Publicado el 31. Octubre 2015 In Segundo siglo de la Alianza

Tres preguntas… sobre el Schoenstatt del segundo siglo de la Alianza de Amor (46)

Hoy contestan Sonia Zárate y José Antonio Zaracho: Estamos casados hace 31 años, tenemos 3 hijos: José Emilio (28), José Roberto (23) y María Florencia (19). Pertenecemos a la Rama Familiar de la Diócesis de Encarnación, y actualmente estamos cumpliendo el encargo de ser jefes de la Rama Familiar y postulantes del 1er Círculo de la Liga Apostólica •

A un año de peregrinar por el segundo siglo de la Alianza de Amor… ¿como sueña este Schoenstatt en su ser, en su estar en la Iglesia y en el mundo, y en su quehacer?

Al cumplirse ya un año de este nuevo caminar por el segundo siglo de Schoenstatt, nos sentimos cada vez mas convencidos de que este es nuestro lugar, que es donde queremos estar y ser instrumentos vivos de la Mater y de su Hijo Jesús; cada vez nos sentimos más enamorados de nuestro Padre y Fundador y con mucha sed de seguir conociéndolo más y más.

Soñamos, en lo más profundo de nuestro ser, que podamos todos juntos construir la Nación de Dios que el Padre soñó y que así seamos una gran familia unida en Cristo Jesús, cobijados bajo los brazos maternales de la Mater; que podamos ser reflejos de santidad para irradiar al mundo, que por ese testimonio de vida que podamos dar, volvamos a llenar las naves de nuestra Santa Iglesia, y que no seamos nunca cristianos tibios o tristes, que la alegría sea nuestra bandera para conquistar corazones para Jesús, para la Iglesia.

Por ello tratamos cada día de santificar nuestro trabajo, que también en ello se refleje que somos schoenstattianos. Para ello ponemos en práctica las enseñanzas de nuestro Padre y Fundador, ofreciendo todo como aportes al capital de gracias de nuestro Santuario del trabajo. Lo hemos conquistado y lo bendijo el P. Antonio Cosp en julio de 2014.

Para llegar a cumplir este sueño ¿que tenemos que evitar o dejar?

Para llegar a cumplir este sueño ¿qué pasos concretos debemos dar?

Para llegar a cumplir este sueño de construir la Nación de Dios, debemos hacer realidad la santidad de la vida diaria: constituir familias arraigadas en la fe, vivos miembros de la Iglesia, conocer realmente nuestro catecismo, encarnar los valores éticos y morales, saber ver a nuestros hermanos más débiles y necesitados y socorrerlos; no ser jueces de los demás sino vivir y reflejar el espíritu de nuestro Fundador.

Los pasos que debemos dar para logar esto es autoeducarnos cada vez más y más, utilizar todas las herramientas que el Padre Kentenich puso en nuestras manos; buscar que cada rama – los pioneros, las juventudes, las profesionales, todas las ramas de la Liga, las federaciones, las acciones apostólicas – tengamos una formación integra incluso desde catequizar a cada uno, para que seamos capaces de defender nuestra fe y a nuestra Santa Iglesia ante los demás; que nos formemos para ser santos de la vida diaria en el estado al que el Señor nos pensó para esta vida terrenal. Y que seamos capaces de lanzarnos inclusive al vacío para defender nuestros ideales como schoenstattianos y, si fuere necesario, refundar hoy, mañana y siempre….

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