Publicado el 25. julio 2015 In Segundo siglo de la Alianza

Tres preguntas… sobre el Schoenstatt del segundo siglo de la Alianza de Amor (35)

Hoy contesta: Carlos E. Barrio y Lipperheide, abogado, egresado de la Universidad Nacional de Buenos Aires (1981), especializado en derecho empresario y financiero. Estudió negociación en Argentina y Harvard, mediación en la facultad de derecho de la UBA, y coaching ontológico en el Instituto de Estudios Integrales. Es director del programa de coaching de INICIA, organización sin fines de lucro dedicada a dar cursos de capacitación a nuevos emprendedores. Escribió el libro “Vivir la empresa en forma orgánica”, que busca aplicar la cosmovisión de José Kentenich a las empresas, y los libros “El Rosario del trabajo y la vida” (con prólogo del P. José María García), y “Trabajar orando”, y además es autor de varios artículos en Schoenstatt.org sobre la aplicación de la pedagogía kentenijiana en el ámbito empresarial. Es casado y padre de dos hijas, pertenece a la Obra Familiar de Schoenstatt, y coordina la sección Argentina del Centro Iberoamericano de Empresarios y Ejecutivos de Schoenstatt, CIEES •

A medio año de peregrinar por el segundo siglo de la Alianza de Amor… ¿Cómo sueña este Schoenstatt en su ser, en su estar en la iglesia y en el mundo, y en su quehacer?

Sueño con un Schoenstatt que aporte al mundo de hoy y a la Iglesia su propia originalidad. Ser más nosotros mismos en la Iglesia y el mundo.

Sueño con un Schoenstatt que se renueve a sí mismo y que no tenga miedo a seguir todas las líneas que nos trazó nuestro Padre Fundador, con toda la novedad que tienen.

Sueño que seamos un faro de luz valiente como lo fue el Padre José Kentenich, nuestro Fundador, asumiendo los riesgos que se presenten.

Para llegar a cumplir este sueño, ¿qué tenemos que evitar o dejar?

  • Ser “mecanicistas”. Este riesgo es permanente y fácilmente el mundo y nosotros caemos en él por la forma de ver y vivir la realidad.
  • Vivir de las formas sin vida.

Para llegar a cumplir este sueño, ¿qué pasos concretos debemos dar?

  • Vivir profundamente las tres gracias del Santuario: 1) el cobijamiento (como fuerza centrípeta), es decir, como gracia que nos lleva al Santuario, hacia el Padre a través de María. Nos lleva a nuestro Santuario del corazón, a nuestro Santuario hogar y a nuestro Santuario del trabajo. Allí nos sentimos como en el monte Tabor. Debemos vivir de nuestro Santuario, sentirnos cobijados, en nuestro hogar. 2) A partir de allí debemos ser cera blanda en manos de María, y del Padre para ser transformados y 3) si verdaderamente fuimos transformados saldremos hacia el mundo a transmitir nuestro carisma (fuerza centrífuga). Debemos vivir de la dinámica de estas tres gracias: la centrípeta, la transformadora y la centrífuga.
  • También debemos trabajar profundamente en nuestro carisma. Tenemos que ofrecerle al Papa Francisco nuestra propia originalidad. Y en este sentido tenemos que leer en clave kentenijiana los documentos del papa y preguntarnos por ejemplo, ¿qué podemos aportar a la Exhortación “Evangelii Gaudium” y “Laudato si” desde Schoenstatt? No es cuestión de sólo asumir sus valores y principio, sino de reexpresarlos desde nuestra propia originalidad. No sólo debemos estudiarla y aplicarla como buenos católicos. Debemos también hacer nuestros aportes y acentuaciones desde nuestra cosmovisión, porque si no correremos el riesgo de vivir masificados, de ser católicos “mecanicistas” y no orgánicos. Esto nos llevará a preguntarnos ¿Qué es lo propiamente nuestro? ¿Cuál es nuestra misión? ¿Cuál es nuestro aporte original? Y allí debemos trabajar para hacer nuestro propio aporte.

Foto Carlos

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