Publicado el 21. enero 2017 In Vida en alianza

Un Santuario expuesto al mar y al viento – un Santuario en la periferia

ARGENTINA, P. Egon M. Zillekens, P. Alejandro Blanco, Maria Fischer •

“En aquellos días, María se puso en camino y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?” (Lc 1, 39-43).

¿De dónde que los sacerdotes de la Federación vengan a mí?

No fue María, quien se puso en camino, sino el P. Egon Zillekens, el P. Benno Riether, de Alemania, y el P. Alejandro Blanco, junto a dos miembros “regionales” de la Federación de Sacerdotes Diocesanos, y no fueron a un pueblo de Judá, sino a Comodoro Rivadavia, ciudad en la Patagonia argentina, donde está el Santuario mas austral del mundo, el Santuario de Comodoro Rivadavia. Con ellos, llegó la Virgen Peregrina del Santuario Original. La reacción de la pequeña familia de Schoenstatt de Comodoro Rivadavia tuvo algo de Isabel, entre la alegría y el asombro de recibir la visita de tres sacerdotes de la Federación a la vez. A pesar de que el aviso que llegó era muy breve, y a pesar de estar en plena época de vacaciones estivales, todos corrieron a saludar a los sacerdotes y para estar presentes en la Misa que celebraron en el Santuario.

Llegando desde Pico Truncado, a unos 200 km al sur de Comodoro Rivadavia, los cinco sacerdotes se tomaron tiempo para esta pequeña familia de Schoenstatt. “Cuando en Europa pensamos en Latinoamérica, pensamos en Cuba o Bolivia, o pensamos en un Schoenstatt de grandes números, en las grandes ciudades… No me daba cuenta, al menos yo, de un Schoenstatt de poca gente en una área algo olvidada, como esta pequeña familia en torno de este Santuario”, comentaba el P. Egon M. Zillekens. Todos se alegraron muchísimo, especialmente la Sra. Julia, de más de 90 años, que aun está coordinando esta familia. Estuvo varias veces en Schoenstatt, Alemania, lleva toda la historia de este Santuario en su corazón, sigue creyendo en la misión de este Santuario a orillas de la mar…  Están Inés y Daniel, un matrimonio que lleva adelante la misión de Schoenstatt, y algunos otros que, con orgullo, muestran todo lo que hay en este Santuario y su entorno.

Un santuario “al espacio abierto”

El Evangelio del día fue como hecho especialmente para esta visita – el relato de Jesús con sus discípulos a la orilla del Lago de Galilea (Marcos 3,7-12). Este Santuario, a la orilla del Océano Atlántico, permite una mirada hasta el horizonte, una mirada casi infinita sobre el agua… El Santuario mira al océano Atlántico, invitando a “navegar mar adentro”, y desde su trono de Gracias, la Mater “tiene la vista del mar”.

Es un Santuario expuesto al viento que es tan típico para esta zona, al agua, un Santuario al espacio abierto, sin protección, un Santuario en la periferia.

Por su ubicación, la ciudad – con una geografía muy árida, como desértica – tiene en su haber los más fuertes vientos (40 km en promedio y hasta 100 km o más en las tormentas) en territorio continental argentino.

Schoenstatt se fundó allí en 1978, pero la Familia reconoce como fecha fundacional el 15 de septiembre de 1979, cuando se entronizó la Imagen de Nuestra Madre y Reina Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt en la Iglesia Catedral San Juan Bosco – única Catedral del mundo dedicada al Patrono de la Patagonia y Fundador de la comunidad Salesiana.

El Movimiento nació por el empeño de un joven profesional, Roberto Horat que, enamorado del mensaje de Schoenstatt y de la pedagogía del Padre Kentenich, decidió lanzarse a “gestar” una Familia. En 1985, en las jornadas del Centenario del Padre en el Schoenstatt Original, Roberto Horat tuvo un encuentro con el Padre Alex Menningen, quien después de escuchar la historia de la Familia de Comodoro Rivadavia, decidió regalar la imagen de la Mater para el futuro Santuario. De puño y letra bautizó aquel Santuario, sólo existente en los corazones, como “Santuario del Mar y de la Paz”.

Es un Santuario igualmente expuesto a la gente, que no siempre viene con buenas intenciones. Sufrió daños, incendios, profanación. Razón de dolor y tristeza de la pequeña familia, pero se sienten consolados por el Papa Francisco con sus palabras: “Debemos salir de nosotros mismos hacia todas las periferias existenciales. Una Iglesia que no sale, a la corta o a la larga, se enferma en la atmósfera viciada de su encierro. Es verdad también que a una Iglesia que sale, le puede pasar lo que a cualquier persona que sale a la calle: tener un accidente. Ante esta alternativa, les quiero decir francamente que prefiero mil veces una Iglesia accidentada que una Iglesia enferma. La enfermedad típica de la Iglesia encerrada es la autorreferencialidad; mirarse a sí misma, estar encorvada sobre sí misma como aquella mujer del Evangelio. Es una especie de narcisismo que nos conduce a la mundanidad espiritual y al clericalismo sofisticado, y luego nos impide experimentar “la dulce y confortadora alegría de evangelizar”. (Carta del Papa Francisco a la 105º Asamblea Episcopal Argentina).

Forjando vínculos

Tres de los sacerdotes de la Federación llegaron después de un viaje desde Coyhaique en la Patagonia chilena a la Patagonia argentina, por este paisaje inmenso, expuesto al viento fuerte de estos lados sureños, con poca gente y con animales que sólo se ven allí, como el guanaco, o el ñandú petiso, también llamado el avestruz patagónico.

Estaban visitando a dos sacerdotes de la Federación que viven en la Patagonia, alojándose en la Casa Parroquial de uno de ellos en Pico Truncado, una ciudad petrolera ubicada en la zona norte de la provincia de Santa Cruz. Es un edificio donde antes estuvieron los Salesianos, y tiene espacio suficiente para visitantes. El párroco del lugar y otro sacerdote de la Federación de Sacerdotes en Argentina son los que viven más lejos y aislados, y por eso, el P. Egon Zillekens quiso visitarles y compartir unos días con ellos. Así se están forjando vínculos, estos vínculos que permiten vivir en la periferia, en la aridez de un paisaje expuesto a la inclemencia del clima y los desafíos pastorales de hoy. El Schoenstatt en salida depende de un Schoenstatt de vínculos.

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1 Responses

  1. Me emociona mucho tener esta linda oportunidad de volver a ver el Santuario de Comodoro, estuve en un viaje en una Santa Misa y me sentí muy feliz, sobre todo cuando nombraron a mi fallecida hermana, Carmen Palma Harrison de Sáez, quien pertenecía al Movimiento y soñaba con la construcción del Santuario, pero partió a la Casa del Señor antes cpmpcerñp.
    Cariños para todas las amigas de mi hermana, quienes también son mis amigas.

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