Publicado el 27. septiembre 2015 In 100 casas, Alianza solidaria, Schoenstatt en salida

«Anduve como forastero y me dieron alojamiento»: cien casas solidarias, respuesta al llamado del Papa Francisco

PARAGUAY, Maria Fischer y Ani Souberlich •

«Quiero ser muy claro. No hay ningún motivo de justificación social, moral o del tipo que sea para aceptar la falta de alojamiento. Son situaciones injustas, pero sabemos que Dios está sufriéndolas con nosotros, está viviéndolas a nuestro lado. No nos deja solos», dijo el Papa Francisco en su encuentro con personas sin techo en Washington. «Jesús no sólo quiso solidarizarse con cada persona, no sólo quiso que nadie sienta o viva la falta de su compañía y de su auxilio y de su amor. Él mismo se ha identificado con todos aquellos que sufren, que lloran, que padecen alguna injusticia. Él lo dice claramente: «Tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero y me dieron alojamiento» (Mt 25,35)”.

Que la visita a las casas solidarias se transforme en peregrinación

Espera techo.¡Qué bueno que decidimos hace más de un año no parar con las «Cien casas solidarias» al llegar al número anhelado: cien casas para cien familias en condiciones de extrema pobreza, que vivían literalmente en la calle! Con el Año Santo de la Misericordia, el Santo Padre Francisco – a quien le ofrecimos estas casas solidarias como regalo jubilar –, nos convoca a hacer obras de misericordia. Él mismo quiere abrir en cada mes del Año Santo una puerta de la misericordia en Roma, una puerta que simbolice una de esas obras: dar a comer, dar a beber, visitar a los presos, dar alojamiento…

«Me encanta la idea de unir los techos con el Año santo de la Misericordia”, dice Ani Souberlich, «es revitalizar esa Alianza Solidaria actualizándonos constantemente ‘con las voces del tiempo’ pero la meta es siempre la misma, sólo cambia el incentivo para los corazones generosos, de los que hay millones en todo el mundo».

Que en la periferia existencial de las familias carecientes se abran puertas de misericordia, puertas de gracia… que las visitas a nuestras familias se transformen en peregrinaciones, en momentos de gracia, en este Año Santo. «Cierto», me contesta Ani. «A ti la visita te cambió la vida. Era peregrinación.» Tiene razón. Y vuelve a ser peregrinación cada vez que «peregrino» a las 100 casas en schoenstatt.org.

La sonrisa de Luz… de nuevo

Luz escribio GRACIAS«La sonrisa de Luz», la sonrisa de esta niña que vive en una de las casas solidarias y lucha para superar la enfermedad que le impide usar bien sus pies y sus manos, ha tenido una fuerte repercusión. Hace una semana, Ani Souberlich volvió a visitar a la familia. Aquí su historia real:

«Hoy es un día soleado y bellísimo así que me propuse salir a recorrer mi hermosa patria de tierra colorada. Fui a visitar a Luz, le lleve ropitas y algo de víveres. Le dije que tú también le enviabas saludos y habías provisto parte de las ropitas que le llevé. Estaba afuera, sentada conversando con sus padres. Se acercó con un florero con flores hechas por ella con goma eva (EtilVinilAcetato) ¡eran para mí y para ti! le expliqué que tú estabas lejos pero que le sacaría una foto y te la enviaría, entonces volvió a entrar en la casa y me llamó: ‘sácame una foto con esta notita y mándasela a María’, me dijo. Por supuesto no dudé en hacerlo, luego arrancó la hojita de su libretita y dijo «cuando venga dásela”. Me emocionó… así de sencillos son los niños… a su edad no entiende de distancias, no sabe que estás lejos… pero lo tomé y le dije que te lo enviaría por correo. ¡Se le iluminaron sus ojitos cuando supo que te lo daría!

Su mamá ahora sale casa por casa y busca ropa para lavar y así tener algo de dinero, lava la ropa a mano en una gran palangana…. eso es querer superarse, querer salir adelante, así da gusto ayudar. No tiene ni una pileta para lavar la ropa, pero se las arregla para trabajar, su marido hizo una mesada de troncos para que ponga la palangana y pueda así lavar la ropa con más comodidad. Esta semana, si Dios quiere, van a hacer una interconsulta por las piernas de Luz con otro médico. Con lo que les enviaste les alcanza para el pasaje y la consulta, que cuesta bastante. El dinero se los di hace rato, en cuanto lo remitiste…».

Otras trece casas en construcción

Con las donaciones llegadas hasta ahora, se están construyendo otras trece casas, aunque el trabajo está algo demorado por las persistentes lluvias que impiden llevar el material… Igual, ya se compró todo lo necesario, pues hay familias que necesitan un techo… un techo para cobijar, un techo para vivir con seguridad, para progresar en la vida…

«Es la fe la que nos hace saber que Dios está con ustedes, Dios está en medio nuestro y su presencia nos moviliza a la caridad. Esa caridad que nace de la llamada de un Dios que sigue golpeando nuestra puerta, la puerta de todos para invitarnos al amor, a la compasión, a la entrega de unos por otros.

Jesús sigue golpeando nuestras puertas, nuestra vida. No lo hace mágicamente, no lo hace con artilugios, con carteles luminosos o fuegos artificiales. Jesús sigue golpeando nuestra puerta en el rostro del hermano, en el rostro del vecino, en el rostro del que está a nuestro lado«.

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Papa Francisco, en el encuentro con personas sin techo

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La donación necesaria para una casa es 200 € / 250 US$
TRANSFERENCIA A LA CUENTA DE DONACIONES EN PARAGUAY
Ana Esperanza Souberlich Martinez
N° de cuenta: 7.0175419/0
BIC UBBRPYPX
Banco Itaú Paraguay S.A. Asuncion
Paraguay
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M. Fischer
IBAN DE08400602650062268615
BIC GENODEM1DKM
Uso previsto: Un techo para cobijar

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Fotos de las casas solidarias

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