Publicado el 5. septiembre 2015 In Campaña, Schoenstatt en salida

Con la «Peregrina del Santuario Original» en la fundación de la Federación de Sacerdotes en Cuba

CUBA, María Fischer entrevista al P. Egon M. Zillekens •

«Cosechamos lo que otros sembraron», dice el P. Egon Zillekens, resumiendo sus experiencias en Cuba, en la fundación de la Federación de Sacerdotes Diocesanos en esta isla llena de alegría, esperanza y ansias ante la próxima visita del Santo Padre, junto al «encuentro» entre este país y los Estados Unidos, fruto, en gran parte de su mediación. «Ver a gente vestida con remeras o pantalones con los colores de la bandera de los Estados Unidos, en plena Habana, parece de película», comenta el P. Egon Zillekens. Las fotos de cubanos llevando la Peregrina en sus manos, no menos…

Volviendo al tema de la cosecha de lo que otros sembraron. “Los otros” son el Padre Carlos Cox y algunos jóvenes del Santuario de Campanario: la Misión Cuba, comenzada en el año 1999. Ellos: son tres jóvenes sacerdotes, el P. Rolando Gibert Montes de Oca Valero, el P. José Gabriel Bastián Cadalzo, y el P. Bladimir Navarro Lorenzo. Participaron en el jubileo de Schoenstatt, y ahora se reunieron con el P. Egon M. Zillekens y el P. Maximiliano Bartel, de la Argentina, para consagrarse oficialmente como primer curso de la Federación de Sacerdotes diocesanos, fundando así la Federación de Sacerdotes de Schoenstatt en Cuba.

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Los frutos de la «Misión Cuba»

«Hace algunos años», cuenta Matías Rodríguez de la «nueva» Misión Cuba, «se inició un apostolado en la rama de Universitarios de Campanario que traspasaría fronteras y personas: la Misión Cuba. En esa época, tres jóvenes chilenos junto al P. Carlos Cox viajaron a La Habana para estudiar e invitar a muchos a conocer Schoenstatt, sellar la Alianza de Amor y crecer en el amor a María. La misión fue un éxito, y numerosos grupos siguieron a esos tres primeros, pero después de un tiempo – en parte por las restricciones del gobierno cubano – se dejó de realizar la misión.

Hoy, muchos años después, vemos los frutos de esos «pequeños» viajes, ya que gracias a ese primer impulso y a la mano de Dios que guía, tres sacerdotes diocesanos conocieron Schoenstatt y dentro de sus parroquias comenzaron a cultivar un estilo mariano y familiar. Esos mismos sacerdotes son los que, en la celebración de los 100 años en Schoenstatt, nos invitaron a volver a Cuba a misionar, ya no en La Habana, sino en la ciudad de Camagüey (en el centro de la isla, con alrededor de 300.000 habitantes) y poder fundar ahí, en de las parroquias, un movimiento vivo de amor a la Mater, de crecimiento espiritual profundo y de forja de líderes al servicio del país y de la Iglesia».

En los «archivos» de Schoenstatt.org hay un mensaje recibido hace tres años que refleja el camino de Schoenstatt en Cuba: «Muchos años hemos estado caminando prácticamente solos, con la presencia de Raymond, que desde Chile nos alienta y nos dice que aunque el camino sea largo la meta es segura. El saber que ustedes también piensan en nosotros, como nosotros en ustedes y el resto de los que en el mundo pertenecen al movimiento, nos reconforta el espíritu. Hoy en la ciudad de Guantánamo realizamos la peregrinación de la Virgen de la Caridad en la víspera de su fiesta, y hoy les será leído su mensaje a los miembros de la familia que asistiremos todos juntos. Reciba un gran abrazo y un saludo especial desde Cuba, la tierra donde la Mater toma su más dulce nombre: Virgen de la Caridad…».

Semillas sembradas, fidelidad, confianza… y la MTA les ha sido fiel.

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Una Iglesia pobre para los pobres

El viaje del P. Egon M. Zillekens con su Peregrina comenzó en la ciudad de Camagüey, donde el P. Rolando ya tiene grupos de Schoenstatt; lo llevó después a la diócesis de Guantánamo, donde trabaja momentáneamente. En ambos lugares, participando simplemente de la vida y del trabajo de un párroco comprometido, el P. Egon Zillenkens experimentó «una Iglesia pobre y de los pobres», una «Iglesia en las casas» – muchas veces el comedor o el living de una familia sirve para celebrar la Sta. Misa: una mesa como altar, un baúl como fuente bautismal -, una Iglesia que está surgiendo, con gente recién bautizada, una Iglesia misionera en espera de la visita del Papa Francisco.  «Hay personas pobres, hay enfermos, y voy a visitarlos»: resumen sencillo y sincero del P. Rolando al hablar de su trabajo. Y la Virgen Peregrina está presente.

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¿Quién soy yo, para que la Madre de mi Señor venga a visitarme?

Y con él va a visitarlos el P. Egon… y va a visitarlos la Peregrina. En cada lugar hay expectativas por la visita del Santo Padre. El Padre Egon dice simplemente: «Esta es la Virgen Peregrina de Schoenstatt. El Santo Padre tiene esta imagen en su mesa de luz».

No hay que explicar nada más. Ella conquista los corazones, provocando la gran pregunta hecha tantas veces por personas enfermas, pobres, presos… y tantos otros «que a los ojos nuestros o del mundo son menos agradables», como dijo el Santo Padre en la audiencia a los Padres de Schoenstatt: ¿Quién soy yo, para que la Madre de mi Señor venga a visitarme?

En la diócesis de Guantánamo, donde visitaron al obispo – por supuesto también con la Peregrina – , llegaron al punto oriental de Cuba, con la Peregrina en sus manos, mirando hacia Haití. Tan cerca. También en Haití está Ella. El obispo que abrió las puertas de la Iglesia de Haití a la Virgen Peregrina y a Schoenstatt, murió en el terremoto devastador de hace diez años. Las semillas sembradas sobrevivieron y siguieron creciendo…

Cerca de Guantánamo hay un sacerdote italiano que atiende nada menos que cuarenta y siete iglesias y capillas. Una Hermana que lo apoya en su tarea pastoral no pudo creerlo: «¡Por supuesto que conozco a la Virgen de Schoenstatt!».

En un gesto tan espontáneo como sencillo, el P. Egon puso la Peregrina en la ermita cercana a la parroquia… «alojada» en la ermita, Ella parece querer decir: ya soy cubana… Cuba ya es mía, son mis hijos, mis aliados, mis misioneros…

El Santo Padre visitará las ciudades de La Habana, Holguín y Santiago de Cuba, en el oeste de la isla, es un viaje considerado histórico, ya que el Papa actuó de discreto mediador en el proceso de deshielo entre La Habana y Washington. «En Santiago de Cuba», comenta el P. Egon, «en cada lugar, en cada rincón se siente que todo se prepara para la visita del Papa, para la Sta. Misa con el Santo Padre. Tomamos una foto – por supuesto con la Peregrina – en el lugar donde estará el Santo Padre en tan solo pocas semanas. Fue un momento muy especial».

La fundación de la Federación de Sacerdotes en la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Santiago de Cuba

Fue en Santiago de Cuba, en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, donde se fundó la Federación de Sacerdotes diocesanos en Cuba. Ella es la Patrona del país, el Santuario es «el corazón de Cuba». Todos van a visitarla. «La devoción llega antes que la oración», dice el P. Egon. Se palpa la fuerza de la religiosidad popular, de la que tanto habla Aparecida.

Muy cerca de la imagen de Ntra. Sra. de la Caridad, los tres sacerdotes cubanos, acompañados por los dos sacerdotes de la Federación – uno de Alemania, uno de la Argentina – y del P. José Luis Correa, de Chile, asesor de los sacerdotes en Latinoamérica, se consagran con ardor y profundidad. Hay dos Peregrinas presentes, pues el P. Bladimir llevó la que tiene desde la Misión Cuba… El regalo del P. Egon a los tres jóvenes pioneros fundadores, no podría ser más adecuado: «Héroes de fuego», la historia de la generación fundadora de Schoenstatt.

La Mater ahora tiene tres héroes de fuego en Cuba.

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Para el Movimiento, para el santo pueblo de Dios

«Todo el tiempo nos acompañó un matrimonio, familiares de uno de los tres», comenta el P. Egon. Algo providencial, dice, pues fue como un signo de que los sacerdotes son llamados a trabajar para el santo pueblo de Dios en Cuba, y para el naciente Movimiento de Schoenstatt.

«¿Necesitan más peregrinas?». Surge espontáneamente la pregunta al final de la entrevista. Los jóvenes de la Misión Cuba llevaron cinco… El P. Egon transmite la oferta de regalarles más Peregrinas, algunas más… y la respuesta del P. José Gabriel muestra que las semillas sembradas realmente cayeron en tierra misionera fértil: «Unas veinticinco para comenzar…».

Con veinticinco peregrinas comenzó la internacionalización de la Campaña de la Virgen Peregrina, hace algo más de treinta años.

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«José, toma al Niño y a su Madre»

Todo se preparó con empeño y alegría en Buenos Aires, Argentina. Pero quedó pendiente una cuestión: ¿como hacerles llegar las imágenes a Cuba? Por correo es algo difícil por la situación en el país. ¿Por la nunciatura? Con alguien que viaje, pero… ¿quien, cuando?

Y justo en el momento de pensar y rezar por una solución, llega otro artículo sobre la gran estatua de San José que será enviada desde Buenos Aires a Cuba, a la catedral de La Habana… ¿Podrá ser que San José haya escuchado una vez más el pedido del ángel: «José, toma al niño y a su Madre»?

Sí, así será: las peregrinas para Cuba saldrán con San José…

Ella quiere llegar y tiene prisa. Cuba ya es suya…y Ella quiere estar con los suyos.

Para lo que siga, Schoenstatt.org ya cuenta con un corresponsal: ¡el P. José Gabriel!

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Fotos y más fotos

 

5 de septiembre de 2015 Cuba

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