Navidad en el campamento de migrantes

Publicado el 2021-12-31 In Obras de la misericordia

María en el camino en el Campamento Migrante de San Felipe

CHILE, Maria Fischer •

“Acudiendo a una invitación de la Fundación María en el Camino de la ciudad de San Felipe, en Chile, compartimos el sábado, 18 de diciembre, una tarde de juegos y de celebración de liturgia de Navidad con el Campamento Migrante de esa ciudad, donde habitan 550 familias de extrema pobreza que han llegado a Chile en busca de una mejor vida…” Un testimonio breve de Francisco Contardo Morandé, periodista y presidente de CIEES Chile, me llamó a la atención. Intuyo que hay algo mas grande detrás… y así es. Es una obra social al servicio de migrantes, es “María en el camino”, literalmente. —

Navidad en el campamento de migrantes

Navidad en el campamento de migrantes

“Una experiencia muy linda compartir y aprender de ellos y de la Hna. Verónica Morandé, que los ayuda a salir adelante espiritualmente y con capacitación a sus 80 años. En representación de CIEES Chile estuvimos como familia junto a Matías Fernández, nuestro querido ex presidente de CIEES Chile, que con gran humildad sirvió hoy, también con sus hijos”, sigue Francisco Contardo. “Volvemos con el corazón muy lleno a nuestras casas y agradecidos de la Mater, que reina en un lugar de tanta dificultad”. Con actitud servicial, Francisco Contardo hizo el contacto con Verónica Morandé, su tía, miembro del Instituto “Maria en el Camino” (Maria auf dem Weg).

“No podemos esperar vocaciones hasta que nos morimos, tenemos que salir y servir”

ermita

Construcción de la ermita en el campamento de migrantes

Detrás de esta hermosa celebración navideña, en el Campamento Migrante el 18 de diciembre – día de alianza y en vísperas del balotaje de las elecciones presidenciales en Chile – está la Fundación “Maria en el Camino”, fundada en 2015 por las entonces 5 mujeres que formaron el Instituto “Maria en el Camino” en Chile, parte (“federativa, muy federativa”, destaca Verónica Morandé) del Instituto internacional del mismo nombre fundado en 1998 en Alemania y 2000 en Chile. El Instituto «María en el Camino», Comunidad en el espíritu de Schoenstatt, es una comunidad internacional de mujeres católicas, una comunidad de vida consagrada. Surgió del Instituto Secular de las Hermanas de María de Schoenstatt. Considera al P. José Kentenich (1885-1968) como su fundador. El nombre «María en el Camino» es el ideal y la misión de la comunidad.

Quisieron dar vida, vida real, a nombre, ideal y misión. “La Mater no quiere quedarse encerrada en el Santuario, quiere salir, quiere ponerse en camino, quiere meterse con la gente, y nosotros debemos ayudarla a hacerlo”, dice Verónica. “No podemos esperar vocaciones hasta que nos morimos, tenemos que salir y servir. Nos dimos cuenta de que es muy difícil pensar en las vocaciones por la realidad de nuestros tiempos y también porque en Chile hubo un verdadero terremoto cuando se conocieron algunos abusos sexuales y de poder por parte de conocidos e influyentes sacerdotes. Los seminarios están cada vez más vacíos, algunos sacerdotes se han retirado y las comunidades femeninas tampoco tienen vocaciones. Pensamos que la mejor manera era involucrar a los laicos comprometidos con nosotros y con nuestra espiritualidad. Tuvimos que definir los estatutos de la Fundación, crear un nuevo consejo de administración formado por tres laicos: un joven abogado chileno que había vivido en Venezuela, un empresario local que siempre ha estado a nuestro lado y nos ha apoyado en todo, y un ingeniero…” La fundación busca complementar la misión del grupo de laicas consagradas, “María en el Camino” de Schoenstatt, a través de una acción directa en favor de las familias, especialmente de las más vulnerables, en servicio desde el carisma de Schoenstatt. 

Talleres para vivir una vida digna

Una primera actividad al servicio de los más vulnerables fue la oferta de talleres formativas culturales, artísticas, tecnológicas, espirituales, para capacitar a la gente y darles herramientas para su búsqueda de trabajo y una vida digna. De los talleres ya realizados, el primero trataba de alimentación saludable y conservación de alimentos, otro taller trataba el tema de autoestima, para mujeres. Cada alumna recibió su certificado de manos del familiar que la acompañaba o un representante de la Fundación. Alfabetización digital fue el tema de otro taller. “Hoy en día todos deben saber moverse en el mundo digital”, dice Verónica, “sea para solicitar un puesto de trabajo, sea para los salarios. Participaron personas entre los 18 y los 70 años, entre ellos varios migrantes de Bolivia, Ecuador, Perú…” Patricio Severino, un madrugador de San Felipe está a cargo del taller.

También en otro taller, sobre “huerta familiar” aparecieron migrantes y surgieron relaciones. Y con la mano en el pulso del tiempo, los integrantes de la Fundación entendieron las voces del tiempo que les hablaron del drama de los migrantes.

En el Campamento Migrante de San Felipe

Siempre hubo migrantes en San Felipe, cuenta Verónica Morandé. Pero en los últimos tres años llegaron muchos – de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Haití, República Dominicana. Muchos de ellos viviendo, en condiciones precarias, en el llamado Campo Migrante, un área de tierra y piedras, con nada verde, con unas 45 o 50 casas construidos sobre “tres palos y algo de plástico”. No hay agua, y luz recién hace dos meses.

«Un gran número de migrantes han llegado a nuestra ciudad desde varios países latinoamericanos en busca de mejores oportunidades de vida. Muchos de ellos han llegado incluso a pie, arriesgando sus vidas y las de sus hijos.

Conocimos a un abogado chileno-venezolano, Jorge Rubio, que se ha dedicado a ayudar a estas familias durante varios años y fue el coordinador de la «Pastoral de Migrantes» en nuestra diócesis. Empezamos a entregarle: comida, ropa de cama, artículos de limpieza, vajilla y todo lo que pudimos recoger entre la gente que va a nuestro santuario o está cerca de nosotros». Jorge Rubio selló su alianza de amor el 18 de enero de 2021 en el santuario, durante la misa con el nuevo obispo de San Felipe.

“Fuimos al Campamento Migrante entonces”, relata Verónica. “La gente que viene de la ciudad sólo ve al sucio, ve al extranjero. Nosotros intentamos a ver la persona, el hermano.”

Fiel a la misión de “Maria en el Camino”, trajeron a la Mater al campamento de migrantes. Hay una capilla cerca de la casa, cuenta Verónica, donde antes se guardaron los herramientas. Ahora en el interior tiene casi todos los elementos de un santuario. Pero la Mater debería salir y estar entre los más vulnerables, compartiendo con ellos la pobreza del lugar y la riqueza de su vida.

El 2 de septiembre de 2020, se bendijo la ermita de María en el Campamento Migrante. Gente del campamento trabajó para construir la ermita. Y se abrieron las puertas… El obispo de San Felipe vino para celebrar la misa en el campamento, están soñando con una capilla, y se celebró la Navidad 2020 con presentación de niños, dulces y regalo de juguetes.

Navidad en el campamento de migrantes

Para ayudar eficientemente, hay que saber en dónde están los migrantes

Este año 2021, se hizo un censo simple entre los migrantes sobre su situación legal, educación, formación, trabajo, sobre cómo llegaron a Chile. Para ayudar eficientemente, hay que saber en donde están. Un gran desafío es la situación del campamento, tal que se considera “terreno tomado”. Lo que significa que en caso de incendios no vienen los bomberos, ni ambulancia si hay un accidente…El sociólogo que hizo el censo es un sobrino-nieto del P. Humberto Anwandter. Acompañó una psicóloga, y todo se hizo los sábados. Entre lunes y viernes, los migrantes trabajan; sólo se quedan unas mujeres que guardan a 10, 15 niños.

Navidad en el campamento de migrantes

Navidad en el Campamento Migrante

La gran fiesta de la Navidad

Y ahora se puede ubicar el testimonio de Francisco Contardo sobre la fiesta de Navidad en el Campamento Migrante el pasado 18 de diciembre.

Para los niños que suelen jugar entre piedras, los grandes animales inflables fueron una sorpresa gigante. No dejaron de jugar … con caras radiantes de felicidad. Los más de 250 niños recibieron helados, una bolsita con jugo y galletas…En una tarima – prestada por el Colegio alemán – los niños hicieron la presentación de Belén, un sacerdote hizo una liturgia ecuménica, y se celebró una Navidad de miles de vínculos…

Se hizo Navidad, entre piedras y polvo, en un campamento de migrantes, con olor a pobreza como aquella cueva de Belén y con la luz del amor que el Niño Dios vino a regalar a este mundo a través de gente de buena voluntad.

Pues María debe salir y ponerse en camino.

 

 


Colaboración: Francisco Contardo, Verónica Morandé

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1 Responses

  1. Paz Leiva dice:

    Emocionante relato de un Schoenstatt en salida. Gracias por acercarnos a esta realidad.
    A partir de ahora incluimos a «María en el camino» en nuestras oraciones.

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