Publicado el 26. mayo 2015 In Alianza solidaria, Schoenstatt en salida

Somos Burundi

SUDÁFRICA, Sarah-Leah Pimentel •

Desde hace algún tiempo se ha producido un creciente malestar en Burundi. Elogiado como todo un éxito a mediados de los años 90 por emerger de una sangrienta guerra civil a una democracia pacífica, el dorado cuento de hadas de Burundi ha llegado a su fin. Hace unos meses, los primeros rumores de que no todo estaba bien en el pequeño país comenzaron a aparecer. Los susurros se convirtieron en rumores, los rumores se convirtieron en miedo, el miedo hizo resurgir los oscuros recuerdos de los días de guerra y tensiones étnicas. Las primeras personas comenzaron a irse del país dirigiéndose a la vecina Ruanda, República Democrática del Congo y a Tanzania.

Refugiados de miedo

BurundiRefugeesEn Burundi parecía que el tiempo se había detenido, mientras la gente esperaba a ver que iba a pasar. El problema, es que este es un año electoral. La Constitución establece que el presidente sólo puede gobernar durante dos mandatos. Muchas personas sienten que Pierre Nkurunziza ha cumplido su tiempo en el cargo. Apelando a un tecnicismo en la Constitución, el presidente afirma que aún puede ser reelecto por un nuevo período a finales de junio.

El 26 de abril los residentes de la capital, Bujumbura, salieron a protestar porque consideran ilegal un tercer mandato. En pocos días, por las calles de toda la ciudad se levantaron barricadas y se produjo una especie de guerra entre la policía y los manifestantes. El ejército tuvo que actuar como una especie de amortiguador entre la gente y la policía, incrementando las tensiones. Mientras tanto, el número de refugiados aumentó a 10.000 luego a 20.000 y a principios de la semana pasada, cerca de 3.000 personas al día se iban del país, temiendo un posible violento conflicto étnico.

Un golpe de Estado fallido

El 13 de mayo, el presidente viajó a Tanzania para reunirse con los líderes regionales en la búsqueda de una solución a las tensiones. Un general del ejército aprovechó la ausencia del presidente y dio un golpe. Esto dividió el ejército. Una batalla militar comenzó para tomar control de la emisora ​​radial estatal. Quien controla la estación de radio, controla el país. Pero también era necesario detener el flujo de la comunicación y así, por la tarde del 14 de mayo casi todas las emisoras privadas habían sido atacadas, incendiadas y sus equipos destrozados. Milagrosamente la emisora ​​católica Radio María sigue transmitiendo.

Un día después, la facción del ejército leal al presidente fue capaz de restablecer el orden, el golpe fue aplastado y el presidente regresó. Para desalentar cualquier otra disidencia, las fuerzas gubernamentales han tomado medidas drásticas contra todos los medios privados, los activistas de la sociedad civil, la facción del ejército que se alió con el líder del golpe, y los manifestantes han sido calificados casi como traidores. En Bujumbura está empezando una masiva represión. El 19 de mayo, la policía abrió fuego contra los manifestantes, y los soldados trataron de protegerlos.

Por lo que el número de refugiados aumenta. La ONU dijo que para el 18 de mayo, más de 105.000 burundeses habían cruzado las fronteras. El cólera ha estallado en uno de los campos de refugiados de Tanzania. Ruanda está preocupado por los efectos políticos de la absorción de miles de refugiados. Existe el temor de una hambruna inminente.

En Burundi se ha gestando un conflicto y parece que las cosas sólo pueden empeorar en lugar de mejorar. A menos que miremos lo que está ocurriendo con los ojos de la fe.

Que haya manos solidarias

Unámonos en oración y pidamos a nuestra Santísima Madre, que se ha establecido en los Santuarios de Burundi, que proteja a los hijos de esta tierra herida, que ha visto tanto derramamiento de sangre en los últimos decenios. Que el Espíritu Santo guíe a los líderes regionales para ayudar a Burundi a encontrar una solución pacífica. Que haya manos solidarias para llegar a las muchas personas desplazadas que han abandonado sus hogares por temor a una posible masacre. Oremos por un milagro para que las tensiones no deriven en un conflicto étnico.

Oremos y actuemos en Alianza solidaria con el pueblo de la región de los Grandes Lagos.

No nos hundamos en la desesperanza de las miles de personas anónimas que han sido desplazadas o de aquellos que no están escuchando los signos de los tiempos. En tal caso, consagremos cada persona cuya vida ha sido afectada por este drama a nuestra Madre y Reina, que siempre reinará victoriosa.

Somos Burundi.

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Original: inglés – Traducción: Susana A. Llorente, Buenos Aires, Argentina

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