Publicado el 5. agosto 2015 In Segundo siglo de la Alianza

Tres preguntas…sobre el Schoenstatt del segundo siglo de la Alianza de Amor (37)

Hoy contesta: Padre Elmar Busse (*1951). Él conoce a Schoenstatt desde su infancia, porque sus padres estaban en el primer curso de Federación de Matrimonios en la RDA (República Democrática Alemana). El Centro de Schoenstatt Friedrichroda en la región de los Bosques de Turingia (Santuario bendecido en 1954) era su hogar espiritual. De la necesidad vivida de no tener sacerdotes para la juventud de Schoenstatt, tomó la decisión, junto a otros aventureros estudiantes de teología, de fundar la comunidad de los Padres de Schoenstatt en la Alemania Occidental. Esto se hizo realidad después de un largo tiempo de preparación, el 18 de junio de 1978. En 1980 fue ordenado sacerdote en Erfurt y pasó 10 años trabajando en la pastoral de parroquia. Después de la reunificación de Alemania, llegó a Schoenstatt para trabajar con la Juventud Masculina. A partir de 1991 ayudó a fundar la Rama Familiar en la República Checa, desde 1992 hasta el 2003 trabajó en Austria. Como autor de libros, orador, consejero matrimonial y predicador de radio, él es conocido por mucha gente •

A medio año de peregrinar por el segundo siglo de la Alianza de Amor… ¿Cómo sueña a este Schoenstatt en su ser, en su estar en la Iglesia y en el mundo, y en su misión?

Schoenstatt en Alemania es similar a los Beatles antes de 1963. Ellos ya tocaban buena música desde sus comienzos, con la banda de la escuela de John Lennon en 1956, y tuvieron sus primeras actuaciones en fiestas privadas y en eventos escolares. Sin embargo, el éxito definitivo de los Beatles no fue hasta el 13 de octubre de 1963, con su actuación en la popular emisión ATV Sunday Night at the London Palladium, que fue vista por quince millones de personas.

Schoenstatt en Alemania tiene un problema de marketing. Las reacciones al final de los eventos son buenas; algunas veces se combina con la pregunta de reproche: ¿por qué hasta ahora nunca hemos oído hablar de Schoenstatt? Por eso, sueño que la madura competencia en el trabajo con familias y juventud, como también en el ecumenismo, sea “descubierta” y podamos encontrar la salida de nuestra existencia de nicho. Una y otra vez se ha alabado la facilidad de manejo, la cercanía de vida, la comprensibilidad y la orientación hacia soluciones de problemas tanto de nuestras revistas, como de nuestros encuentros. ¿Por qué tenemos éxito con estas cualidades solamente de vez en cuando?

Para cumplir este sueño ¿qué tenemos que evitar o dejar?

Nuestro Padre Fundador subraya, y con razón, el equilibrio entre el apostolado del ser y el apostolado del actuar. En la realidad actual, experimento a menudo el mal uso del apostolado del ser como una disculpa para no tener que hacer un apostolado activo. Si fuéramos miembros de las Comunidades de Charles de Foucauld, esto estaría bien porque él renuncia deliberada y reflexivamente al apostolado directo.

Pero Kentenich quiso que Schoenstatt fuese un movimiento apostólico y así lo fundó.

El Padre Menningen ya habló años atrás, sobre la cercanía federativa y la amplitud apostólica. Pero la estructura federativa – la que el fundador quiso tener claramente anclada en su obra – siempre lleva a “provincialismos” mentales con muchos pequeños reinas y reyes. “Capacidad de alianza y voluntad de alianza” son elementos que el Fundador exigió como actitud fundamental en todo schoenstattiano.

¿Cuán grande es la disposición de aprender, aprovechando las buenas experiencias de las diócesis vecinas? Algunos signos de esperanza que indican la buena dirección son, por ejemplo, el Camino de Matrimonios que ha surgido y ha sido bendecido en varias diócesis, o las Fackellauf (Carrera de antorchas) desde Rokole hacia Brno (República Checa).

Para llegar a cumplir este sueño ¿qué pasos concretos debemos dar?

Cuando miro el calendario de eventos del Movimiento de Schoenstatt en Alemania, tengo la impresión de que hay una serie de “trajes a medida” individuales. Invertimos demasiado en la “investigación y desarrollo” y muy poco en la “comercialización” de lo que ya se ha desarrollado. Además, sería de gran utilidad la estructuración modular de los elementos individuales de nuestra espiritualidad para una mejor propagación. Por ejemplo, ¿no podría haber un grupo de 100 jóvenes adultos capacitados para realizar un seminario un fin de semana con el tema: cómo encontrar mi ideal personal? ¿Cómo puedo vivir con eso? – Sólo eso, ¡pero este tipo de seminario se podría ofrecer en toda Alemania 30 veces en el año! No es la idea formar un joker o un comodín para utilizarlo para todo.

Los sitios www.spurensuche.de y www.hoffnungsvoll-leben.de (portales que se inspiran en la espiritualidad de Schoenstatt) tienen ahora una gran cantidad de voluntarios que aportan contenidos. Campamentos, Día de la Mujer, Días de Primera Comunión se ofrecen en varios centros schoenstattianos. Pero otro tipo de encuentros – aunque sean buenos – no se ofrecen. Si en el año 2012 hubo 47.161 bodas católicas en Alemania, ¡entonces debería ser posible ofrecer otros cursos más, además de los tres cursos de preparación para el matrimonio que ofrece la Rama Familiar de Schoenstatt! Probablemente desde 1975, quizás incluso antes, el movimiento familiar ofrece cursos de varios días; y los veteranos de antaño no se cansan de repetir, que las herramientas teóricas y prácticas que recibieron en aquellos días, fueron de gran ayuda para superar aquellos accidentes que el camino del matrimonio y de la familia traen consigo.

Se necesita reforzar la voluntad para el proyecto. Muchos schoenstattianos trabajan en sus parroquias para tener el nivel de fe que se necesita. Eso merece respeto y debe seguir manteniéndose. Pero este apostolado no se percibe como un apostolado schoenstattiano, sino como una actividad del señor X o de la señora Y. Tenemos colegios de Schoenstatt en Vallendar y en Kempten, tenemos Academias de Familias. Allí se puede decir: “¡Ven y mira!” Pero comparado con el gran tamaño del movimiento, esto es muy poco. En el Jubileo nos demostramos a nosotros mismos que somos capaces de ganar y motivar a varios cientos de schoenstattianos alemanes para un proyecto conjunto – la celebración del Jubileo. ¿Acaso no podría esta creciente confianza motivar y animar a grupos individuales, a hacer frente a un proyecto común? No siempre tienen que ser colegios.

Original alemán. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria

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