Publicado el 22. Marzo 2017 In Belmonte

Una tarde de retiro en la escuela de María, experiencia en Belmonte

ROMA BELMONTE, Por P. Rolando Montes de Oca •

Los padres de la Iglesia describieron la cuaresma como una subida hacia el monte de la Pascua. Una escalada de cuarenta días donde se hace necesario renovar fuerzas para no abandonar la marcha ni equivocar el sendero. El pasado domingo 19 unos 30 schoenstattianos nos encontramos en el Centro Internacional de Belmonte para caminar con María, aprendiendo en su escuela a permanecer de pie junto a la cruz.

Fuimos acogidos por la Hermana Giulia. En su bienvenida, la Hermana de María aludiendo al evangelio de la Samaritana, nos hacía notar el gran pozo de gracias y encuentros que es para nosotros el Santuario de Schoenstatt.

Encuentros que dejan vida dentro

La reflexión central a cargo del P. Marcelo Cervi, rector del Santuario, estuvo inspirada en una plática del P. Kentenich: “Venimos a rezarle a María, a estudiar su vida aprendiendo de ella y a ofrecerle nuestro capital de gracias” (…) “somos una familia con un carisma especial, tenemos un tesoro aún por descubrir, aprovechar y compartir” … El mensaje, que invitaba a la oración, apuntaba, además, a la misión de la familia de Schoenstatt en Roma.

En un segundo momento el P. Marcelo hizo la presentación de la edición italiana “ad experimentum” de una selección de oraciones del “Hacia el Padre”. El rector invitó a los participantes a expresar sus impresiones sobre la actual traducción, a fin de realizar un día no lejano la edición mejor posible en lengua italiana y completa de “la carta magna” de nuestra espiritualidad.

Como una suerte de estreno comunitario del “Hacia el Padre”-  con el título original en Alemán,  Himmelwärts = “hacia el cielo”, conservado en la actual edición italiana- el P. Rodrigo Da Rosa, sacerdote diocesano del Instituto, presidió el rezo del “Via Crucis del Instrumento”. Oración que culminó con un tiempo más profundo de oración ya en el Santuario.

La Eucaristía dominical estuvo preparada por Alejandra, Señora de Schoenstatt y presidida por un sacerdote diocesano de la Federación. Fue la cumbre de una tarde de reflexión, oración, confesiones, encuentros de los que nos dejan mucha vida dentro y al final se vuelven compromiso y acción.

Un concierto de comunidades

Fue una tarde de gracias, detrás de la cual estuvo el proyecto y servicio concreto de sacerdotes diocesanos del Instituto y de la Federación, de los padres de Schoenstatt, de las hermanas de María y las Señoras de Schoenstatt, un auténtico concierto de comunidades de nuestra gran familia. “Esta comunión entre nosotros no solo es grata a nuestro padre fundador- expreso el P. Cervi- sino que estoy seguro será un signo para Schoenstatt en cualquier parte del mundo, justo esta es la misión de Belmonte”.

Acabado el retiro tuvimos la ocasión de compartir entre todos una exquisita y variada muestra de la cocina italiana, aporte de los participantes: una buena excusa para conversar, conocernos mejor y crecer como familia, siempre a la sombra del Santuario.

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