Publicado el 19. agosto 2017 In Vida en alianza

Mi amado hijo en los brazos de la Mater

PARAGUAY, Silvia Cabañas

¿Cómo se supera la partida de un Hijo? Es la pregunta que muy frecuentemente me hacen. Prefiero utilizar el término Partida y no la palabra Muerte, porque para mí, mi hijo no murió. Él solo partió de forma prematura al encuentro con nuestro Padre Dios y nuestra Madre María, esa es la convicción que me mantiene fuerte y de pie. Es, por sobre todo, lo que me motiva a luchar contra mis propias debilidades de ser humano y esforzarme para también yo, en el momento que Dios decida, reencontrarme con mi amado hijo Enzo, y estar todos juntos nuevamente como Él mismo prometió.

Partió prematuramente, eso es lo que a menudo pensamos cuando un niño o persona joven es llamado por Dios. Pero en realidad, creo que no somos conscientes de que Dios es el dueño único y absoluto de nuestras vidas, y por tanto puede tomarla cuándo Él decida. Entonces, ¿quiénes somos nosotros para cuestionar o incluso maldecir cuando Él toma esa decisión?

No existe dolor más grande que ver sufrir a un hijo

Mi hijo tuvo una corta vida y una larga lucha por mantenerla. A consecuencia de un sufrimiento fetal, quedó con secuelas que lo mantuvieron luchando en medio de rehabilitaciones, estimulación temprana entre otras terapias, y ni qué decir de las más de 9 o 10 cirugías que tuvo, además de sufrir frecuentes cuadros respiratorios.  Enfermó de neumonía y estuvo 4 largos meses internado en terapia intensiva, a causa primeramente de la neumonía y luego por varias otras complicaciones.

No existe dolor más grande que ver sufrir a un hijo y no poder hacer nada para consolarlo y aliviarle ese dolor y sufrimiento.  Fue en esos momentos cuando me aferré con más fuerzas a la Mater, ya que Ella mejor que nadie conoce ese dolor. Cerraba mis ojos y le pedía que sostuviera a mi hijo en sus brazos amorosos de madre, y que lo acompañara y consolara en todo momento, que él palpara su presencia para que no sentirse solo ni un solo segundo.

El dolor de su partida estará siempre

Los que pasaron por la dolorosa experiencia de tener a un ser querido internado en terapia intensiva saben que sólo se permite ingresar por unos pocos minutos al día a verlo. En mi caso tenía que dejar a mi hijo de tan solo 6 añitos, solo entre personas extrañas para él, entre aparatos raros llenos de luces y que hacen ruido las 24 horas del día, e infinidad de cables y tubos conectados a su cuerpo.

Mi hijo se fue al Cielo hace un año y el dolor de su partida estará siempre.  Fue también muy doloroso explicarle a Franco, su hermanito de 3 años, que Enzito ya no volvería a casa. Tratamos de explicárselo de la mejor manera que pudimos para un niño de su edad, le dijimos que Mamita María vino junto a él, lo alzó en sus brazos y le llevó al Cielo, y que ahora él viviría con Papito Dios, Mamá María y con los demás angelitos.

Le contamos de lo hermoso y maravilloso que es ese lugar,  y que para que nosotros también podamos ir algún día debemos rezar todos los días, y portarnos bien cómo Papito Dios quiere.

Cuando vamos al Santuario, al ver la imagen de la Mater con el Niño Jesús en sus brazos, Franco me dice: “Mirá, mami, ahí está Enzito en los brazos de Mamá María”.

 

Fuente: Revista Tupãrenda, julio 2017

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1 Responses

  1. Yo perdí a mi hijo de 31 años, el no era de ir mucho a la iglesia, se fué en un accidente y enseguida falleció ni siquiera me despedí de él, me dijó su novia que le miraba a la Mater que le dí un tiempo antes de partir y parecía que le hablaba, también dejó un niño a quien no conoció , yo me siento muy triste pero tengo plena fé qu e está con Díos y la Mater ya que siempre oré por todos mis hijos.

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