Publicado el 2020-12-26 In Obras de la misericordia, Proyectos, Schoenstatt en salida

Proyecto Encuentro Acoge

ESPAÑA, Pilar de Beas •

Llegaba la Navidad y ya en Adviento comenzamos a preparar las mochilas cargadas de alimentos y ropa de abrigo para nuestros amigos, los más pobres, los que no tienen ni tan siquiera un techo donde cobijarse. —

Se va acercando el gran día de «reparto» en el que nos sentimos como los «Reyes Magos» de Oriente llevando a aquellos que nos esperan el único regalo que van a recibir: las mochilas. Y esta vez van bien cargadas de trabajo, oración y Capital de Gracias, porque las personas con la pandemia y los confinamientos están siendo más solidarias.

Se agotaron las mochilas en varios centros comerciales

Con el dinero recaudado pudimos ir comprando mochilas (dejando varios centros comerciales sin ellas por «agotadas») y comida para rellenarlas, así como camisetas térmicas, gorros, bufandas, ropa interior y hasta jerséis, sudaderas o cualquier tipo de ropa de abrigo que les sirva para paliar el duro invierno que ya ha entrado en nuestra ciudad, con las heladas nocturnas que si para nosotros son duras al salir a repartir, no puedo imaginar lo que tiene que ser para ellos que viven en las calles.

La verdad es que este tiempo de preparación nos acerca más al misterio de la Navidad… ¿No nació Jesús en un humilde portal también en un frio invierno? O al menos así lo imaginamos nosotros. Y así cada mochila que preparamos tiene un recuerdo del Niño Jesús y una motivación porque en cada cara que nos encontremos aparezca esa cara de Jesús Niño diciéndonos: «tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber…»

Desde el santuario a los pobres en la ciudad

Este año partimos de nuestro Santuario de Serrano después de la motivación y la oración.

Había muchas más personas que en años anteriores, con lo que se pudieron hacer muchas más rutas, incluso abrimos rutas nuevas como fue nuestro caso.

Yo iba con unas jóvenes y 2 amigas, una de ellas periodista que quería hacer entrevista a alguna de nuestras personas que se encuentran en situación de calle.

Después de ver a varios y repartir las mochilas la experiencia más impactante de la noche fue ver a un chico de unos 15-16 años que llevaba un abrigo enorme para taparse, aunque no muy abrigado y por dentro no parecía llevar nada, incluso sus pies estaban desnudos con el gran frío que hacía.

Tenía miedo

Nos acercamos a él y salió corriendo. Un negrito que estaba con él nos dijo que vivía en la calle con sus padres y que había salido corriendo para que no llamáramos a la policía porque era menor de edad y tenía miedo.

¡¡¡Tenía miedo!!! No solo frío y hambre, sino también «miedo». Nos dejó bastante impresionadas a todas y decidimos dejarle a su compañero toda la ropa que llevábamos y fuimos a buscarle. Fue como si se lo hubiera tragado la tierra… No le encontramos. Nuestra pregunta fue: «¿quizás una señal? ¿Quizás un» regalo»? ¿Quizás un toque a nuestro corazón para recordarnos que en cada ciudad hay personas que no tienen nada, ni lo más elemental para vivir?»

Nos necesitan cada día

Cada uno tiene que meditar en su propio corazón para escuchar al Señor hecho Niño y pobre para ver que nos pide.

Es fácil que los sentimientos afloren en Navidad, parece que somos más solidarios, más abiertos, tenemos más conciencia para dar un poco de nosotros mismos. De compartir…. Pero estas personas viven todo el año en nuestras calles y nos necesitan cada día.

Gracias a Dios cada día hay más personas que se sienten llamadas a acompañar y ayudar a los más necesitados y ojalá todos aprendamos a ver en cada uno de ellos el rostro del Señor, sin bajar la mirada, sin juzgar y sin valorar, siendo conscientes de que somos todos Hijos del mismo Dios y que tal vez mañana podamos ser uno de ellos.

Encuentro

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