Publicado el 5. mayo 2019 In Campaña

Nunca más rezaré a María…

ARGENTINA, Tita y Héctor Ríos, Lilian Leguizamón •

La ciudad de Reconquista dista unos 350 Km. desde Paraná. Es un importante centro industrial en el norte santafecino, rodeado de extensos campos agrícolas y ganaderos. Allí se celebró la bendición de la ermita de la Virgen de Schoenstatt en abril de 2019. Una iniciativa que nació, con mucho esfuerzo, de la Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina de Schoenstatt.—

Reconquista

La dirigente de la Campaña del Rosario de Reconquista cuenta la historia de Schoenstatt en esta ciudad, que – como tantas veces – es la historia de la concreción de una misión de vida.

Soy Lilian Leguizamón, de la ciudad de Reconquista. El 7 de diciembre del año 2007, me operan de un cáncer de mama. En enero de 2008 tenía que comenzar las quimios y resulta que la doctora de Reconquista cambió el tratamiento indicado por el médico de Rosario, que era quien me había operado. Así pues, las drogas que me habían recetado no llegaban. Mientras esperaba, mi marido y mis hijas deciden llevarme de vacaciones en el mes de enero.

Reconquista

Lilian Leguizamón con su marido, Ricardo Maglione

“Nosotros oraremos por usted todos los días”.

En el hotel que nos alojábamos los dueños me dijeron: “Señora ¿qué le sucede? Tiene la mirada triste”. Así que le comento lo que estaba viviendo. Él y su esposa me dijeron: “nosotros oraremos por usted todos los días”. Y durante mi estadía, se acercaban, conversaban y me dejaban material para leer. Ellos eran evangélicos.

Mi esposo, muy prudentemente me dijo que no me enganche, ya que nosotros somos católicos y siempre trabajamos para el servicio de nuestra comunidad, catequistas de padres, coordinadores de padres de catequesis, brindábamos charlas a los jóvenes de Mallín, preparación para los futuros matrimonios…en fin muy comprometidos.

Ellos al despedirnos me invitan a realizar un rito e ingresar en su comunidad evangélica y además me brindó una lista con dirección y nombres de pastores de mi ciudad. Ellos esperaron una respuesta y cuando le dije que no, ya que somos católicos y muy comprometidos. El me respondió: “No le rece a la que Vds. dicen Virgen, porque no lo es…y allí me puso algunos ejemplos para demostrar lo que decía”. No respondí. Subí al auto, sin decirle nada a mi esposo e hijas. Me dije a mí misma: nunca más rezaré a María, sólo rezaré a Jesucristo. Así iniciamos el regreso a casa.

Sola en un hotel, a 320 km de mi familia

Durante el viaje el médico, muy conocido nuestro, llama a mi celular y pregunta cómo me va el tratamiento, a lo cual le respondo que no lo había comenzado ya que las drogas no llegaban. Se enojó mucho y me dice: “Pero si hace más de un mes que te operé, tenías que haber iniciado por lo menos unos veinte días atrás. Ya te venís a Rosario” Así como estábamos tomamos otro rumbo, hacia Rosario. Al verme decide que haga el tratamiento de quimio y rayos en la ciudad de Santa Fe a 320 km de mi ciudad de Reconquista. Fue así como quedé allí, sola en un hotel. Era la primera vez que me separaba de mi marido e hijas, la mayor de 23 años y la otra de 13 años. Siempre anduvimos todos juntos. Gran dolor el separarnos y quedarme sola en una ciudad en la que no conocía a nadie. Me sentía muy mal anímicamente. Comencé mi tratamiento y un día de febrero de 2008 paseando por la peatonal de Santa Fe mirando tiendas, me llamó la atención un anillito que estaba en la vidriera de un local llamado MARÍA PAZ. Entro y la señora que me atiende me dice; “Sos mi tocaya”. Le pregunto si ella se llama Lilian y me responde: “No. Lo digo por esto” señalando las marcas donde me hacían los rayos y me cuenta que ella también tuvo cáncer de mama. Charlamos y le pregunté cómo hizo para estar tan bien y me responde “ya te lo diré”. Luego de conversar me pregunta de dónde era y le cuento que soy de Reconquista y ella me dice que quiere mucho a la gente del Norte porque su esposo es de un pueblo cercano, Malabrigo, donde tiene familia conocida. Después me escribió en un papel: “Jesús, María y José tus manos primero, los rayos después”. Así que comenzó desde ese día una amistad y todos los días me buscaba en el hotel y compartíamos largas charlas. Un día me dio una bolsa de cartón y me dijo: «Abrílo cuando llegués al hotel».

La Virgen María vino a visitarme

¡Que sorpresa me llevé cuando abro el paquete y me encuentro con la Virgen María y su hijo Jesús en brazos! Lloré mucho. Yo había dicho “nunca más le rezaré a la Virgen” y en ese momento se cumplía un pasaje bíblico: cuando María y José vuelven a buscar a su Hijo que se había perdido por tres días .Este fue el comienzo de una nueva vida junto a la Virgen María. La llevaba conmigo siempre ¡No la quería dejar! Adriana, la mujer que me prestó la imagen de la Virgen, me llevó de la mano a todas las reuniones y a visitar el santuario de Paraná, rezábamos el rosario en todos los encuentros, con las Hermanas de María o con sacerdotes schoenstattianos. Allí estaba yo…vivía con un sentimiento raro de felicidad y gozo con lo que estaba ocurriendo en mi vida espiritual y por otro lado mi tratamiento de rayos diarios y quimios cada 21 días. Así transcurrieron 8 meses…

Comienzo la peregrinación de María por Reconquista

Regreso a mi ciudad y lo converso con mi marido y le digo “hablaré con el sacerdote para comentarle lo sucedido y además preguntaré si puedo dar a conocer esta imagen en la ciudad donde no la conocen y comenzar a peregrinar”. El sacerdote que me recibe en la catedral, el padre Carlos Degiusti, (donde nosotros cumplíamos diferentes servicios) me escuchó y no decía nada. Después de un silencio me responde: “Adelante, todo suma”. Así comienzo a misionar con la Mater y empezamos a contactar con otras personas de la diócesis que la conocían, involucrándome hasta los huesos

Me preparé en Santa Fe. Esa comunidad del Santuario de La Loma en Paraná me formó, me acunó y me “bautizó”. Luego, junto a la Hna. Sofía, comencé a formarme para mi Alianza de Amor. Viajaba cada 15 días hasta la última charla, en la que el disertante fue el padre Guillermo Carmona. Finalmente hago mi alianza el día 20 de julio de 2009 y ese día prometí a la Mater «demostrarle con hechos que la amo» y que la daría a conocer a todos aquellos que la necesiten. Por lo tanto consideré que debía permitir a otros que disfrutasen de esta alegría interior que la Santísima Virgen me brindó y me brinda.

Una ermita después de 11 años

Debo agradecer la generosidad de la familia schoenstattiana de Santa Fe y Paraná quienes me brindaron la posibilidad de prepararme espiritualmente para luego multiplicar y regalar todo a mi amada comunidad. Viajé junto a los peregrinos santafesinos a Nueva Helvecia (Uruguay) y a Santa María en Brasil, y allí me regalan la mayólica que hoy esta entronizada en la Ermita de Reconquista. Pasaron 11 años, pero la Mater se instaló aquí.

También deseo destacar la conciencia de familia de las personas de Paraná, quienes nos invitan a todos los encuentros posibles para que peregrinemos hasta allí para nutrirnos. Muchas veces ellos se acercaron hasta nuestra ciudad a acompañarnos y a disertar sobre temas de espiritualidad de Schoenstatt para nuestras misioneras y misionados y público en general.

Esto me llevó a comprometerme mucho. Fui elegida dirigente diocesana. Hoy estamos reconocidos como movimiento diocesano por medio de un decreto. Somos 72 misioneros en toda la diócesis y desde el año 2010 hasta la fecha, tenemos levantados cuatro ermitas y dos más construyéndose.

Llegar a tener esta ermita en Reconquista, bendecido hace pocos días, costó mucho. En el año 2011, con un párroco, Dante Braida – hoy Obispo de La Rioja- solicitamos a la municipalidad un terreno en el predio del parque de acceso al cementerio municipal de Reconquista, pero no lo cedieron. Transcurrieron muchos años hasta la fecha y los distintos obispos: Ramón Duss y luego Ángel José Macín nos apoyaron siempre y juntos buscábamos un lugar recorriendo en auto, con mate y charla diferentes terrenos, hasta que logramos uno en un barrio bastante alejado. No era de nuestro agrado, pero nos cedieron uno con un decreto aprobado por el Concejo Municipal. Pero esas cosas inexplicables de la Santísima Virgen, hizo que un hermano mío, Alberto, muy prendido a la Virgen María, sostenía que el lugar de Ella era el predio del parque del Cementerio, así que, se puso a conversar con su amigo Guillermo González Davis y convencieron al actual Intendente Enrique Vallejos para que firmase un nuevo decreto.

Gracias Adriana Penno de Pinatti 

¡Ahora contamos con dos terrenos! Ya construimos una ermita para que la gente de Reconquista peregrine hasta allí y ahora si Dios y la Santísima Virgen lo permiten vamos a por la construcción del segundo para Reconquista ya que la gente del barrio, donde ya misionamos con la Virgen, lo espera.

Quiero agradecer el acompañamiento permanente de todos los dirigentes nacionales y de las distintas ciudades que abren sus puertas para recibirnos y recibir el estímulo para continuar con nuestra misión…Santa Fe, Paraná, Corrientes, Resistencia, Oberá, Florencio Varela…. ¡Gracias!

Gracias, Adriana Penno de Pinatti, por tu gesto tan amoroso y hoy, que ya no estás entre nosotros, rezo y pido a Dios que brille la luz eterna para vos, querida hermana de corazón. Fuiste una excelente persona e instrumento de la Virgen María.

Estoy muy feliz con mi nueva misión: llevar a la Santísima Virgen a los hermanos más necesitados, a las familias para que reine la paz y la armonía en cada hogar que visitas.

 

Video: Héctor Ríos

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2 Responses

  1. Un hijo de María, «jamás perecerá». Hermoso testimonio para Gloria de Dios!!!!

  2. Que relato tan emocionante,te conozco Lilian,hemos compartido momentos y viajes con nuestra Mater,sos gran persona!!!,y me emocioné con tu relato nombrando a Adriana,q sigas siendo gran instrumento para la Mater,Dios te bendiga.

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