Publicado el 8. febrero 2013 In Alianza solidaria

Tratando de llevar algo de esperanza

BRASIL, Pietro Marramarco Lovato. 27 de enero de 2013, 3 de la madrugada. Es esta hora, los celulares comienzan a sonar en diferentes lugares de la ciudad, con noticias que parecían irreales o falsas, la desesperada búsqueda de señales de vida. En 234 casos, la respuesta “estoy bien” no fue recibida por padres, madres, hermanos, novios o amigos. Un incendio que comenzó por el uso de una bengala y se extendió por la espuma altamente inflamable del aislante acústico en la discoteque Kiss, en el centro de Santa María/RS arrastró a la despesperación a más de mil jóvenes universitarios, militares, estudiantes y trabajadores. La humareda tóxica no permitió a buena parte de ellos tomar aliente para correr hacia la única salida. La mayoría se salvó y, de ellos, muchos incluso regresaron al interior de la boite para rescatar amigos y extraños.

Esas víctimas experimentaron la muerte de una cámara de gas en un campo de concrentración. Científicos ya han demostrado que el principal gas liberado por la espuma usada ilegalmente en el aislamiento acústico, era el cianuro, el mismo usado por los nazis.

Otros jóvenes fueron alcanzados por el fuego. Ya se difunden noticias de verdaderos héroes que ofrecieron su vida salvando amigos y desconocidos.

El domingo la ciudad amaneció en llanto, sorprendido por una tragedia que hasta ahora parece de ficción. Las horas se arrastran desde entonces y la ciudad que era famosa por la alegría de la juventud, las listas de admisión y las caras pintadas, pasó el día suplicando para que la lista de fallecidos fuese menor de lo que realmente era, y cada familia rezaba para que los desaparecidos estuviesen fuera de esa lista: a salvo en algún hospital.

Proporcionalmente, el número de fallecidos en la tragedia de Santa María es más representativo que los muertos del 11 de septiembre de 2001 en Nuva York. Además de los 234 fallecidos del domingo el sábado falleció un joven de 21 años, estaba internado en Porto Alegre. Su hermano mayor acababa de ser sepultado.

Una misión como nunca hicimos antes

Me despertó mi hermano Giovanni abriendo la puerta del cuarto mientras decía que habían más de 20 muertos en un incendio de la discoteque Kiss donde había una fiesta organizada por seis cursos de la Universidad Federal de Santa Maria (UFSM). Fue en la UFSM donde se formó mi padre Thomé Lovato y hoy es profesor y director del Centro de Ciencias Rurales (el que perdió más alumnos), y donde nosotros dos, Giovanni y yo, estudiamos. Por eso la ansiedad por saber de nuestros amigos y compañeros era grandee. En cada contacto, vibrábamos por saber que muchos de ellos no fueron a la disco por obra de la Providencia.

Las noticias de la radio e internet nos dejaron más preocupados porque los responsables del rescate hablaban de por lo menos 200 muertos. La tensión se apoderó de nosotros, y a las 11 de la mañana fuimos al Centro Deportivo Municipal (CDM) con Fernado Herique (Jumas SM) y niñas de la Jufem, para una misión como nunca la habíamos realizado antes: llevar la Virgen Peregrina para confortar a una ciudad entera que lloraba la pérdida de sus familiares, compañeros y amigos. Algunas Hermanas de María fueron a ese lugar y a los Hospitales para rezar con las familias.

Al llegar, el clima era de guerra. Llegaban en todo momento camiones con los cuerpos de las víctimas para ser identificados en uno de los gimnasios del CDM. En la calle las familias vivían una mezcla de esperanza y desolación. Algunos veían que los suyos no estaban entre los muertos y los otros quedaban desconsolados al reconocerlos.

Iniciadas nuestras oraciones, muchas personas comenzaron a acercarse para compartir y afirmar la esperanza de que los mártires ya estuvieran junto a Dios, y pedir fortaleza para los sobrevivientes. La impresión era que la sola presencia de la Madre de Dios en el lugar, estaba ayudando a todos a entender y buscar fuerzas para superar el momento de gran conmoción. En la fila para hacer las identificaciones los misioneros se acercaban a las personas y se ofrecían para rezar con ellos. La emoción de todos era evidente y algunas personas literalmente se abrazaban a la MTA. A las 14.30 volvimos a nuestras casas, pues el mismo dìa ìbamos a celebrar los 25 años de matrimonio de nuestros padres. Mi otro hermano, Tobías, vino especialmente desde Belo Horizonte para esta fecha, que siempre quedará marcada para nosotros…

Pero ni la presencia de nuestra familia,  ni la celebración se vivieron con la característica alegría de nuestra ciudad. Se fue algo de nosotros.

Desde entonces, el espìritu santamariense adoptó el silencio como su expresión principal. En las calles, apenas el ruido de los automóviles. En la UFSM, apenas el sonido de las ambulancias con los heridos del Hospital Universitario… Así, la ciudad va cicatrizando lentamente sus heridas, que marcaron el corazón de todos.

Cálices Vivos

Horas antes de la tragedia en la Boite  Kiss, la Jumas Brasil cerraba la II Misión Cristo Tabor. Por priemra vez, los cuatro regionales pudieron anunciar a Cristo trasnfigurado y glorioso llevando la Virgen Peregrina. El lema “El mundo entero es nuestro Campo de Batalla” nos impulsó para entregar todo a la Madre de Dios, depositando nuestros sacrificios, alegrías y acciones, en el Cáliz que se transformará en Sangre de Cristo. Unidos por la Sangre de Cristo, la conquista del cáliz parece estar cada vez más cerca. Al mismo tiempo que nos acercamos al nuestro, otro cáliz, con el sacrificio de muchas vidas humanas y aparentemente mayor que la capacidad de soportarlo, parece haber sido entregado a Santa Maria.

La tragedia nos lleva a reflexionar sobre lo que Dios podría estar queriendo decir a la cuidad, y a cada uno de nosotros en la Jumas, con tantos jóvenes perdiendo la vida en una ciudad universitaria, que en su propio nombre lleva la devoción a María como su principal característica. Buscando entender en la luz de la Divina Providencia las razones de esto, cito dos señales que me ayudaron a comprender y encontrar un nuevo camino y que de cierta forma pueden ayudarnos.

El primero es una oración del Hacia el Padre y la letra de de la canción “La Labor del Apóstol” del álbun Tiempo de Alianza, del Colegio Mayor Padre Kentenic que dicen: ha llegado la hora de tu amor!

El segundo un mensaje enviado a mi padre  por el señor  Ernest Brandstetter, Hermano de María, que decía; “Nosotros vamos adelante a pesar de las dificultades. Pero el Fundador diría: justamente a causa de los dificultades. En otras palabras, transformamos lo negativo en positivo. Cristo usó la cruz de toda su vida como instrumento de salvación”.

Podemos llevar todo el mundo un mensaje de la Esperanza y la Resurrección

A través de grandes dificultades, como las guerras, el exilio, la vida de nuestross héroes, el movimiento probó ser obra de Dios. En sus pequeños instrumentos, consagrados enteramente a Schoenstatt, la Madre de Dios mostró la fuerza de su Amor. El càliz de esos jóvenes debe transformarse en un impulso para que nosotros, Jumas Brasil, vivamos nuestro Ideal. Vinculados por María, podemos unirnos en oración por las familias y por los que aún luchan por vivir. Con el fuego del Cristo transfigurado podemos llevar un mensaje de Esperanza y Resurreción a todo el mundo. La preparación para Ignis y para la Jornada Mundial de la Juventid es una gran forma de honrar a esas personas que hoy interceden por nosotros junto a Dios.

El espíritu de la Generación Misionera debe ser parte de nuestro ser y actuar y a través de estos acontecimientos podremos  fundar los próximos 100 años de Schoenstatt. Que a través de nuestras vidas podamos ser imágenes de Cristo Tabor y llevar a Santa María y al mundo una Cultura de Alianza.

Fuente: www.jumasbrasil.com.br

Publicado el In Alianza solidaria

Tratando de llevar algo de esperanza

BRASIL, Pietro Marramarco Lovato. 27 de enero de 2013, 3 de la madrugada. Es esta hora, los celulares comienzan a sonar en diferentes lugares de la ciudad, con noticias que parecían irreales o falsas, la desesperada búsqueda de señales de vida. En 234 casos, la respuesta “estoy bien” no fue recibida por padres, madres, hermanos, novios o amigos. Un incendio que comenzó por el uso de una bengala y se extendió por la espuma altamente inflamable del aislante acústico en la discoteque Kiss, en el centro de Santa María/RS arrastró a la despesperación a más de mil jóvenes universitarios, militares, estudiantes y trabajadores. La humareda tóxica no permitió a buena parte de ellos tomar aliente para correr hacia la única salida. La mayoría se salvó y, de ellos, muchos incluso regresaron al interior de la boite para rescatar amigos y extraños.

(más…)