Publicado el 28. octubre 2018 In Campaña

El Magnificat del P. Esteban Uriburu sigue vivo en su misión

ARGENTINA, Cristina White •

El viernes 12 de octubre, fiesta de Nuestra Señora del Pilar, recordamos los 20 años de la partida del padre Esteban J. Uriburu a la casa del Padre. Además de miembros de su familia, muchos hijos espirituales del padre Esteban se acercaron a recordarlo en la Eucaristía que celebró el P. Guillermo Carmona, en la Basílica Nuestra Señora del Socorro. En esta parroquia, ubicada en el centro de Buenos Aires, Esteban Uriburu fue bautizado y comenzó sus primeros pasos en la fe. —

Resulta difícil expresar con simples palabras la experiencia que se vivió durante la misa. Personas que trabajaron codo a codo en cada proyecto que iniciaba, matrimonios que lo acompañaron en sus “locuras” (como muchos describían las ideas brillantes del P. Esteban), o simplemente, personas que no lo conocieron pero que hoy participan de alguna de las obras que él fundó, todos sonreían o asentían con la cabeza a medida que se lo describía al P. Esteban. Una de sus hermanas comentó al final “Me hicieron descubrir a un Esteban que yo no conocía, con tantas cosas que mi hermano hizo”.

El nuevo Cristóbal Colón

Durante la homilía, el celebrante padre Guillermo Carmona, nos invitó a dar gracias por la vida y el legado del padre Esteban. Expresó cómo en su vida se dio una gran Visitación de la Santísima Virgen y el regalo de la alegría del Magnificat. Por ser hermano de curso, compartió muchas vivencias de los años de seminario y luego, de su vida sacerdotal en la comunidad de los Padres de Schoenstatt. Sus palabras fueron describiendo la imagen que todos los que conocimos a Esteban Uriburu tenemos grabada en el corazón desde nuestra experiencia personal con él.

El P. Carmona mencionó algunos rasgos de su personalidad: su entusiasmo aventurero por lo grande, que lo potenciaba para salir de sí mismo con magnanimidad al mundo, sin miedo a los desafíos de la historia, razón por la cual el padre Kentenich lo llamaba “el nuevo Cristóbal Colón”. También su apertura al mundo de la gracia y su entrega en la confianza total al corazón de María, a la fidelidad de Ella a la Alianza de Amor.

Era una persona capaz de encender la luz en la noche de la historia, traía siempre la alegría y no la tristeza en este mundo, siendo fiel a su ideal personal, ser “Luz mariana de la misericordia y victoriosidad del Padre”. Destacó su sensibilidad social, su compromiso con los más necesitados, que dejara plasmado en acciones apostólicas concretas como la “Casa del Niño padre José Kentenich” y el “Taller San José”, en Florencio Varela.

En João Pozzobon encontró la misión de su vida

Un acontecimiento marcó su vida y lo llevó a encontrar la misión de su vida: el encuentro con la persona y obra de João Luiz Pozzobon. A partir de ahí, él afirmaba haber encontrado su misión hasta el fin de sus días y fue así. En la Campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt, el P. Esteban vio la jugada para “dejar de desfilar en los cuarteles y salir afuera”.

Son muchas las obras apostólicas que brotaron de la atenta escucha del P. Esteban. Él buscaba percibir las voces de Dios en los anhelos más profundos de los corazones para alentarlos y ayudar a que se plasmaran. En el momento del ofertorio, representantes de esas obras apostólicas impulsadas y alentadas por el padre Esteban, llevaron ofrendas alusivas a las mismas:

  • La Campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt
  • Confidentia
  • Voluntariado de María
  • Taller San José
  • Casa del Niño José Kentenich
  • Exploradores de la Mater
  • Círculo Vocacional
  • Centro Mariano “João L. Pozzobon”, Henderson, diócesis de Nueve de Julio
  • Acción Rosario
  • Grupos de la Obra de Familias.

También se hicieron presentes varios Santuarios que surgieron del fuego apostólico del padre Esteban sembró en Argentina: San Isidro, Escobar, Mar del Plata, Comodoro Rivadavia.

Su entrega total en un cirio

La última ofrenda fue muy emotiva: una de sus hermanas llevó un cirio encendido representando la entrega total a Dios del padre Esteban, que se inició en esta parroquia donde se lo recordó, al recibir la luz de Cristo el día de su alianza bautismal, y que fue creciendo a través de su Alianza de Amor a lo largo de toda su vida hasta abrazar su enfermedad y su muerte, uniéndola al sacrificio redentor de Jesús.

Luego de la bendición final, salieron en procesión todos los representantes de las obras apostólicas con sus respectivos estandartes, cantando el Himno de la Familia de Schoenstatt ejecutado por una banda musical, las que tanto le gustaban al padre Esteban.

María lo hizo su profeta y le dio una misión

El padre Esteban fue un ejemplo de figura sacerdotal en todas sus dimensiones. A medida que pasa el tiempo, su paternidad, su entrega y la pasión por la misión cobran renovado impulso para aquellos que tuvimos el regalo de estar junto a él.

Personalmente, tuve la suerte de compartir con él, doce intensos años al servicio de la Campaña. Recibí tanto que no puedo dejar de darlo con alegría. Desde el cielo sigue encendiendo el corazón y el ardor misionero. En estos tiempos en que la vida, la familia, los valores parecieran ir hacia un precipicio, en el misterio de la comunión de los santos, él intercede para que tengamos la valentía de jugarnos por Cristo, por el Reino de Dios, a partir de nuestra heroica y confiada vivencia de la Alianza de Amor.

La urgencia de la Mater, el objetivo de la Campaña

Si algo me dejó grabado a fuego, fue el llevar a cientos, a miles, a consagrar el corazón a María, a bendecir sus santuarios hogar, a elaborar un sostenimiento popular de este misterio de Schoenstatt. Esta es la urgencia de la Mater, y el objetivo de la Campaña, como Don João lo afirmaba: “Salvar a la familia por medio de la gran obra de Schoenstatt”.

¿Cuál es nuestra novedad, nuestra originalidad, nuestro carisma? La Alianza de Amor. Por eso, él veía la necesidad de trabajar y llevar esto a campo abierto, a toda la Iglesia, sin detenernos en poner trabas estructurales que sólo demoran el obrar de la gracia, del acercar a Cristo los corazones a través del corazón de su Madre.

Hoy quiero hacerle un pedido al padre Esteban, para que interceda ante Dios Padre: que surjan, como él anhelaba, muchos aliados en la Campaña, misioneros y misionados, que puedan como él, hacer crecer la luz y el fuego de Cristo recibidos en el Bautismo a través de la Alianza de Amor, y así poder transformar e incendiar el mundo con el amor de Dios.

Basilica del Socorro

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