Publicado el 19. agosto 2015 In Segundo siglo de la Alianza

Tres preguntas… sobre el Schoenstatt del segundo siglo de la Alianza de Amor (39)

Hoy contesta: el P. Esteban Casquero. Pertenece al Instituto Secular Sacerdotes de Schoenstatt. Desempeña su labor pastoral en la zona sur de la Provincia de Buenos Aires – Argentina (Coronel Dorrego y Monte Hermoso con sus pueblos aledaños). Pertenece a Schoenstatt desde su juventud, en que fue miembro de la Juventud Masculina. Desde allí, comenzó su Camino de Alianza en el corazón del Santuario de las Nuevas Playas, Mar del Plata. “He vivido momentos hermosos en la vida de Schoenstatt y la Iglesia, he tenido mis momentos de Dachau, pero siempre experimenté la protección de la Mater… lo que me ha impulsado a seguir ‘tirando de su carro de triunfo'” •

A medio año de peregrinar por el segundo siglo de la Alianza de Amor…¿Cómo sueña este Schoenstatt en su ser, en su estar en la iglesia y en el mundo, y en su quehacer?

Sueño con un Schoenstatt que sea Familia, donde los vínculos se vivan realmente entre los miembros-hermanos. Donde co-participando en la tarea de convidar la Alianza de Amor, atraigamos a muchos porque nos ven así… Familia.

Familia Heróica: Sueño con hombres y mujeres heróicos, donde cada uno se preocupa por la vida y el crecimiento del otro. Donde no hay excluidos sino aliados. Familia que sale a buscar Aliados…, se arriesga como nuestro Padre y Fundador que, como Profeta, se animó a dar pasos que, para su época, eran demasiado “audaces”, “imposibles”, pero justamente ‘la misión de profeta lleva consigo la suerte de profeta, aunque un salto mortal siga al otro’. “Prefiero una Iglesia accidentada por salir, que una Iglesia enferma por encerrarse” (Papa Francisco – 18 mayo 2013)

Familia Comunión: Sueño con una Familia donde cada “columna” vela por la fecundidad de la otra. Donde cada Instituto, Federación y Liga, muestra el “abanico de realidades vocacionales que tenemos dentro de nuestro carisma schoenstattiano”, acompaña a la persona en su propia realidad de “llamado” y la guía hacia aquellos que la orientarán para que se realice. Una confederación de fuerzas apostólicas vivas, atravesadas por el vínculo del amor fraterno. Una Familia Comunión donde no hay celos apostólicos sino preocupación por generar apóstoles celosos por el Reino del Padre. “Caminemos juntos todos, cuidémonos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño: ¡Cuídense! Cuiden de la vida, cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos. Que no haya odio, que no haya peleas, dejen de lado la envidia y no le ‘saquen el cuero’ a nadie” (Papa Francisco – 19 mar. 2013)

Familia Eclesial: Sueño con un Schoenstatt inserto en las Parroquias, vivificando la vida de las realidades e instituciones parroquiales. Una Familia de Schoenstatt que se ofrece al Sacerdote del lugar para lo que él necesite. “Usa de nosotros según tu voluntad; haz que por Schoenstatt vuelvan a llenarse las amplias naves de la Santa Iglesia y que alabanzas circunden tu trono. Si deseas, puedes dedicarnos al trabajo, puedes mandarnos cruces, penas, dificultades. En el éxito o en el fracaso, anunciaremos siempre tu amor” (Hacia el Padre, 8)

Para llegar a cumplir este sueño, ¿qué tenemos que evitar o dejar?

  • Broncas, celos, rencores, diferencias, caretas (máscaras), ‘balconeadas’, para ser misericordiosos. Aceptando al otro como nos acepta el Padre.
  • Egocentrismo y preferitismos: No creernos que somos mejores que los otros e imprescindibles. Que solo nosotros podemos llevar adelante la tarea encomendada por nuestro Padre y Fundador. Que somos los predilectos del Padre mientras que los demás solo comen migajas caídas de nuestra mesa y que no se pueden sentar en ella. No creerse imprescindibles. Al sellar nuestra Alianza con la Mater, nos hacemos corresponsables y coherederos de la misión de nuestro Padre: “Padre vamos contigo, nuestro corazón en tu corazón, nuestro pensamiento en tu pensamiento, nuestra mano en tu mano, Padre, tu herencia nuestra misión”.
  • Hermetismo columnístico: Cuando pensamos que ‘los demás no deben conocer los acentos que tenemos como Comunidad, o lo que el Padre Fundador pensó para nosotros’. Compartir nos hace comprender al otro e identificar los dones que Dios Padre ha regalado a cada columna de Schoenstatt para enriquecernos y enriquecer a la Iglesia.
  • Asesoramiento verticalista: El Asesor/a es quien “decide”. Pues en Schoenstatt, el Asesor debe asesorar y “no imponer” (despierta vida en el otro y la alienta). Aconseja, sirve a la vida siguiendo aquel principio de nuestro Padre y Fundador: “Obligaciones, las menos posibles; libertad, toda la posible, pero sobre todo, máximo cultivo del espíritu”. Respeta y valora las opiniones contrarias. Sabe callar y respetar sin ser irónico con la idea del otro.

Para llegar a cumplir este sueño, ¿qué pasos concretos debemos dar?

  • Hacer nuestra siempre la misión del Santo Padre e insertar esta “voz del tiempo” en las corrientes de vida de nuestro Schoenstatt Internacional.
  • Trabajar mancomunadamente, compartiendo las tareas apostólicas entre las columnas de Schoenstatt. Velar por el crecimiento del otro. Estrechar vínculos de amor fraterno. Generar más proyectos entre comunidades masculinas y femeninas dentro de Schoenstatt. Que los demás vean que podemos trabajar juntos, que nos valoramos y respetamos.
  • Audaces en el riesgo… salir más. No sólo en las Misiones de jóvenes o familiares. Cada schoenstattiano debe hacer suyo el encargo del Santo Padre… “salir a las periferias de todo tipo” (existenciales y concretas).
  • Priorizar la Campaña de la Virgen Peregrina… Es una Campaña en la que todos deberíamos involucrarnos. Llevar a la Mater a la casa de la gente y no esperar que la gente venga a la casa de la Mater (Santuario). Sin duda que la gente, una vez que la conoce a través nuestro, buscará llegar hacia donde está la fuente de la Gracia… nuestro amado Santuario.
  • Que la Familia Internacional siga haciendo suyo el “pedido de nuestro Padre y Fundador” del Centro Internacional en Belmonte… Hasta ahora, falta que nuestra Familia de Institutos, Federaciones y Ligas hagan propio este ideal. No es tarea solo de los Sacerdotes Diocesanos… Estar en Roma es tarea de todos y sostener las obras que allí se están realizando es tarea de todos.

NOTA: Quiero agradecer al equipo de Schoenstatt.org la posibilidad que nos dan a todos de poder expresar libremente lo que está en nuestros anhelos y corazones. Que nuestra Familia Internacional asuma y concretice lo que se vivió en el Jubileo de los 100 años de Schoenstatt.

Bendiciones, su P. Esteban

Etiquetas: , , , , , , , , ,