Publicado el 18. diciembre 2019 In Obras de la misericordia, Proyectos

Nosotros somos Navidad… en San José

COSTA RICA, Margarita de Escorriola •

Este tercer domingo de Adviento, mi curso IV de Federación de Familias de Costa Rica (curso FIDELITAS); salió a las calles de la ciudad de San José, fieles al Evangelio del día que nos pedía “ir y anunciar”; los fidélitas, salimos al encuentro del más necesitado para darnos con alegría. —

En este tiempo de Adviento, nos alegramos porque está cerca la venida del Señor y ¡preparamos tantas cosas para recibirlo! Pero no debemos olvidar en esta época abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor; buscar al hermano necesitado, encontrar al Jesús que habita en él y servirlo.

Una puerta abierta a muchísimas realidades

Con esta idea y animados por las palabras de Padre Fundador: “Sea Usted para muchas personas un indicador de camino, portador de luz y alegría”, nos reunimos a la sobra del santuario con algunos de nuestros hijos, a preparar las bolsas que repartiríamos. Así, juntos íbamos poniendo en cada bolsa, un emparedado, un refresco, algo dulce… y una luz de esperanza: una postal de la Mater con un confío.

Llegamos a la ciudad capital, y no sabíamos como empezar…pero sólo el hecho de estar ahí con nuestro corazón dispuesto, fue como una puerta abierta a muchísimas realidades que también estaban ahí esperándonos, corazones sedientos, de que alguien los mirara, les hablara o entregara una sonrisa.

Estaba afuera del Hospital de Niños, Yoselina (foto principal), una indígena adolescente, que venía de un pueblo lejano, porque tenía a su bebé muy enfermo de los pulmones, sonrió después de muchos días de angustia… porque alguien sin conocerla, le hablaba.

Ella podía ser su madre

Miguel, un indigente drogadicto, que vive en la calle desde los nueve años cuando quedó sin padres, soltó una lágrima cuando vio la postal de la Mater, mientras le decíamos que, aunque él no creyera en Ella… Ella si creía en él, y podía ser su Madre.

…. y lo llevamos al hospital a internarlo.

Carlos, un indigente, que estaba tirado en la calle, mal oliente, nos contó que tenía como una semana de estar ahí con mucho dolor y diarrea, pero que no podía caminar para llegar al hospital, que estaba a unos cuantos metros…no pudimos evitar pensar; ¿cómo una semana tirado en la calle con dolor? Cuantas personas han pasado a su lado y no han mirado, no han hecho algo. ¡Es un hijo de Dios el que está ahí! Carlos, ese día, pasó una mejor noche… le compramos un nuevo pantalón, lo ayudamos a cambiarse, pedimos una silla de ruedas y lo llevamos al hospital a internarlo.

Cada uno puede hacer que el Señor venga al mundo

Tuvimos muchos encuentros más… ayudar a un no vidente a cruzar la calle, rezar un padrenuestro tomados de la mano con un desconocido, dar comida al hambriento… cada uno de estos encuentros fue para nosotros una oportunidad de levantar con el amor de Jesús a los desesperanzados.

Y es así, que nos damos cuenta que cada uno puede hacer que el Señor venga al mundo, a través de nuestro amor y comprensión.

Al anochecer, nos vamos de San José, con sentimientos encontrados… nos sentimos muy llenos y satisfechos por el bien realizado, pero al mismo tiempo, quedamos profundamente afectados de ver cuanta necesidad y soledad tienen algunos. Pero nos vamos seguros de algo; que ese día… Nosotros SOMOS NAVIDAD EN SAN JOSÉ.

 

 

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1 Responses

  1. Muchas gracias familia de Esperanza, por llevar la alegría del evangelio y hacerlo vivo entre los más necesitados. La Navidad nace en la calle, así Él lo quiso. Y como agradecimiento vuelve a nacer en nuestros corazones.

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