Publicado el 22. enero 2018 In Vida en alianza

Vivir en actitud y con corazón de Diácono en Schoentatt

ALEMANIA, Maria Fischer, con material de la oficina de prensa del obispado de Würzburg •

Cuando se habla de un “diácono” en el Schoenstatt internacional, muchos piensan en hombres jóvenes, que pronto serán ordenados sacerdotes, como Padres de Schoenstatt o diocesanos, y que durante su diaconado trabajan en parroquias. Algunos piensan en un diácono permanente, casado como el diácono João Luiz Pozzobon, de Santa María, en Brasil, el iniciador de la Campaña de la Virgen Peregrina, que es la cara misionera de Schoenstatt. El gran movimiento popular en torno a los santuarios que anheló el P. Kentenich, empezó hace muchos años y hoy llega desde el santuario a las periferias de la Iglesia y de la sociedad – o, como decía Pozzobon con sencillez: desde el santuario a los pobres. Don João fue ordenado diácono en diciembre de 1972. Ese mismo año, al otro lado del Atlántico, comenzó en Alemania una búsqueda: el diaconado permanente, una realidad nueva en la Iglesia. Algunos schoenstattianos sintieron el llamado y se decidieron por ello, ¿y ahora qué?  Ahora existe la Comunidad de Diáconos de Schoenstatt, como una rama más del Movimiento, desde hace ya 40 años. Para recordar este aniversario de la fundación, el 29 de diciembre de 1977, alrededor de 30 participantes e invitados se reunieron para celebrar el 4 de enero de 2018, en el Centro de Schoenstatt en Würzburg, el lugar de la fundación.

¿Cómo fue la fundación?

„Se trataba de una actitud fundamental del diácono, para aceptar al otro tal y como es“
“Se trataba de una actitud fundamental del diácono, para aceptar al otro tal y como es”. Así describió el momento fundacional, el diácono Bernhard Brantzen, portavoz de la Comunidad de Diáconos de Schoenstatt  – (SDG – Schönstätter Diakonen-Gemeinschaft) – en su discurso de apertura del 40º aniversario, en Würzburg.

El P. Rudolf Ammann, primer director espiritual de la SDG, expresó su alegría por haber sido testigo de los primeros pasos de la comunidad: “Juntos buscamos las posibilidades abiertas por el Concilio Vaticano II para despertar el diaconado a una nueva vida, ubicarlo bíblica y teológicamente, y en Schoenstatt”. También el obispo auxiliar, Michael Gerber, encargado de la Conferencia Episcopal Alemana para el Diaconado Permanente, así como el diácono Achim Jaskulski, presidente de la Asociación para el Diaconado Permanente, enviaron previamente saludos a la comunidad.

El P. José Kentenich, fundador del Movimiento de Schoenstatt, dijo ya en 1967: “Si existe en la Iglesia el diaconado permanente, existe también en Schoenstatt.” Este legado del P. Kentenich lo han cumplido los miembros fundadores de la Comunidad de Diáconos Permanentes, dijeron los diáconos Michael Ickstadt (Maguncia) y Bernhard Lippold (Erfurt).

El santo social

El diácono Brantzen clasificó los desarrollos en la Iglesia y la sociedad como tareas y desafíos, explicó el carácter espiritual de la comunidad y dio una perspectiva mirando al futuro: proyectos como la Campaña de la Virgen Peregrina, “Juntos por Europa” o la utilización de los medios digitales corresponden al abierto y amplio sentimiento de las personas de hoy. En esto radica el principal anhelo de Bernhard Brantzen. “La comunidad estuvo al principio más concentrada en el servicio litúrgico de los diáconos”, dijo. En los últimos años se ha ampliado el horizonte hacia el actuar diaconal para los necesitados en cuerpo y espíritu.  Para la Comunidad de Diáconos de Schoenstatt,  la “Peregrinación Isabel”, en 2007, con motivo del 800° aniversario del nacimiento de Santa Isabel, fue un hito en este sentido. Bajo el lema “El amor nos urge – con Isabel hacia los marginados”, más de 300 personas, peregrinaron, casi todo el tiempo bajo una lluvia torrencial, desde Creuzburg a Wartburg, en Eisenach. El obispo de Erfurt, Joachim Wanke, fue el promotor. Los diáconos de Schoenstatt hoy se sienten especialmente llamados a las tareas caritativas con los pobres y marginados de nuestra sociedad, pero también de la Iglesia. Isabel, que siendo princesa, se puso en camino hacia los pobres, es un ejemplo especial para ellos. Una frase del fundador del Movimiento apostólico de Schoenstatt, P. José Kentenich, les apoya en su misión. Como católicos, deberían dedicarse a los trabajadores y a los pobres, y mostrarles cómo experimentar el amor de Dios. El mensaje del P. Kentenich de la jornada social del año 1930, arde en el corazón de Bernhard Brantzen.

“¿Sabía usted que Carlos Ferré, de Argentina, publicó hace años un libro con el título ‘El santo social’, donde habla de esta jornada y muchos otros textos del P. Kentenich, en relación con la doctrina social cristiana?”, le pregunté durante la entrevista telefónica. En la escuela del P. Horacio Sosa, Carlos Barrio y Lipperheide trabaja sobre el mismo tema, desde la perspectiva de una nueva cultura del trabajo y la empresa. Bernhard Brantzen se mostró muy interesado.

 

Cuarenta años en movimiento y en camino

Durante la tarde, testigos contemporáneos charlaron sobre la historia y el desarrollo de la Comunidad de Diáconos de Schoenstatt. El diácono Eugen Ennemose recordó los años de fundación en la década del ’70. “El nuevo nombre para ‘dirección espiritual’ y ‘apostolado’ es: entrar-en-conversación sobre lo personal y lo religioso”, dijo el P. Herbert King, asesor espiritual de la SDG, quien describió así lo esencial de los proyectos actuales. En la última ponencia, el P. Ludwig Güthlein, director del Movimiento, resumió por qué se complementan bien la vida matrimonial y el diaconado: “Los matrimonios son muy importantes como portadores del movimiento apostólico y de la vida de fe. Somos una comunidad de comunidades y mostramos así la colaboración de las diferentes vocaciones”.

A continuación, en la Eucaristía, el diácono Bernhard Schuler, acentuó en su homilía la idea fundamental de la SDG: “Hace 40 años se pusieron en camino los diáconos, con sus esposas y sus hijos, para vivir en actitud diaconal, juntos y unos para otros, en la comunidad del Movimiento de Schoenstatt, y para servir a la vida”.

¿Y ahora qué?

Cuarenta años de la Comunidad de Diáconos de Schoenstatt es un hito en el camino, pero no un lugar de reposo. La apertura a la sociedad, la cuestión social, la actitud y la acción del diácono: uno tiene la impresión de que en realidad está empezando ahora. Bernhard Brantzen quiere establecer contactos, también más allá de Alemania y de Europa. En Sudamérica hay una incipiente búsqueda de un lugar en el Movimiento para los diáconos permanentes. Y hay un diácono permanente schoenstattiano en proceso de beatificación – aunque nunca perteneció a la comunidad de Diáconos, sino que perteneció a la Federación de Hombres. Pero emprendió el camino hacia las personas de acuerdo con la actitud diaconal.

 

 

Página web de la Comunidad de Diáconos de Schoenstatt (en alemán)

Contacto:  [email protected]

Original: alemán 14.1.2018. Traducción: Paz Leiva, Madrid, España /ce

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1 Responses

  1. No sabía que existía esta Comunidad de Diáconos en Schoenstatt!!
    En Argentina conozco al menos 2 Diáconos permanentes (en Rosario y en La Plata) que surgieron de Schoenstatt y participan activamente en la vida schoenstattiana pero son diocesanos.
    ¿Será que ellos tampoco conocían esta posibilidad en nuestra Familia Internacional?
    Ojalá pronto se difunda más en Europa y América.

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