Publicado el 17. octubre 2019 In Campaña

No será en vano sembrar la semilla

BRASIL/ROMA, Renate Miriam Dekker y Mechthild Jahn •

Hoy 13 de octubre vimos juntas en la televisión la misa de canonización de la Hermana Dulce, “la Santa Dulce de los Pobres”. Le dije a Mechthild Jahn que conocí personalmente a la Hna. Dulce durante la siembra de la Virgen Peregrina en el noreste de Brasil. El Padre Miguel Lencastre y yo hacíamos viajes apostólicos recorriendo grandes distancias, desde Ceará hasta Bahia para hacer que nuestra Madre Peregrina fuese conocida.—

Encuentro con la hermana Dulce

En Salvador conseguimos una entrevista con la Hna. Dulce en el Hospital San Antonio. Debe haber sido en 1988 o 1989. Queríamos llegar con la Campaña a sus Obras Sociales y   contábamos con su ayuda, ya que era una persona muy influyente. No tenemos buenos recuerdos de este encuentro. Salimos, por decirlo así, decepcionados. Nos recibió apurada y no demostró un especial interés por nuestro apostolado. Por lo menos logramos dejar una imagen en sus manos. Fue todo. No supe más y en 1990 ella enfermó, falleciendo en 1992.

Pero hoy, el mismo día de su canonización, Mechthild comentó conmigo el artículo de Karen Bueno y la Hna. M Nilza:

La Virgen Peregrina en el cuarto de Santa Dulce”.

El artículo relata que se trata de la imagen 10.996 de la Virgen Peregrina y está en el cuarto de la Hna. Dulce, que fue conservado intacto desde su muerte. La pequeña sala se mantiene como memorial y está protegida por un cristal. Millares de peregrinos visitan devotamente los sitios históricos de Santa Dulce y allí se encuentran también con la Virgen Peregrina.

Sorprendida me pregunto ¿Se trata de la misma imagen que le entregamos en aquella ocasión?

Los caminos de Dios son insondables

Como sus aliados, depende de nosotros sembrar la semilla en la tierra, contribuir con nuestro uno por ciento. Y la Santísima Virgen se encarga del otro noventa y nueve. Cómo y cuándo va a germinar la semilla no está en nuestras manos. Ella es la gran Misionera.

Esta experiencia de vida tantas veces verificada, se repitió una vez más… ¡Y justo en la canonización de Santa Dulce, la primera santa nacida en Brasil! ¡Sorpresas de Dios!

¡Gracias Hna. Dulce!  Sí llevó a nuestra Madre a su propio cuarto, ella significó algo en su vida. Si no tuvo tiempo porque era otro su carisma, ella ahora contribuye con la Campaña en su memorial.

Entretanto, el Santuario de Olinda y Recife, hogar del noreste de Schoenstatt, ha celebrado su Jubileo de Plata y la Mater ha asumido durante mucho tiempo su trono de gracias en el Santuario de San Salvador en Bahía, ambos frutos de esta primera semilla y aquellos que continuaron regándola.

 

Original: portugués; traducción: Carmen M. Rogers, Santiago de Chile/ak

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1 Responses

  1. La Mater tiene sus propios tiempos y sus formas! Lindo testimonio , gracias por compartirlo y dar ánimo a ir sembrando Schoenstatt donde nos toque estar !

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