Publicado el 13. agosto 2017 In Vida en alianza

Bienvenido Monseñor Claudio

PARAGUAY, Mirta Etchegaray de Arias, Morocha y Carlos Etchegaray •

Luego de 22 años de haber servido generosamente a la iglesia como Obispo de Caacupé, Monseñor Claudio Giménez regresó a su casa, su tan amada Tuparenda, el domingo 30 de junio. La familia de Schoenstatt le recibió con una fiesta de bienvenida.

Un 28 de mayo de 1980, la Virgen de Caacupé visitaba Tupãrenda por primera vez…

Habíamos comprado recientemente el terreno para nuestro GRAN ANHELADO SANTUARIO. En esa primera visita, peregrinamos con la Virgen hasta el lugar exacto donde sería levantado el Santuario. La Virgen de Caacupé fue colocada en una mesita justo donde estaría el Altar de nuestro futuro Santuario de Tupãrenda.

15 años después, en el año 1995, fue nombrado como Obispo de Caacupé, nuestro querido Padre Claudio Giménez.

Haciendo volar la imaginación, podríamos decir que la Virgen de Caacupé ya en ese momento puso su mirada en su hijo dilecto. En ese momento le encomendó la gran tarea de ser el instrumento para iniciar, organizar su tierra de Schoenstatt y que Tupãrenda comenzar y creciera con bases firmes, sólidas y auténticamente schoenstattianas. Después con una mirada y una sonrisa, como solo una Madre puede tenerla, le pide un gran salto de fe, de confianza, de desprendimiento. Ahora su hijo dilecto debería igualarse a su Padre y Fundador, quien le había prometido “Tecum sum in aeternum” “estaré contigo eternamente”. Así dejando todo mostrar su amor a la iglesia como su Padre y con su gran amor de hijo, responde al llamado de su Madre para organizar y trabajar por Ella y por su patria de forma directa en la Casa de la Madre de todos los paraguayos. Y así fue, trabajo incansablemente e hizo mucho por toda la Diócesis de Caacupé.

Muchos de los que fuimos para cuando asumió aquella vez como Obispo de Caacupé quisimos esperarlo y recibirlo en Tupãrenda, recibirlo en su casa, orgullosos de este hijo, sacerdote y padre fiel.

Vuelve a su casa

2017, un día de junio, Monseñor Claudio, después de que su renuncia por edad fuese aceptada por el Papa, llegó a las 15 horas. Los estruendos de las bombas, el gran abrazo del padre Antonio (su hermano de curso) y un enorme pasacalle que decía “bienvenido a su casa monseñor Claudio”, nos hacían derramar lágrimas de emoción y gran alegría.

Todos sentíamos en esos momentos tanta alegría y la experiencia una vez mas de que Schoenstatt es una familia. Puedo estar segura de que como aquel día, la Mater, su Madre una vez más lo miraba y sonreía desde el Santuario de Tupãrenda y desde el Santuario de Caacupé, diciendo con su amor de Madre: gracias hijo mío, por cumplir mi pedido, bienvenido a tu casa nuevamente, ahora a continuar la misión en la construcción de la “Nación de Dios, corazón de América”.

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3 Responses

  1. Monseñor Padre Claudio Gimenez. Ahora no hay excusa para venir a Mendoza. Seria una gran alegría tenerlo aquí. Cariños.

  2. Muchas gracias, Mons. Claudio, por su entrega fundacional a la NACIÓN DE DIOS, CORAZÓN DE AMÉRICA. No olvidaremos su aporte a la concreción de la misión nacional de Schoenstatt en el Paraguay. Y especial gratitud por haber impulsado la transformación de Caacupé en ese lugar tan bello y acogedor, tan exquisitamente paraguayo, como lució en la visita del Papa. Solo Dios sabe cuantos aportes al capital de gracias tuvo que hacer desde el principio de su misión pastoral. Que la Mater lo acompañe siempre. Rezo por ello. Hna. M. Andrea

  3. Desde Chile le mando un gran abrazo al Padre ObIspo Claudio Gimenez. He conocido pocas personas tan paternales como él, con un corazón misericordioso, y con la sencillez y alegría de la Mater. Ahora espero tenerlo en ChIle de visita. MPHC et V!

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