Publicado el 2015-07-10 In Proyectos, Schoenstatt en salida

Escuchar y observar más

ALEMANIA, María Fischer •

“¡Me pillaron!” se refleja en el rostro de Margit R., cuando Gertrud y Norbert Jehle hablaron el pasado 27 de junio, durante el Jour Fixe (“día fijo”: una expresión francesa para definir reuniones periódicas) para ejecutivos en Memhölz, en forma muy práctica y clara sobre el escuchar y el observar; sobre los elementos cruciales en el trato con los empleados y colegas. El pequeño y práctico ejercicio, que le dibujó en la cara el gesto de “me pillaron” a Margit R., en el resto de los participantes despertó desde una asustado “eso no puede ser verdad” hasta un sonriente «esto es algo que realmente debo cambiar». El ejercicio: imaginarse a uno de los colegas, aquel se encuentra en el escalón inferior de mi escala de aceptación. ¿Qué le produce alegría? Y luego de dos minutos para reflexionar, repetir lo mismo con el empleado que me es más simpático.

“Con el primero, sólo se me ocurrió que a él le complace sacarme de mis casillas”, dijo uno y el en el otro caso mencionó a la “simpática colega” a la que le gusta el café y lo fácil que es llevarle una taza. “Al último en mi escala de aceptación le gusta el chocolate, ¡pero ni en sueños se me ocurriría llevárselo!”.

El auto test dio resultado y comprobó una frase del Padre Tilmann Beller: “Cuando le deseo lo mejor al otro demostrándole cierta simpatía, entonces descubro algo más.”

Sencillamente solo observar

Sencillamente sólo observar, en lugar de interpretar de inmediato, sencillamente percibir en lugar de juzgar, no estar nunca de acuerdo con el primer impulso, sino observar detenidamente y preguntarse: ¿qué es lo que mueve al colega? La nueva colega, aquella que en la pausa se sienta sola en una mesa y contesta con monosílabos, tal vez no es una persona solitaria o que no acepta al equipo, sino simplemente podría tener una gran preocupación por un ser querido y no está de humor para conversaciones triviales…

Gertrud y Norbert Jehle utilizaron en su charla varias indicaciones dadas por el Padre Beller durante la formación para el trabajo en el movimiento. Las habilidades básicas de la pedagogía del Padre Kentenich, así dijo Norbert Jehle, que uno simplemente tendría que aprender al hablar de pedagogía kentenijiana e incluso aplicar. “Decimos rápidamente: observar, comparar, recapitular, aplicar”, pero sólo porque sabemos los términos, no implica que los dominemos al observar”.

“A mi me ayudó especialmente el consejo de que uno no es capaz de observar bien, si se encuentra bajo presión o preocupación”, opinó un participante, mientras que otro, luego de un largo intercambio después de la conferencia, opinaba que

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Melanie y Ulrich Grauert, directores de la Academia Internacional Kentenijiana para Ejecutivos (en alemán sus siglas son IKAF), moderadores.

¿Y para qué?

Que la buena y atenta observación produce alegría y que alegra aún más a los colegas y empleados, es algo que los participantes del Jour Fixe entendieron inmediatamente. ¿Pero para qué, salvo para el crecimiento personal?

“De repente uno puede ver el potencial en los otros, se puede fomentar algo, hacer fructificar algo y eso le hace bien a toda la empresa”, así dijeron los oradores. El bienestar de los empleados y colegas significa a la larga el bienestar de la empresa.

“Trabajamos en un campo creativo y casi todos nosotros somos personas creativas o carismáticas, o sea, bastante caóticos, inclusive yo misma”, dijo una empresaria del grupo de participantes. “Y entre ellos se encuentra aquel colega que se irrita terriblemente por cualquier alteración del orden. Y con eso nos molesta a los demás. En algún momento entendí su eterna palabra clave: “minucioso”. Me di cuenta que él se siente feliz cuando todo está bien planeado, todo ejecutado en el orden previsto y todo hecho exactamente como debería ser. Es feliz cuando el resultado es bueno y realmente se ha ejecutado bien. Trataremos de ordenarnos por él… aunque sin él con seguridad la empresa que ya se hubiera derrumbado. Y desde que él sabe que yo lo sé, trabajamos juntos, no siempre distendidos pero siempre muy bien”.

Como siempre, muchos se quedaron más tiempo conversando después de terminado el encuentro, junto a los bocadillos y refrescos. ¡Las conversaciones eran demasiado interesantes! Y en ese momento llegaron los niños, que habían tenido su propio programa durante la tarde, y tomaron agradecidos todas las delicias que sus padres olvidaron de comer por estar tan enfrascados en la conversación. “Eso sólo lo logran los adultos”, así comentó un niño de 11 años. Buena y exacta observación.

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Se puede obtener más información sobre el Padre Tilmann Beller con relación al arte de observar y guiar a las personas, en el nuevo libro (en alemán) de Ingeborg y Richard Sickinger: El principio del crecimiento (en alemán). Leer más.

Otras fechas para el Jour Fixe en: IKAF.de

Original: alemán. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria.

 

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