Publicado el 3. febrero 2016 In Segundo siglo de la Alianza

Tres preguntas…sobre Schoenstatt en el segundo siglo de la Alianza de Amor (48)

Hoy responde: Werner María Philipps, viudo, padre de tres hijos, de profesión abogado y notario en Gelsenkirchen-Buer. Es miembro del curso 16º de la Federación de Familias en Alemania. Mis padres ya pertenecían a la Federación de Familias. Fui jefe del Movimiento de estudiantes de Schoenstatt y guía de muchas peregrinaciones de estudiantes a Schoenstatt, mientras estudiaba Derecho en Münster; un sesentaiochista. En aquel tiempo agitado, de cambios sociales radicales, pude experimentar al P. José Kentenich como mi padre espiritual. En él encontré la orientación para mi vida. Estoy comprometido como voluntario con el consejo parroquial local y soy presidente de la junta directiva de los hospitales católicos.•

Después de un año de peregrinar por el segundo siglo de la Alianza de Amor… ¿cómo sueña este Schoenstatt en su ser, en su estar en la Iglesia y en el mundo, y en su quehacer?

Vivimos en Europa en una atmósfera de pérdida de fe, llena de iglesias vacías e iglesias que se cierran. La Iglesia oficial lucha por encontrar soluciones. Los schoenstattianos rezamos cada mañana: “Usa de nosotros según tu voluntad, haz que por Schoenstatt vuelvan a llenarse las amplias naves de la santa Iglesia…” ¿Cómo va a suceder esto? Se exige nuestra contribución activa para la renovación de la Iglesia, para la conformación de un nuevo orden social cristiano.

Nuestro padre – José Kentenich – nos enseña el camino. Celebramos este año el 50º jubileo de la Alianza de Amor con el Padre Celestial, que él instituyó el 30/10/1966 en el santuario de Colonia, para toda la familia de Schoenstatt. Él anunció el mensaje de salvación de Dios, como el Padre amoroso y misericordioso, para un tiempo que tiene miedo de Dios.

Él señala la Alianza de Amor con la Santísima Virgen como el camino más seguro y rápido hacia la Alianza de Amor con el Padre Celestial. El sentido de la Alianza de Amor con la Virgen es:

Expresión, seguro y medio, para sellar la Alianza de Amor duradera e indisoluble con el Padre Celestial.

Sólo puede ser un regalo de la Divina Providencia el hecho de que el Papa Francisco haya declarado el Año Santo de la Misericordia coincidiendo con nuestro jubileo de la Alianza de Amor con el Padre Celestial. La fundamentación al respecto:

“La Iglesia percibe la imperiosa necesidad de anunciar la Misericordia de Dios.”

Mi sueño es que Schoenstatt, en su ser, en su estar en la Iglesia y en el mundo, y en su quehacer, desarrolle una contribución activa. Tenemos una misión y debemos cumplirla.

Para llegar a cumplir este sueño ¿qué tenemos que evitar o dejar?

No podemos escondernos, tenemos que vivir con valentía nuestra espiritualidad. Confiar en Dios, no ser miedosos.

Para llegar a cumplir este sueño ¿qué pasos concretos debemos dar?

Cada uno de nosotros tiene nuevas exigencias cada día:

  • Vivir el día a día en la confianza en Dios.
  • Vivir a diario una relación viva con el Padre Celestial amoroso y misericordioso, en Alianza con Él.
  • Irradiar con nuestro ser, en el ajetreo e inseguridad diarios, el cobijamiento en el amor misericordioso del Padre Celestial.

Deseo que desde Schoenstatt se produzcan muchos aportes al año jubilar y al Año Santo de la Misericordia. Que en el segundo siglo de la Alianza de Amor original, se busquen nuevas vías para anunciar el amor misericordioso de Dios, nuestro Padre Celestial.

Ese aporte se celebra en verano de 2016, del 31/07 al 06/08; una peregrinación de varios días caminando con el tema “Confianza en Dios”.

Una iniciativa de la Federación de Familias de Schoenstatt. Un camino de peregrinación para personas con gran anhelo de experimentar personalmente el amor de Dios, experimentar a través de personas a Dios como Padre Misericordioso; buscar el encuentro: recíprocamente y con personas en el lugar.

Una peregrinación para familias con niños, jóvenes, personas individuales y grupos, desde el Santuario de Colonia a la Puerta de la Misericordia del Santuario Original. Una peregrinación para participar…

Original: alemán. Traducción: María Paz Leiva, Madrid, España/ss

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