Publicado el 2020-10-11 In Schoenstatt en salida

Construir una comunidad nueva es imposible meramente desde los templos

Entrevista a Sebastián Villarejo, diputado, Paraguay •

A fines de septiembre, se llevó a cabo el “Foro político”, el foro latinoamericano para schoenstattianos en funciones políticas. Como dijo un matrimonio que lo vio y escuchó: “Bendecido comienzo. A por más”. —

Se tomó el desafío de continuar creciendo, profundizando y proyectando lo iniciado, creando una sencilla estructura básica que tendrá un consejo, conformado por los cuatro participantes del primer Foro – Sebastián Villarejo (Paraguay), Miguel Treviño (México), Sergio Giacaman (Chile), Xavier Lazo (Ecuador) y Mayi Antillón (Costa Rica). El asesor es el P. José Luis Correa, iniciador del foro. Christa Rivas (Paraguay) asumió la coordinación y Cristy Santa Cruz, de Paraguay, a quien conocemos por su compromiso con la pastoral carcelaria, es la secretaria ejecutiva.

Hablamos con uno de los panelistas en el foro y ahora miembro del consejo, Sebastián Villarejo, diputado nacional paraguayo. Tiene 36 años, es abogado egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción. Está casado con Silvia Aponte, tienen 3 hijos, y pertenece al Movimiento de Schoenstatt. Es parte del programa de líderes de Fundación Desarrollo en Democracia. Participó del Diplomado en Teoría Política y Gestión Pública ODCA– Fundación Konrad Adenauer en Santiago de Chile en el 2006. Fue miembro fundador de la Comisión Directiva de la Organización Juventud que se Mueve (JQM), secretario y miembro del Consejo Directivo de la Asociación de Ex Alumnos del Colegio de San José.

Sebastian Villarejo

En un encuentro virtual sobre el pensamiento social del P. Kentenich en Brasil, en estos días surgió la pregunta: Como schoenstattianos, ¿somos social y políticamente omisivos? ¿Debemos cambiar algo en consciencia, mentalidad, actuar?

Jesús dijo “He venido a traer fuego sobre la tierra y espero que arda”, es decir, debemos ser fuego y por lo tanto generar una reacción en cadena, corazón a corazón generar transformaciones sociales con la fuerza de nuestras convicciones y perseverancia de nuestro actuar.

Definitivamente, la pedagogía de Schoenstatt nos moviliza a involucrarnos. Construir una comunidad nueva es imposible meramente desde los templos o incluso con acciones apostólicas limitadas a lo religioso, debemos animarnos a salir de la zona de confort propia de cada uno.

Nuestros pueblos, especialmente en Latinoamérica, necesitan cambios urgentes que deben hacerse desde el sector público y las autoridades políticas. Vivimos en un mundo donde la dignidad de la persona está en peligro y no son suficientes las oraciones, debemos actuar y construir un mundo más equitativo con una mirada que ponga a la persona en el centro.

Sobre la consulta de si somos omisivos, no lo sé, no quiero juzgar. Me permito opinar que muchas veces cuando crecemos como movimiento, nos exigimos más y más en liderazgos al interior de nuestras actividades, y eso va condicionando nuestra acción y posibilidades de salir “afuera”. El envío apostólico no puede ser visto solo como gracia sino también como un deber, y por lo tanto, debe ser reflexionado y potenciado en nuestra pedagogía y educación en las diferentes ramas.

Sebastian Villarejos

En el santuario de Lima, Perú, durante un congreso (atrás del obispo)

¿Cómo llegaste a interesarte y entrar en lo político?

Contesto desde dos momentos diferentes: el primero se refiere a involucrar y activar en política sin necesariamente ser candidato; desde joven siempre estuve involucrado en diversas actividades que poco a poco moldearon mi vida. Tanto en el colegio, el movimiento, las misiones u otras diferentes organizaciones fueron haciendo nacer en mí y en muchos otros jóvenes un sentido vocacional hacia lo público. El tiempo me hizo sentir una convicción, en Paraguay no podrá haber cambios reales que mejoren la calidad de vida de la gente si no transformamos la política.

El segundo momento, es cuando tomo la decisión de ser candidato. Les comento dos anécdotas que me impulsaron. La primera, un amigo que me dice “Qué inmensa oportunidad de transmitir un mensaje”, y realmente, decidir un mensaje claro, con las convicciones que uno quiere que se conozcan y vayan construyendo, entusiasma mucho más allá del resultado electoral; lo segundo, en un retiro matrimonial, un sacerdote nos pregunta “¿Qué historia de vida quieren contar a sus hijos?”, viendo a mis hijos de dos años, me hizo reflexionar qué les quiero decir cuando ellos vengan y me pregunten. Y me atrapó mucho más esta historia que hoy estamos, en equipo, intentando escribir.

Hace años, en un intercambio con un alcalde de Argentina, de la Obra Familiar, él compartió su inquietud más grande: ¿Se puede ser político sin ensuciarse, sin caer en corrupción, en las malas prácticas?

Creo firmemente que SÍ. Existen líneas que no pueden cruzarse, y cuando las mismas se vuelven borrosas, sustancial es haber podido sostener las prioridades, tu familia, un equipo fuerte, y la fe. Cuando uno va perdiendo las prioridades, las líneas que nos conducen también van desapareciendo, como diríamos en el movimiento: intentar siempre cumplir el deber de estado es primordial.

¿En la familia de Schoenstatt de Paraguay, hay muchos que se comprometen con lo político, que se dedican a hacer política? ¿Cómo lo hacen?

Creo que en Paraguay hubo una corriente pedagógica muy fuerte de construir liderazgo y salir hacia afuera desde el lugar que le toque a cada uno. Esa pedagogía vino de algunos matrimonios fundadores, y principalmente, en lo que me tocó vivir, especialmente en la Juventud Masculina, sacerdotes que despertaban esa convicción y fuerza para trabajar por un país mejor, por los demás.

¿Cómo surgió la idea de hacer el foro político latinoamericano? ¿Cuál fue para ti la sorpresa más grande en este foro? ¿Quieren seguir con algún proyecto concreto?

Hay una canción del padre Manuel López Naón que dice porque nuestra bandera no se iza en un mástil, está grabada en el alma y en cada misa renace, esta frase o convicción de que somos una comunidad, creo que impulsa a construir lazos y vínculos.

El foro es una idea puesta en marcha del Padre Correa, lo cual es admirable, pues varios habrán pensado en ideas parecidas, pero el desafío es llevarlas a cabo y dar el primer impulso.

Estamos trabajando para dar seguimiento, aunque sea en pequeños pasos, con nuevos foros y momentos de compartir. Sentirse comunidad, sentir el esfuerzo que, en diferentes lugares del mundo, incluso más allá de la fe muchos hacen, siempre es un motivo más para comprometerse y seguir.

¿Cuál es el sueño político de Sebastián? ¿Quién es su modelo a seguir?

Sueño político… mmm… me gustaría formar parte de un equipo que logre incidir de manera concreta y precisa en grandes transformaciones que mejoren la calidad de vida de la gente en mi país y que, de alguna manera, construyamos un mundo más humano. Electoralmente, no lo niego, me gustaría alguna vez ser presidente de la República y así tener el honor de liderar con un equipo esas transformaciones.

Creo que la historia de Nelson Mandela es importante en estos momentos donde aflora el fanatismo, con miradas binarias, enfrentamientos, división; el Mandela que sale de la cárcel, con una visión basada en la unidad, el perdón, el futuro conjunto, la empatía y muchos otros valores, es un importante modelo para seguir hoy.

Estatua de Nelson Mandela en Bloemfontein.

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