Publicado el 28. agosto 2019 In Alianza solidaria

Jenecherú – fuego vivo de esperanza

BOLIVIA, Alexandra Kempff •

En este momento que el fuego está devorando parte de las reservas naturales mas importantes del planeta, ¿qué significa tener como lema al “fuego vivo de esperanza”? Nuestros bosques en Santa Cruz están ardiendo incontrolablemente desde hace mas de 20 días, se han dañado ya un millón de hectáreas, nos llegan fotos de animales calcinados, nos asalta a todos la pregunta de qué va a pasar después y estamos a quinientos kilómetros, pero nuestros hijos están respirando humo puro hace días y no hay pronósticos de lluvias… un panorama desolador.

Ermitam, Santa Cruz de la Sierra

Yo siento mucha impotencia, mucho dolor… siento desesperanza causada precisamente por el fuego vivo. Entonces trato de meditar las voces de Dios en medio de esta tragedia: Dios, ¿por qué? ¿Qué nos estás gritando? Estas ya no son voces, ¡son gritos! ¿Qué significa para nosotros ser fuego vivo de esperanza? Yo no quiero ser el fuego que nunca se apaga; yo quiero ser lluvia, yo quiero ser verde, quiero ser un río. Pero no es casualidad que tengamos ese lema para este momento de construcción del santuario y necesito respuestas.

La ambientalista brasilera Marina Silva calificó de “holocausto” este desastre ambiental y ese término me interpeló inmediatamente. Nuestro fundador fue testigo del holocausto de la segunda guerra mundial y en medio del horror él nunca perdió la confianza de niño en brazos de su Madre. Claro, mi fe y mi espiritualidad con suerte podrían caber en la uñita del dedo meñique del padre Kentenich, por eso siento tanta desolación y olvido que la Mater firmó un trato con nosotros y le dimos el Poder en Blanco.

En medio de toda la desgracia, se me escapa ver la mano de Dios en cada uno de los voluntarios que están literalmente dejando todo por tratar de contener el fuego, sin mas equipos que el coraje que solamente se sostiene a través de los miles de personas que activamente están rezando por ellos. Tengo que dejar de pensar en cómo los políticos están tratando de sacar ventaja de la situación porque estamos a escasos meses de las elecciones y me concentro en como la población entera se ha volcado desinteresadamente a recolectar víveres, agua, equipos, dinero, etc. En Santa Cruz pueden no funcionar los intentos de reordenamiento vehicular, pero en cuestión de horas, todos se prestan a colaborar en situaciones de necesidad. A pesar de que soy cruceña, esa virtud nuestra no deja de impresionarme.

El ser fuego vivo nos tocará cuando las llamas físicas se hayan apagado, la adrenalina haya bajado y los corazones se sientan sin esperanza. Nuestro santuario será el refugio y nosotros los portadores de la alegría. ¡No dejemos que nada ni nadie nos quite la alegría!

  • Jenecherú: castellanismo del guaraní que se utiliza en nuestra región para nombrar a las brasas con las que se hace arder el fuego. Es el fuego que nunca se apaga.

 

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4 Responses

  1. Dolor e impotencia hoy….Fuentes de esperanza para el mañana…el difícil mañana. Pero Schoenstatt es hijo de la guerra y del dolor saldrá victorioso y contendrá a muchos!. Fuerza y Oración para que el Buen Padre Dios envíe una poderosa lluvia que acabe con tanto dolor !!!. Aquí estamos con ustedes!!!

  2. Alexandra, ese fuego vivo de esperanza debe estar presto en nuestro interior e ir colmando la copa que la Mater sostiene entre sus manos.
    Dios Padre, Dios hijo , Dios Espíritu Santo y el cálido corazón de nuestra Stma.Madre, nos mantendrán firmes para el momento preciso.
    Estemos alertas, pues aseveras tendremos que brindar una chispa de alegría a cada corazón donde reine la desesperanza.
    Dios nos guarde y la Mater nos proteja.

  3. Gran canto a la esperanza Alexandra. Enhorabuena y gracias. Hablas de una esperanza comprometida y activa hacia los demás, sobre todo con aquellos que tras el dolor y sufrimiento por lo ocurrido han perdido toda esperanza. Eso es Schoenstatt y la misión del P. Kentenich, llevar la esperanza y la alegría a todos los rincones del planeta de la mano de Maria.

  4. Así nos sentimos. Con la fe puesta en Dios que algo grande vendrá.

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