Publicado el 2. diciembre 2018 In Campaña

28° peregrinación a la Ermita de la Virgen en el fin del mundo

ARGENTINA, Lili Farías y Fiorella Bagatello, vía www.schoenstatt.org.ar •

Como familia de Schoenstatt en Tierra del Fuego, realizamos este 18 de noviembre la 28° Peregrinación a la Ermita de la Virgen de Schoenstatt en el fin del mundo. Algunos a pie y otros en automóvil, recorrieron los 18 km, que parecen muchos más, dado el clima frío y ventoso en el camino enmarcado por los bosques nativos y la costa marina. —

Bajo el lema “Junto al Padre, por la Vida” peregrinamos desde la parroquia Sagrada Familia del barrio Bahía Golondrina, en la ciudad de Ushuaia, hasta la Bahía Lapataia donde se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Schoenstatt. Concluimos la procesión alrededor de las 17 hs con una celebración de la Palabra y distribución de la Eucaristía, en la que participaron unas 50 personas.

En la peregrinación participaron niños, jóvenes y adultos de las parroquias de Ushuaia, e inclusive personas provenientes de Río Grande, acompañados por el diácono Juan Carlos Farías, de la iglesia “Nuestra Señora de la Merced”. Al iniciar el camino, recibimos la “bendición de envío” del párroco de Sagrada Familia, presbítero Aldo Moschetta.

Los comienzos de la peregrinación

En 2011, fuimos convocados por 3 párrocos de la ciudad para integrar el consejo interparroquial. Allí, para gran alegría nuestra, el obispo nombró a nuestra peregrinación con María, como un momento importante para el año jubilar por el 50° aniversario de la diócesis de Río Gallegos.

El 15 de septiembre pasado en el Santuario de Villa Ballester, Mons. Miguel Ángel D’Annibale, que fuera hasta hace pocos meses obispo en Río Gallegos y Tierra del Fuego, recordaba haber celebrado misa en la Ermita más austral del mundo, “al aire libre, sí, pero con cuatro camperas y una camiseta térmica”, dado el viento y el frío habitual en la zona.

En aquel entonces, comenzamos la organización de la peregrinación con ciertas preguntas y dudas, pero confiados en que María siempre nos guiaría por buen camino.

Desde el Jubileo Diocesano comenzamos a vincular nuestras “tareas pastorales” a la línea de la pastoral diocesana, inspirados también en un pensamiento fuerte de nuestro fundador: “Amó a la Iglesia” y “el Movimiento es de la Iglesia, para la Iglesia”.

En el año del Padre Kentenich, nos propusimos hacer acciones concretas, teniendo en cuenta varios pensamientos y consejos del Padre Kentenich. Con el corazón puesto en su corazón, comenzamos nuestra misión.

La misión comienza

Visitamos familias de la catequesis con la Imagen Peregrina y también coordinamos celebraciones marianas en los barrios periféricos. Unidos también con otros movimientos y carismas, llevamos el amor de Dios y María a los hogares.

Además, desde aquel momento, rezamos ininterrumpidamente el Santo Rosario iluminado todos los 18, ofreciendo capital de gracias a nuestra querida MTA.

Como familia de Schoenstatt tenemos una gran vida apostólica, con la realización de encuentros y eventos diocesanos, como la misión juvenil, la cual convoca a más de 150 jóvenes cada año. Nuestro aporte es importante, ya que somos el único movimiento mariano presente en el sur de nuestro país y estamos orgullosos de llevar a nuestra Mater a la misión.

Le damos gracias a Dios por todos los hermanos que nos acompañan en estas peregrinaciones, y muy especialmente a los schoenstattianos de Río Grande y Río Gallegos.

 

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