Publicado el 17. julio 2017 In Vida en alianza

Una segunda luna de miel

PARAGUAY, Adriana Cardozo •

Con un cálido recibimiento por parte de los anfitriones (cariñosamente llamdos “papás”)  y una postal al ingreso a la Casa de Retiro, se marcó el inicio oficial de una aventura matrimonial muy esperada, el retiro del nivel introducción de la Rama Familiar.

Luego de un taller de autoconocimiento, 47 matrimonios de diferentes ciudades, pertenecientes a la Diócesis de San Lorenzo, se disponían a revivir los mejores años de sus vidas juntos y además conocer aspectos que nunca antes habían descubierto uno del otro. La premisa de los primeros talleres fue sumamente interesante. El enfoque del autoconocimiento fue trascendental para llegar a sanar, perdonar o asumir aspectos del pasado, que inconscientemente no dejan avanzar o afectan la vida de a dos. El encuentro conyugal y el encuentro con Dios, fueron desarrollados de forma muy coherente, íntima y enriquecedora.

Entre emoción, alegría y llantos, fueron pasando las horas en un fin de semana que prometía ser una segunda luna de miel única e inolvidable y que realmente no fue menos. Fue eso y mucho más, gracias al cobijamiento que se pudo sentir en todo momento. La presencia de la Vírgen María se pudo experimentar a cada instante y en cada rincón de ese hermoso sitio. Fue un verdadero tiempo para amar.

Volver a verle a mi esposo como alguna vez, con ese amor sincero y tierno

“Volví a escribir después de 14 años. Desde que empezamos nuestro noviazgo con Miguel, en el primer curso, llenaba sus cuadernos de TE AMO y declaraciones de amor; hasta que nos casamos y la rutina nos invadió. Fue una experiencia muy linda volver a ver a mi esposo como alguna vez, con ese amor sincero y tierno de un noviazgo de colegio”.

Norma Cabrera

“Poder abrirme a mi esposo, poder mirarlo a los ojos sin miedo ni vergüenza y saber todo lo que le sigue gustando de mí, a pesar de los 12 años de estar casados, fue una gran alegría. Nos hicimos muchas promesas y sobre todo dialogar más, poner cada uno nuestro granito de arena, cosas que sin el retiro y ese reencuentro no iban a ser posibles”.

Carmen Añazco

“Vinimos más enamorados, nos conocimos más, tuve la confianza de decirle las cosas que sentía, qué me agrada y desagrada, y claro, prometimos mejorar, cambiar en algunas cosas y nos juramos amor eterno. Estamos más que agradecidos con nuestros papás guías y por esta hermosa experiencia que nos hace querer más a la María y crecer como pareja”.

Viviana Maidana

“Nos encantó, estábamos muy metidos en la rutina y enfocados en nuestra hija. Creo que después de este retiro vamos a relajarnos un poco más y damos más de tiempo para los dos”.

Lourdes y Raúl González

Fuente: Revista Tupãrenda, junio de 2017

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