Publicado el 2020-04-16 In Alianza de Amor Solidaria en tiempos de Coronavirus

Oh Señora nuestra…

ALIANZA DE AMOR EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS, Patricio Young •

“Oh Señora nuestra…” Si, les parece extraño, estamos acostumbrados a rezar oh Señora mía… —

En momentos, en que todo el mundo está enfrentando esta pandemia, se hace muy real, evidente y palpable la solidaridad de destinos. Nuestra vida, como nunca, depende de todos. Hoy no hay espacio para el individualismo, el egoísmo o la autosuficiencia. Mi vida depende de ti y la tuya de mí.

Cada cual está preocupado por la familia extensa, que hace un tiempo sólo ve por Internet; o por los vecinos; o por los adultos mayores que no tienen apoyo. También por los que hacen el servicio de limpieza, por las fuerzas de seguridad, por el personal sanitario y tantos que ponen su vida en riesgo por los demás.

Todos dependemos de todos

Esta pandemia, que nos enfrenta con la muerte como nunca, hace evidente que todos dependemos de todos. El virus no tiene fronteras y no discrimina a nadie y por ningún factor. No vale la riqueza, el poder, la sabiduría… Es cierto que los recursos públicos y privados determinan el nivel de las condiciones para enfrentar la pandemia. Pero si en un país o en un sector del país, se expande sin control, al final afecta a todo el país y también al mundo. Qué paradoja: EE. UU. el país más rico del mundo está siendo el más impactado por este virus.

Con esta crisis se nos ha hecho evidente que sólo vale la solidaridad. No hay otra alternativa posible para vivir en esta casa común, que también tenemos que cuidar todos solidariamente. Sí, es la hora de la solidaridad. Dios nos está enseñando que es el único camino posible para la humanidad.

Nuestra Alianza no es un camino individual

De la misma manera nuestra Alianza no es un camino individual. La vivimos y realizamos juntos. Tu alianza y la mía están unidas indisolublemente en la misión común. No olvidemos que es una “Alianza de Amor” y por lo mismo nunca la podrás realizar en solitario, porque el amor es intrínsecamente comunitario; con otros y para otros. El propio Dios representado en la Santísima Trinidad, es en sí amor y comunidad.

Así quiso Dios que fuera el camino de la salvación. En el amor yo me salvo contigo. Por eso el “nosotros” es el lenguaje de la oración de Jesús: el Padre nuestro. Cuando oramos a nuestra madre, le decimos “ruega por nosotros”.

Con y en la oración vamos generando una cultura solidaria. Es desde allí donde se manifiesta nuestra coherencia y consistencia de vida. Recordemos lo que el P. Kentenich nos enseña: que las transformaciones van de adentro hacia afuera. La oración es lo más personal y profundo. Desde allí, también debemos ir construyendo todos juntos este mundo solidario que nos pidió construir.

Orar juntos por los demás

Orar juntos por los demás, sin duda que enriquecerá nuestro carisma, nos recordará nuestra misión de transformar el mundo y hará crecer nuestra solidaridad. En respuesta a este tiempo recemos en plural.

Gracias Señor por lo que hoy nos enseñas. Muy unidos a nuestra Madre, en verdadero espíritu de alianza, nos invitas a orar por el mundo, junto a todos los schoenstattianos de esta tierra:

 

Oh Señora nuestra, o Madre nuestra, nos ofrecemos todo a ti.

Y en prueba de nuestro filial afecto, te consagramos en este día:

nuestros ojos, nuestros oídos, nuestras lenguas, nuestros corazones,

en una palabra, todo nuestro ser.

Ya que somos todo tuyo, oh Madre de bondad,

guárdanos, defiéndenos y utilízanos como instrumentos y

posesión tuya. Amén

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1 Responses

  1. Madre, reina de la salud, madre reina cuenta con nosotros amen!! Ruega por nosotros

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