera de viaje.

Desconfianza, curiosidad, estupor, fueron las reacciones de los lugareños que han encontrado en la puerta de su propia casa, por las calles y en las iglesias a estos jóvenes que lo único que pedían era compartir un momento de oración. La calma de las montañas nevadas ha sido el escenario de este gran momento de intercambio entre dos realidades muy diferentes, una gran actividad religiosa joven, metropolitana y una espiritualidad silenciosa que tiene los colores de la naturaleza.

Un canto único de alegría por el Cristo Resucitado

El objetivo de esta visita al territorio zoldano fue doble: conocerlos y hacerse conocer. El compromiso de los residentes, si bien en un comienzo fue algo incierto, se hizo sentir con fuerza en la vigila Pascual concelebrada en Fusine, donde el coro de voces se hizo un canto único de alegría por el Cristo Resucitado. La renovación del espíritu ha sido el elemento desencadenante que ha convertido estos encuentros en un testimonio vivo de comunión fraterna. La elección de parte de los estudiantes de meterse en juego y la de los residentes de confiar ha generado un círculo virtuoso que ha sentado las bases para un crecimiento hacia la apertura del otro.

Esa Virgen sonriente siempre nos ha acompañado, era nuestra tarjeta de visita

El vínculo creado con la Virgen ha sido el motor de nuestra misión: esa Virgen sonriente que siempre nos ha acompañado, era nuestra tarjeta de visita. La consagración diaria a Ella era obligatoria, una confianza victoriosa que nos daba coraje y reforzaba el sentimiento del grupo. La Virgen fue uno de nosotros y entre nosotros, elemento indispensable y “vinculante” de un grupo extremadamente heterogéneo. Su mirada nos ha seguido a cada uno, y así también su mano que nos ha tocado en lo más profundo. Esta semana, además de haber sido motivo de servicio a la comunidad de Val di Zoldo, nos ha dado el modo de instaurar un diálogo con Ella, primera mediadora del Padre y del Hijo. Finalizamos eufóricos y congelados retomando el camino de regreso a casa, con la conciencia que dentro de nosotros ya había un cambio: nuestros ojos habían tomado el color del cielo Véneto, nuestras espaldas la fuerza del monte Civetta y nuestro corazón ardía por nuestra misión iniciada pero aún no finalizada.

Foto missione

Fuente: http://www.sspatroni.org
Original: Italiano. Traducción: Rosita Ciola, Buenos Aires, Argentina

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